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Córdoba es la capital de provincia de España más calurosa. En la ciudad viven más de 330.000 personas que se han tenido que adaptar a la fuerza a un calor que cada vez es más extremo. Hace justo cinco años, el 13 de julio de 2017, la estación oficial de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en el Aeropuerto de Córdoba anotó la temperatura más alta para una capital de provincia en España: 46,9 ºC. El 14 de agosto de 2021 se repitió esa misma temperatura. Durante esta semana, la ciudad coquetea con los 44 ºC de temperatura máxima mientras sus vecinos tratan de refugiarse para un calor que es casi incompatible con la vida. Estas son sólo algunas historias sobre cómo es sobrevivr a algo que no es el calor de siempre:

8:00 - Jardín de los Poetas - 21 ºC

A las 8:00 de la mañana, los perros hacen suyo el Jardín de los Poetas de Córdoba, una obra de filigrana arquitectónica diseñada por Juan Serrano. Desde el cielo, a vista de pájaro tiene la silueta de una guitarra; a ras de suelo, es un compendio de la dualidad arquitectónica de cualquier ciudad española tipo: es decir granito y (minoritariamente) zonas verdes.

Y fuentes. Algunos de estos perros, como Afro, un perro de agua negro, aprovechan habitualmente el paseo mañanero para bañarse en una de las fuentes. Otros sencillamente huelen las flores, mean en los setos y levantan el hocico respirando un aire que, aunque viciado, abriga el que puede que sea su único frescor de la jornada.

Ajenos al alboroto perruno, sus dueños, en su gran mayoría, pasean las calles con caras somnolientas. La noche del martes al miércoles ha sido larga y sudorosa en Córdoba. El sueño se torna intermitente tras varias noches rondando 30 ºC. Así que, a las 8:00, es habitual oír los bostezos por las calles.

9:00 - Plaza San Juan de Letrán - 26 ºC

La cafeína no es para el verano, dicen algunas revistas. Pero son las 9:00, en el barrio de San Lorenzo ya hace 26 ºC, y queda toda una jornada por delante, en la que la amenaza es la de batir un nuevo récord de calor.

En la terraza del Bar Millán a esa hora hay apenas cuatro o cinco mesas a la sombra, pero todas están ocupadas. Es un bar de barrio, de los que montan la terraza antes de que se pongan las calles, así que muchos parroquianos, en invierno y en verano, llegan bien temprano a saludar. Lo que ocurre es que, en Córdoba en verano, el desayuno es la tabla de salvación de algunos negocios. Y, cuando arrecia una ola de calor, las terrazas se llenan incluso antes.

Dentro del Bar Millán, en la televisión, una reina de las mañanas comenta los anuncios hechos por el presidente del Gobierno el día anterior. En otro momento del año, no faltaría el coloquio. Este miércoles sólo se escucha el movimiento de los abanicos. La gente sólo abre la boca para comer y para hablar de la noche en vela.

El desayuno es, además, el único momento de la jornada laboral en que muchos cordobeses pueden respirar algo de aire, antes de entrar en las casas, en las oficinas o de volver al tajo.

10:30 - Calle Jesús del Calvario - 29 ºC

La puerta de una de las casas de la calle Jesús del Calvario, una de las arterias del barrio de San Lorenzo, está abierta de par en par. Desde fuera se ve el patio. Dentro trabaja Paco, un albañil que está enluciendo una de las paredes. En el suelo hay una garrafa con agua fría, sobre la que reposa un paquete de tabaco. El sudor empapa las sienes de Paco, que lleva desde las 8:00 dándole con el palustre a la pared, que luce blanca, lisa y renovada.

Como la obra es para su suegra, Valle, el albañil la va haciendo poco a poco, sin prisa, evitando las horas más fuertes del día. A las 12:00, por ejemplo, el martes ya hacía 36 ºC, así que este miércoles, que se espera que sea incluso peor, Paco no alargará la jornada mucho más del mediodía.

Un poco más arriba, en la calle Cristo, otros dos albañiles apilan palets vacíos. Llevan haciendo reforma en una casa de esa calle desde hace semanas. Empezaron poco después de la última ola de calor, la de junio. De esta otra ola no se han escapado. “Venga, que se nos echa el calor encima y tenemos que poner las puertas”, le dice uno de los albañiles al otro.

El termómetro ya ronda los 30 ºC, pero la sensación térmica es mucho mayor, ya que en Córdoba, los aires acondicionados, que enfrían las casas pero calientan las calles, se enchufan temprano. Muy temprano.

11:00 - Calle Jesús del Calvario - 33 ºC

Marga, por ejemplo, conecta el aire acondicionado a las 11:00 y ya no lo apagará hasta las 21:00, más o menos. Marga es periodista y escritora. Vive en una casa adosada con patio, desde donde trabaja en una oficina en la primera planta. Sobre ella, la azotea ejerce de parasol, pero no lo suficiente como para que no se haga necesario enchufar el climatizador.

Hasta que un muro se interponga en su trayectoria, alrededor de las 16:00, el sol habrá calentado el techo de la casa de Marga durante unas ocho horas, las centrales del día, las peores. El calor ya se quedará a vivir toda la tarde en su casa, mientras Marga teclea mirando una pantalla, expuesta al ardor propio de los ordenadores y electrodomésticos. Las facturas de luz del autónomo cordobés que teletrabaja en verano también deberían considerarse estrés térmico.

12:00 - Plaza de San Andrés - 36 ºC

Ricardo toma la bicicleta y se mueve rápido en dirección a la zona norte de la ciudad. A las 12:15 tiene que estar en el restaurante porque comienza a trabajar. Los turnos de verano han cambiado. Ahora se descansa dos días entre semana, lunes y martes, y una tarde más. El resto de los días, por el momento, su jefe mantiene el turno partido, aunque ambos saben que no se espera mucha gente esta semana. 

La semana pasada, los almuerzos ya se resintieron, y eso que el restaurante en el que trabaja es de salones amplios y bien acondicionados (y climatizados). “No sé quién va a salir a comer en un día así. Pero bueno, habrá que ver. Las noches no son tan malas, por las noches se trabaja”, explica Ricardo, antes de pedalear de camino hasta el curro. 

Lo hará sudado. Lo cuenta. “Salgo de casa recién duchado, pero esto no hay cuerpo que lo aguante. Igual mañana cojo el coche”, amenaza. Ricardo sabe que más coches es igual a más calor en una ciudad que durante buena parte del año, es perfecta para la bicicleta y para ir andando al trabajo.

12:30 - Alcázar de los Reyes Cristianos - 36,5 ºC

La banda Colectivo Da Silva montan un pequeño set con el que tocar un par de canciones. El grupo granadino está en Córdoba presentando un festival que se celebrará en septiembre. El calor no les pilla de nuevas, que en Granada también aprieta la suyo, aunque no rechazarían una cerveza fría ni aunque les bajaran el caché. Su sonido se cuela por el Alcázar de los Reyes Cristianos, muy concurrido al mediodía por turistas de todas las nacionalidades.

Lejos de la imagen que ofrece el monumento en otras épocas del año, la visita al Alcázar hoy ofrece un curioso caos controlado. Los turistas se mueven en libertad, sin seguir una ruta determinada. Uno se cruza con turistas ingleses que van en contra del recorrido que marcan las flechas en el suelo, como aturdidos por la temperatura o deseosos de poner fin a un suplicio.

En la puerta del monumento, la sombra comienza a regar la base de los altos muros y los turistas se pegan a la pared. Un vendedor de helados suelta varias botellas en apenas un minuto. Mira a su alrededor y ve que hay poca actividad, así que se marcha río abajo, hacia la Mezquita-Catedral y la Ribera. No encontrará turistas. Las calles se irán vaciando en cuestión de minutos.

13:00 - Sede de Sadeco - 38 ºC

Termina el turno de mañana en la empresa de Saneamientos de Córdoba (Sadeco). La jornada en verano no cambia el turno de mañana, porque los empleados de este turno ya arrancan temprano en invierno, sobre las 5:00 de la madrugada. Lo único que ha cambiado es que, por la sequía, se ha prohibido el baldeo manual. Así que nada de aprovechar el agua para refrescar las calles de Córdoba por la mañana.

Así que la suciedad se acumula como las quejas sobre la suciedad. También hay quien defiende que no es el momento. Córdoba tiene suministro de agua garantizado, pero en Sadeco luchan por concienciar de que hay que usar los recursos con precaución.

13:30 - Calle Claudio Marcelo - 38 ºC 

Como el agua, a partir del mediodía, las sombras en Córdoba empiezan a cotizar alto. En Claudio Marcelo, en pleno centro, un grupo de personas se refugia del sol agrupados detrás de la marquesina de la parada del autobús. Mientras llega el servicio público, algunos miran sus móviles y otros hablan entre sí.

A unos metros, el aire acondicionado de una gran superficie comercial refresca la calle cada vez que el sistema de apertura automático reconoce la salida o entrada de un cliente. En la puerta del supermercado, una persona pide dinero y comida. “¿Dónde pasará este hombre el resto del día?”, se preguntará alguno de los viandantes que pasan a su lado, o alguna mujer de las que esperan a la sombra de la marquesina en la parada. 

Seguramente, para cuando la mayoría de los pasajeros se bajen del autobús, la sensación térmica en la calle será superior a los 40 ºC e irá generando una bola de calor que ya no explotará hasta bien entrada la madrugada. 

14:15 - Plaza Las Tendillas - 39,6 ºC

¿Por qué? Porque urbanísticamente Córdoba, como cualquier otra ciudad, está hecha para convertirse en una isla de calor. De hecho, si Córdoba fuera una isla de calor, seguramente sería una isla volcánica.

Está estudiado que el efecto del calor sobre los materiales constructivos (en Córdoba abunda el granito) hace que estos retengan las altas temperaturas de manera más prolongada. Hay estudios, incluso, centrados en la propia ciudad, y que muestran que las plazas abiertas, como por ejemplo Las Tendillas, se calientan más durante las horas de más calima. Y que esto influye en la temperatura del aire, que hace que este tipo de espacios tengan temperaturas más altas durante la noche que las calles más estrechas, que en Córdoba son parte del diseño urbanístico desde época romana.

15:00 - Puerta de Almodóvar - 41 ºC

Las fuentes de Córdoba también cotizan alto estos días. En la Puerta de Almodóvar, lugar de paso del turismo en Córdoba, a caballo entre San Basilio, la Mezquita, la Judería y el centro, los pies de tez pálida están en remojo. Decenas de turistas que tienen la voluntad suficiente como para estar en la calle a estas horas se remojan en las fuentes que hay en esta zona monumental.

En Córdoba, en verano, la planta hotelera sufre. Sobre todo los hoteles y apartamentos que no tienen piscina. Andrew, un americano que visitó la ciudad en junio en la última ola de calor, contaba hace poco que sus hijos recuerdan más la piscina del hotel que las intrincadas calles de Córdoba o la belleza monumental de la Mezquita.

15:30 - Avenida Vallellano - 41,5 ºC

Del control de la temperatura de la ciudad dependen las zonas verdes. Una de las más grandes del centro de Córdoba está en la avenida Vallellano, cuyos vecinos bromean con que ni es un valle ni es llano. En mitad del parque, entre adelfas, magnolios y eucaliptos de gran porte (y edad), normalmente se amontonan también algunos turistas tirados sobre mantas a la sombra. Hoy no hay nadie.

Como tampoco hay comensales en la terraza del Bar Los Lagares, que tiene la fortuna de ubicar su terraza en plenos jardines de Vallellano, lo que la convierte automáticamente en una de las más frescas de Córdoba. El camarero, Paco, se ríe cuando le preguntan: “Date prisa, que te tengo guardada la mejor mesa”, dice con sorna. Dentro, el salón, sí que está lleno.

No es que sea lo habitual. En verano, muchos bares de Córdoba mantienen echada la persiana al mediodía, y los que abren durante el almuerzo, lo confían todo al salón con aire acondicionado. En Los Lagares se funciona todo el mes de julio, con menús a precios razonables que aprovechan las pocas almas que hay por la calle, o aquellas que, vencidos por el calor, no son capaces de exponerse a la cocina de su casa o al vacío de la nevera. Benditos problemas del primer mundo.

Son las 15:30. Es esa hora en la que toda una ciudad se confina, en un rito semivampírico, hasta que se pone el sol.

16:45 - Jesús del Calvario - 42,8 ºC

En casa de Valle, la siesta es sagrada. Paco hace horas que se fue tras dejarle el patio casi terminado. Junto a ella, en el salón, dormitan dos de sus nietos: Juan Antonio, que va a diario a casa de su abuela, donde ha montado el cuarto de estudio para unas oposiciones; y Valentino, que está pasando unos días con ella, haciéndole compañía.

Los tres ocupan los muebles de un salón amplio, donde el frío lo pone un climatizador portátil que compraron para la casa sus hijas el verano pasado. Se enciende temprano y se apagará tarde. El pingüino escupe fuego desde su tubo por la ventana hacia la calle. A veces, andar por algunas calles de Córdoba parece una yincana, hay que evitar los chorros de aire porque te achicharran.

17:30 - Avenida de Rabanales - 43,6 ºC

Ricardo baja en bici desde el restaurante en dirección al gimnasio Aira Sport. No va a hacer pesas, sino a la piscina. Normalmente reserva para varios días (hay que hacerlo pronto, va por orden de solicitud) entre semana. Los días que le tocan libre y, si hay hueco, una tarde entre turno y turno, como la de este miércoles.

“Era piscina o meterte en la casa con el aire acondicionado. Y ya vengo de estar con el aire y luego tendré más por la noche, así que aprovecho”, explica el camarero, que cuenta que en el primer turno, el del almuerzo, han tenido sólo “un par de mesas”. A ver la noche. A las 20:30 empieza su segundo turno.

Son las 17:30. Hace diez minutos, Córdoba ha marcado la que ha sido la temperatura máxima del día, 43,6 ºC. Es la misma que marcó el martes. No ha habido récord en la capital. Sí, en Montoro, donde se han rebasado los 44. Concretamente, 44,6 ºC.

18:30 - Cerro Muriano - 37 ºC

Isabel y su nieta también han partido bien el sofá durante la siesta. Isabel es enfermera al borde de la jubilación y este miércoles ha recogido a su nieta, de cinco años. Han comido y dormido un buen rato bajo el chorro de aire frío. Luego viene el heladito, pero queda mucha tarde para estar encerradas, así que Isabel ha cogido a la niña y se ha ido a casa de su hijo, en Cerro Muriano, una barriada ubicada en la sierra de Córdoba, a 20 minutos del centro histórico, y que en verano acoge a miles de “refugiados climáticos”.

Hasta seis grados de diferencia hay entre Cerro Muriano y Córdoba gracias a la diferencia de altitud y a la masa arbórea que rodea el pueblo (cuyo término municipal está dividido, la mitad es de Córdoba, la otra mitad es de Obejo). No es el único sitio de desahogo para los cordobeses, que en verano emigran a zonas como Trassierra, Alcolea, la zona del Aeropuerto o Assuan, todos ellos núcleos donde proliferan desde mediados del siglo pasado miles de edificaciones irregulares.

Y con ellas, las piscinas. En 2019, el arquitecto José Rico, llegó a datar un total de 11.266 piscinas repartidas por el término municipal de Córdoba, de las que la mayoría están en la zona de El Brillante (donde vive la población de mayor poder adquisitivo de la ciudad) y en la zona oeste de la ciudad, en las parcelas de la zona del Aeropuerto y Medina Azahara.

20:00 - Jesús del Calvario - 40 ºC

Marga apaga el ordenador. Su perro lleva un rato llamando su atención de forma sibilina, como sólo una mascota criada entre humanos sabe hacer (un suspiro más alto de lo normal, un sentarse rozando tus pies...). En verano, muchos veterinarios aconsejan no sacar a los perros a la calle en horas de calor extremo. No sólo por el estrés térmico evidente, sino por los efectos nocivos que tiene el granito caliente en sus patas.

Así que muchos animales se adaptan al horario estival y sacrifican algún paseo en las horas centrales del día. A las 20:00, el asfalto aún quema en la mayoría de las calles de Córdoba, que lleva ya casi una semana pasando entre seis y ocho horas a más de 40 ºC reales. Pero más quema la vejiga al perro, así que Marga y Jota, una especie pequinés viejo de morro achatado y ojos penosos, apagan el aire acondicionado y se echan a la calle.

21:30 - Paseo de la Ribera - 36,9 ºC

Cuando la noche va haciéndose fuerte y el runrún de los motores de los aires acondicionados se apaga, muchos cordobeses se echan a la calle en busca de un refresco o una cena que los saque de la burbuja de confinamiento. Se mueven hacia los parques o las zonas más frescas: El Tablero, El Brillante y la Ribera son algunas de las favoritas en verano ya que, por su ubicación, le escamotean algún grado a los termómetros.

En La Ribera está el Bar Amapola, uno de los bares con más solera de Córdoba, y que monta su terraza a unos metros del Guadalquivir. La temperatura baja uno o dos grados si sopla algo de viento en La Ribera, y eso anima a algunos cordobeses a acudir a esta zona a pasear y a tomarse algo. Les atiende Pedro, encargado del bar, que se hace unos cuantos kilómetros del bar a la terraza y de la terraza al bar con la bandeja en la mano y el sudor empapando sus frondosas patillas.

22:30 - Cine Fuenseca - 32,7 ºC

Otros cordobeses esperan a que sea más tarde para salir de casa. Entre los planes que se enfrentan al calor cordobés están los cines de verano. En Córdoba hay cuatro diarios, el Delicias, el Olimpia, el Coliseo de San Andrés y el Cine Fuenseca. Este último, ubicado en el barrio de Santa Marina, es uno de los más frescos y de mayor envergadura. Este miércoles proyectan Malnazidos, una comedia española que parodia el género zombi y las pelis de la guerra civil.

Así que las risas apagan durante un rato el sonido de los abanicos y la magia del cine hace que uno olvide el sudor que empapa las camisas, mientras templa los nervios lo justo como para llegar algo más suave a la cama.

0:30 - Córdoba - 29,5 ºC

Hay neurólogos que dicen que el sueño es la fábrica del día siguiente. Son los mismos que te explican que, a partir de 26 ºC comienza a haber alteración del sueño. En Córdoba, en las últimas noches, se han rozado, cuando no sobrepasado, los 30 ºC, una temperatura incompatible con el sueño de calidad.

Para entendernos, el cuerpo tiene una temperatura durante el sueño y otra distinta durante el día. Cuando se acerca la noche, la temperatura corporal suele ir bajando hasta el entorno de los 36 ºC. Lo que ocurre, es que el calor extremo afecta a este descenso, y esto se traduce en un sueño más superficial y una mayor posibilidad de microdespertares.

Y los microdespertares de esta noche son los bostezos de mañana, cuando arranque, una nueva jornada (¿cuántas van ya este año?) de sudor, confinamiento y sueño intermitente en Córdoba, la ciudad que lleva viviendo desde hace días en los 44 ºC.

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