Una alarma a punto de saltar después de cinco años

Iago Bouzón se lleva las manos a la cabeza FOTO: MADERO CUBERO
El Córdoba atraviesa una situación que parecía haber olvidado, ya que no se encontraba a menos de tres puntos del descenso, como ahora, desde la jornada 30 del curso 2008-09

Sólo la igualdad existente en la categoría de plata la presente temporada permite que todavía se pueda lanzar una mirada al play off como una meta alcanzable. La distancia con la sexta plaza es en la actualidad de cuatro puntos, una diferencia completamente salvable.  Sin embargo, la situación no es tan positiva si se mira la totalidad de una clasificación que no se rompe y cuyo equilibrio también provoca que por primera vez esta campaña la zona de descenso se encuentre más cercana que el último puesto que ofrece la oportunidad de luchar por el ascenso a Primera allá por el mes de junio. El Córdoba aventaja al décimo noveno clasificado en apenas dos puntos. Si bien desde el club, con el propio Albert Ferrer afirmando que no mira hacia abajo, se mantiene un discurso de poca preocupación por las circunstancias actuales, las cosas se complican.

La alarma está a punto de saltar. Una alarma que no suena desde el curso 2008-09, en que por última vez el conjunto blanquiverde estuvo a menos de tres puntos de la zona de descenso dentro del tramo final del campeonato, un dato que facilita Álvaro Vega de La Liga en números. Sucedió precisamente en la misma jornada en que se encuentra ahora la competición, la trigésima. El 29 de marzo de 2009 cayó el Córdoba, entonces entrenado por Luna Eslava, en Tenerife (2-0) y quedó a sólo dos puntos del abismo. Los califales sumaban 33 por los 31 del Alavés. Desde ese momento, que no fue el peor de la citada temporada, nunca más se vio el peligro tan cerca como ahora a orillas del Guadalquivir una vez iniciado el último tercio de la campaña en Segunda A. En estos casi cinco años transcurridos la diferencia más pequeña en este sentido se dio en la antepenúltima fecha de la 2009-10.

El cuadro dirigido por Lucas Alcaraz sufrió a dos jornadas de la conclusión de aquella temporada un susto que se debió evitar. El equipo dejó para el final una permanencia que tenía asegurada bastante tiempo atrás y se presentó en la penúltima cita del curso a sólo tres puntos del décimo noveno, que entonces era el Huesca, con 49 por 46 de los azulgrana. En esa misma cifra se manejaba el Real Unión de Irún, al que se venció por 4-0 para mandarlo a Segunda B y salvar definitivamente la categoría de plata. En la siguiente campaña, también bajo el mando de Alcaraz, la ventaja no decreció jamás de los cuatro puntos. Esa distancia se volvió a dar en el final del campeonato: jornadas 38 y 40. Como es lógico, los números de la 2011-12 deben ser obviados, pues el Córdoba siempre se movió en torno a los puestos de play off.

El pasado curso la diferencia mínima con el descenso tras la vigésimo octava fecha fue de siete puntos, ya en la jornada con que se cerró la temporada en Segunda A. A estos datos, se suma el que surge de la actual dinámica del conjunto blanquiverde como local. En este sentido, ya atraviesa el equipo que dirige Albert Ferrer por la segunda peor racha de las últimas cinco campañas. La primera tuvo lugar en la 2009-10, en que los califales encadenaron seis encuentros consecutivos sin vencer en El Arcángel. Desde entonces hasta ahora el peor momento del Córdoba en casa se dio de la mano de Rafa Berges, en que no se ganó durante cuatro partidos.

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