'Mi nombre': la canción 'taruga' de María José Llergo

María José Llergo, con sus abuelos, en el videoclip de 'Mi nombre'.

Yo le pondría una escuela al pueblo

María José Llergo 2019

María José Llergo vuelve a Pozoblanco a tomar tierra de cuando en cuando. La joven cantante y artista, que ahora vive en Madrid, salió con 18 años de este pueblo cordobés de menos de 20.000 habitantes con destino a Barcelona, y vivía en la ciudad condal cuando comenzó a acaparar la atención por la delicadeza con la que cantaba y componía canciones que sonaban vanguardistas y tradicionales.

María José Llergo graba en Pozoblanco su nueva canción y videoclip

Pozoblanco es un poco así. Es un pueblo que vive de la ganadería y la agricultura, pero con una población muy dinámica y creativa. Tenía sentido que la mayor figura musical que ha dado esta tierra en las últimas décadas fuera de esa manera. Y también que fuera sencilla, como lo son la gente de la comarca. Lejos de los divismos propios del mundo en el que se mueve, la cantante 'taruga' (es el segundo gentilicio de Pozoblanco) destaca por su naturalidad y por su actitud aniñada.

En una entrevista con este periódico, en el año 2019, Llergo confesaba que la niña de Pozoblanco la llevaba siempre consigo. “Es que yo quiero ser niña siempre. Hasta cuando tenga 80 años. Yo no quiero volverme gris”, confesaba en aquella charla, con motivo de uno de sus primeros conciertos en Córdoba, antes incluso de sacar Sanación, su primer disco.

Pues a esa niña, a la jovencita que correteaba en bicicleta por los caminos de Pozoblanco y que iba dos veces al día a pasar un rato con su abuelo Pepe, le ha dedicado María José Llergo su nueva canción: Mi nombre. Un tema que la cantante compuso en su pueblo, y cuyo videoclip, dirigido por Mario Arenas y estrenado este 4 de noviembre, también quiso grabar allí.

Su canción taruga son unos tanguillos envueltos en una capa minimalista de electrónica y una percusión mínima, sólo rota por el fraseo de una guitarra flamenca. Todo marca de la casa. Su videoclip, por su parte, es un repaso por los sitios donde la niña de Pozoblanco fue feliz, de la casa de sus abuelos, al patio de su bloque, pasando por los caminos de tierra, el campo y los animales de su vecino Kiko o la feria del pueblo donde tantas veces bailó con sus amigos. Un sueño cumplido en el mismo sitio donde estuvo tanto tiempo fraguándolo, como ella misma reconoce al final del vídeo.

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