Antonio del Castillo, naturalismo rehabilitado

Exposición de Antonio del Castillo en la Sala Vimcorsa | MADERO CUBERO

Antonio del Castillo ha sido un pintor al que la posteridad ha tardado en hacerle justicia. Máximo exponente del barroco cordobés, su arraigo en la provincia terminó ubicándole en una sombra inmerecida. El cuarto centenario de su nacimiento ha servido para que Córdoba rehabilitase en buena medida a este artista con una serie de grandes exposiciones que recorren su obra, su época y sus influencias y relaciones con coetáneos. La última de estas muestras se inauguró este lunes en la sala Vimcorsa, donde la comisaria, Fuensanta García, recordó las décadas de trabajo de investigación y recuperación que ha realizado junto al también experto, Benito Navarrete.

Pero a ambos historiadores del arte se les adelantaron décadas antes a miles de kilómetros al oeste. Fue en Estados Unidos donde dos mujeres hispanistas, Mindy Nancarrow y Priscila E. Müller, empezaron a trabajar en esa figura cordobesa que había quedado casi traspapelada en los anaqueles de los libros de historia del arte. “Nosotros hemos seguido el trabajo de estas mujeres”, reconoció García en la inauguración de la exposición.

La muestra se reparte en cinco grandes áreasque tratan de ofrecer distintas visiones en torno al pintor. Metáforas del silencio, que plantea el impacto que tuvo en su obra la famosa pintura de Lavinia Fontana conservada en el Escorial; De lo corpóreo a lo monumental: Pintura versus Escultura, que analiza su interacción con la escultura y los pintores de imaginería; Las adoraciones de pastores como pretexto para lo real, que se centra en sus escenas de Adoraciones como pretexto para el estudio del natural; Imagen sagrada y devoción, que explica su obra contextualizándola con la poesía, la música y la teoría del paisaje nacida de la contemplación de las estampas del holandés Abraham Bloemaert; y Retóricas narrativas, que encuadra la producción artística de Antonio del Castillo en el ámbito de sus contemporáneos y de algunos maestros.

Además de algunas de las obras más emblemáticas de Antonio del Castillo como el San Rafael del Ayuntamiento de Córdoba o el San Juan Bautista del Museo del Prado, la exposición ofrece la posibilidad de contemplar obras de autores como Angelino Medoro, Antonio Mohedano de la Gutierra, Francisco de Herrara, el Viejo, Juan Luis Zambrano, José de Sarabia, Valdés Leal, Sebastián Martínez, José de Ribera, Pedro Freile de Guevara y Juan de Espinosa, señala una nota de prensa.

La exposición presenta una visión diferente del maestro barroco cordobés, planteando un discurso transversal de su obra novedoso y narrativo. Un nuevo enfoque que explica los orígenes de su pintura participando de una común sensibilidad que no es otra que la de los artistas que tímidamente se acercan al natural como puedan ser Juan Luis Zambrano, Pablo de Céspedes y Cesare Arbasia. Con sus obras aprendió y en cierta forma las hizo suya, modernizándola y adentrándose en el Barroco. De aquí nacen los cinco bloques temáticos que agruparán sus obras explicando sus referentes y modelos.

La muestra, que estará abierta al público desde este martes y hasta el próximo 28 de febrero, reúne 44 obras entre pintura, escultura y dibujo. Con ella, “comenzamos la recta final de este IV Centenario que iniciamos desde la Consejería de Cultura y con el que queríamos reivindicar la figura del pintor del Barroco cordobés por excelencia y conocerlo más y mejor, lo que pasaba por ahondar en todas sus facetas y por poner una mirada global e integral a su extraordinario legado”, señaló la consejera de Cultura, Rosa Aguilar. En el acto de inauguración también participaron la alcaldesa de Córdoba, Isabel Ambrosio y la presidenta de Vimcorsa, Alba Doblas.

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