El Ayuntamiento de Córdoba proyecta gastar 2,3 millones de euros en la exposición de arte sacro

La consejera de Cultura, Patricia del Pozo y el alcalde José María Bellido en Medina Azahara

El Ayuntamiento de Córdoba prevé gastar hasta 2,3 millones de euros en el montaje y organización de la exposición Córdoba y el Mediterráneo Cristiano. Entre Constantino y Justiniano, que tendrá lugar a finales de este año y comienzos de 2023. En términos económicos, se trata de la mayor inversión cultural que ha hecho el Ayuntamiento de Córdoba en un sólo evento desde hace décadas.

Por poner un ejemplo, el Festival de la Guitarra, el principal evento cultural de Córdoba, ha tenido en los últimos años un presupuesto algo superior al medio millón de euros. Para irse a un presupuesto cultural similar hay que viajar a la gran muestra El esplendor de los Omeyas, organizada también en Córdoba, en este caso por la Junta de Andalucía, y que costó unos 300 millones de pesetas de la época (al cambio, sin contar la inflación, 1,8 millones de euros), aunque aquel gasto lo sufragó Cajasur al 50%. El alcalde ya citó aquella exposición como principal referente en la presentación de la futura muestra de arte tardoantiguo.

En el caso de Córdoba y el Mediterráneo Cristiano, lo que se sabe es que el Ayuntamiento ha previsto un gasto máximo de 2,3 millones, según viene recogido en el el plan de contratación de 2022, que se hizo público el pasado lunes. Es decir, que es la cantidad a la que se destinaría el montaje, la instalación, el transporte o la comunicación de esta exposición, que se presentó contando con la consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, Patricia del Pozo.

La Junta de Andalucía, por el momento, lo único que ha comprometido ha sido un espacio: el Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A). Lo hizo antes de que se cerrara el acuerdo por el que expondrá sus fondos en el museo la fundación Thyssen-Bornemisza Art Contemporary (TBA21) -que, hasta el momento, no se ha referido a esta exposición- y entre fuertes críticas del sector del arte de vanguardia de Córdoba y Andalucía, que entendía que no era el lugar idóneo para una muestra de arte tardoantiguo.

Al respecto, el propio alcalde, José María Bellido, defendió que “la cesión de esta sala es una necesidad y no un capricho”. Según el regidor, más allá del C3A, “Córdoba no cuenta con una sala de gran formato que cumpla con los estándares de calidad para la cesión de obras de grandes museos”.

En la presentación de la exposición, Bellido informó de que el Ayuntamiento lleva trabajando en ella desde el principio del mandato, con la idea de que sea un evento cultural de carácter e impacto internacional similar al de El esplendor de los Omeyas. “Desde que llegamos pensamos que teníamos que recuperar el liderazgo en materia cultural. Desde el varapalo de Córdoba 2016 había un vacío que había que llenar con propuestas a la altura de nuestra historia”, afirmó entonces el alcalde, que espera que Córdoba y Mediterráneo Cristiano. Entre Constantino y Justiniano sirva “de impulso en una época postcovid para el sector turístico” y vuelva a situar a Córdoba “como potencia turística, patrimonial y cultural”. 

Además, Bellido destacó la labor que está llevando a cabo la comisaria de la exposición, Alexandra Chavarría, profesora de arqueología en el Departamento de Patrimonio Cultural: Arqueología, Historia del Arte, Cine y Música de la Universidad de Padua, y una de las mayores expertas en este periodo histórico, que va desde el final del Imperio Romano, en el que Córdoba fue capital de la Bética, hasta el inicio de Al Andalus, cuando vuelve a ser capital de nuevo, ya en el siglo VIII.

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