Turno para Gisele, nuevo temporal en marcha

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El pasado sábado el norte de la provincia veía crecer numerosos arroyos y ríos después del paso de un frente con alta intensidad de precipitación. Más allá de la precipitación acumulada durante aquel episodio, lo cierto es que las imágenes que se vieron durante la tarde del sábado eran sintomáticas de un ingrediente muy a tener en cuenta a partir de ahora. La capacidad del suelo para retener agua ha llegado a su tope.

Los más de 300 litros que han llegado a caer en numerosos puntos de Sierra Morena desde que comenzase el episodio hace ya quince días, han llevado la saturación del suelo prácticamente al cien por cien. Esta medida es un indicador indispensable, entre otras cuestiones agrícolas, para la regulación de las cuencas hidrográficas. Dicho de otro modo, el suelo ha perdido ya su capacidad para almacenar agua y la práctica totalidad del agua precipitable se convierte automáticamente en escorrentía, es decir, agua en flujo superficial.

¿Quiere decir esto que a la mínima que llueva volveremos a tener ríos y arroyos crecidos? No, pero sí que es altamente probable que si vuelven a repetirse escenarios de precipitación moderadamente intensos, es muy posible que vayamos a volver a tener problemas en según qué puntos. Y este tipo de lluvias, en resumidas cuentas, son las que los modelos apuntan que podríamos tener durante la semana que corre, especialmente durante el paso del miércoles al jueves próximo.

La ciclogénesis de Gisele y sus efectos en la provincia

Después de la tregua del pasado lunes, la atmósfera quiere seguir dando muestras de vigorosidad para seguir sumando litros, y días, a este casi interminable episodio de lluvias que estamos atravesando. Así, durante la próxima madrugada, la interacción entre dos centros depresionarios al sur de Islandia, va a derivar en la formación de una profunda borrasca que afectará, ya de cara a la tarde del miércoles, a la práctica totalidad de la península Ibérica.

Otro sistema de cuya intensa profundización va a derivar un importante temporal de viento, lluvia y oleaje, cuyos efectos más notorios se dejarán sentir en el norte peninsular, pero que tendrá reflejo en el resto del territorio. Así, durante la próxima madrugada habrá nacido Gisele, la séptima borrasca nominal que tendrá afección sobre la fachada atlántica meridional de Europa.

Nuevo temporal de viento y lluvia, y van ya tres, que pondrá de nuevo en jaque a los servicios de emergencias de la provincia, y ante el cual la Agencia Estatal de Meteorología ya mantiene activado un aviso amarillo por rachas de hasta 70 km/h durante la tarde del miércoles. Temporal a la vista cuyas peores consecuencias, no obstante, podrían derivarse de las crecidas de arroyos y río no regulados durante la madrugada del jueves.

Lluvia y más lluvia para seguir embalsando

Si bien las lluvias tanto hoy como mañana van a estar presentes con poca intensidad, serán las de la madrugada del miércoles al jueves las que puedan dejar importantes acumulados en zonas de suelo ya muy saturado. Así, según se interpreta del modelo GFS, el barrido de dicho frente desde el noroeste peninsular, podría dejar acumulados de entre 30 y 40 litros en amplios puntos de Sierra Morena. Unos registros ante los que son previsibles la activación de avisos por precipitación acumulada en 12 horas, y que volverían a regar los suelos de una cuenca que empieza a ver salida a la situación de sequía en la que se encontraba hace sólo dos semanas.

Lluvias que nos seguirán acompañando, ya en menor medida, durante el resto del jueves y durante la jornada del viernes. Un festival de lluvia que seguirán durante el fin de semana y al que los modelos empiezan a verle un punto final, ya veremos si punto y a parte, o si punto y seguido. De momento que sean puntos suspensivos, la lluvia sigue, y eso es una buena noticia.

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