“Medina Azahara carece de estructuras adecuadas”

Conjunto arqueológico de Medina Azahara FOTO: MADERO CUBERO
Eduardo Manzano, miembro de la Comisión Técnica de Medina Azahara y científico de Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC cree que a la dirección del yacimiento se le vació de cometidos

“El Conjunto Arqueológico de Madina Azahara carece de una estructura administrativa adecuada a la importancia del lugar y a las enormes potencialidades que encierra”, critica Eduardo Manzano, miembro de la Comisión Técnica de Medina Azahara y científico de Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC en un escrito redactado con motivo den los 100 años de investigaciones en el antiguo palacio omeya de Córdoba. Las mismas críticas reverdecen ahora en distintos focos del mundo científico al conocerse el cese del director de medina Azahara durante los últimos 28 años, Antonio Vallejo.

Para Eduardo Manzano, la estructura de gestión, a su juicio deficiente, ha funcionado al margen de la dirección de Vallejo, a la que se ha vaciado de cometido. Esta disfunción “es una piedra angular que lleva fallando desde hace tres años, concretamente desde que la Junta de Andalucía decidiera poner en marcha una empresa pública que se dedicara a la gestión del conjunto, estableciendo una kafkiana división de funciones entre una Dirección prácticamente carente de contenido administrativo, y una Gerencia que hasta en los más mínimos detalles de funcionamiento se encontraba fuera del ámbito competencial de aquélla”.

Manzano duda del sentido de la gestión que los responsables de la Junta de Andalucía quieren dar al conjunto arqueológico. “Uno tiene la sensación de que no existe un proyecto que vaya más allá de haber abierto en Madina Azahra un museo que atraiga turistas y de haber hecho visitables unas ruinas más menos evocadoras”.

De esta forma, el investigador del CSIC no ve en el ánimo de la Junta algo más que intentar hacer caja de una actividad turística y meramente conservadora, olvidando otros cometidos. “No alcanzo, sinceramente, a adivinar qué plan albergan los responsables políticos de la Consejería de Cultura que no sea el de gestionar una entrada, unos recorridos por la antigua ciudad califal y una conservación patrimonial”.

Como consecuencia de este particular orden de prioridades, Manzano se explica ciertas deficiencias, como el hecho de que la biblioteca Rafael Ocaña se encuentre cerrada o que “los laboratorios que habían sido magníficamente diseñados y equipados apenas funcionan a medio gas y todo depende del frágil hilo del voluntarismo de un puñado de profesionales que día a día dedican unos impresionantes esfuerzos a hacer posible la Medina Azahar que todos conocemos”.

Como miembro de la Comisión Técnica del Conjunto Arqueológico, Eduardo Manzano lleva tiempo denunciando “que no existe por parte de los responsables políticos de la Junta de Andalucía una idea clara de cuál debe ser el papel tanto de la gran instalación que ellos mismos han contribuido a crear, como del propio conjunto arqueológico que la sustenta y que tiene su razón de ser en los cien años de investigaciones que acaban de celebrarse”.

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