Del amargo retorno a la dulce supervivencia

Álvaro Aguado, en la visita del Sporting de la pasada campaña | ÁLEX GALLEGOS

Sus contiendas son más habituales en los últimos años. Los mismos en que uno logra afianzar su condición de club de plata y otro atraviesa, posiblemente, una  de sus etapas más complicadas. En las dos últimas décadas acumulan diez enfrentamientos en Liga, lo que les convierte, hoy por hoy, en buenos conocidos. Aunque no llegan a ser enemigos íntimos, dado que no es muy amplia su historia común. El caso es que el Córdoba y el Sporting acostumbran a medir sus fuerzas desde 1999, cuando el conjunto blanquiverde viviera un amargo retorno a Segunda A. Nada tiene que ver con aquél el recuerdo más reciente del cuadro califal de los duelos en El Arcángel con los asturianos. En la memoria está la que es una de las noches más plenas de felicidad a orillas del Guadalquivir desde hace tiempo: la del 2 de junio de 2018.

El domingo (16:00) ambos equipos se ven las caras de nuevo en feudo cordobés. Ésta es la decimocuarta ocasión en que lo van a hacer, con un registro de encuentros que arroja una estadística no muy favorable para los locales. De los trece duelos anotados hasta la fecha, sólo tres tienen apuntada una victoria del Córdoba. El Sporting, por su parte, acumula cinco triunfos. Eso sí, el cuadro gijonés no gana por estos lares desde la campaña 2001-02. Pero el origen de los choques entre los dos tiene lugar muchos años antes. Tantos que se convierten en décadas. Es necesario trasladarse al curso 1969-70 para hallar el primer partido entre blanquiverdes y rojiblancos en El Arcángel. Entonces, unos y otros militaban en Segunda. El cuadro califal competía a las órdenes de Ignacio Eizaguirre y sufrió una derrota por la mínima con gol de Herrero II (0-1).

La realidad es que ese triunfo supuso una dinámica negativa para el Córdoba en sus duelos con el Sporting. También perdió la temporada 1971-72, la única en que los dos equipos se midieron en Primera, y la 1976-77. En este último encuentro marcó un tal Enrique Castro. En efecto, el mítico Quini participó de la victoria asturiana esa vez y se convirtió en uno de los nombres propios del relato de estas contiendas. La situación no mejoró en el cuarto choque entre califales y asturianos, para el que hubo que esperar más de veinte años. El conjunto blanquiverde regresaba a la categoría de plata del fútbol español en 1999 -tras el Cartagenazo- tras más de tres lustros de padecimiento en Segunda B e incluso Tercera. En su vuelta a Segunda A recibía precisamente a los gijoneses, entonces con Lediakhov o Chéryshev en nómina. El retorno fue amargo en El Arcángel, pues la escuadra de El Molinón se impuso por 0-1. El tanto lo anotó el primero de los delanteros mencionados.

Aquella derrota fue un varapalo, pero los aficionados no perdieron la ilusión. Otra vez estaban en Segunda A, una división que los más jóvenes ni siquiera conocían. Los de Pepe Escalante, que era el entrenador, se salvaron sin el más mínimo problema. Ahí arrancó una era de afianzamiento del Córdoba en la categoría de plata y también de mayor control sobre el Sporting. De entrada, la temporada 2000-01 consiguió vencer al fin al cuadro rojiblanco con dianas de Gallego y Sívori (2-0). Un mal rato hubo, eso sí, antes de llegar a una línea de mayor equilibrio en estos choques. Fue el que sufrieron los califales una campaña después -la 2001-02-, cuando cediron por 1-2. Después de éste encuentro, el conjunto blanquiverde y el asturiano sellaron el primero de los cinco empates que se dieron hasta la fecha en El Arcángel. En la 2002-03, un tal David Villa igualó de penalti un partido en el que Denis Serban había adelantado a los locales. El del Guaje es otro de nos nombres propios que dejó el historial en este caso.

Ya en la temporada 2003-04, una antes del traumático descenso ante el Valladolid, el Córdoba goleó a un Sporting dirigido por Marcelino García Toral. Nico Olivera, con dos tantos y el primero de penalti, Montenegro y Pulpo González otorgaron a los califales su segunda victoria (4-1) en el registro de contiendas ante los asturianos. Después, cuatro empates se contabilizaron en los otros tantos cursos en los que ambos equipos coincidieron entre saltos a Primera y alguna caída a Segunda B. Todo hasta llegar al 2 de junio de 2018. Aquel día el conjunto blanquiverde encaraba la última jornada del campeonato de Liga fuera de una zona de descenso que habitó durante casi todo el curso. En sus manos tenía cerrar una épica remontada con una permanencia histórica. Era la última jornada de la campaña y llegaba, precisamente, la escuadra gijonesa. La afición llenó El Arcángel, que tuvo aire de fiesta desde el inicio, y el plantel dirigido por José Ramón Sandoval brilló. Sergi Guardiola y Álex Quintanilla en la primera parte y Álvaro Aguado en la segunda dieron forma a un 3-0 que fue festejado por todo lo alto en el coliseo ribereño. La noche fue mágica… y ahora es necesario aferrarse a ella, al espíritu de entonces, para tratar de avivar otra esperanza moribunda.

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