Una muralla almohade en mi instituto: el Séneca redescubre un espacio desconocido en la historia de Córdoba

Tramo de muralla despejado en el interior del instituto Séneca

El origen de Córdoba está en la Colina de los Quemados. El lugar que hoy ocupa la Ciudad de los Niños y sus alrededores ocupan el histórico asentamiento prerromano, habitado siglos antes de la llegada de Claudio Marcelo y de las legiones que decidieron construir una ciudad justo enfrente de esta hace unos 2.300 años. Poco a poco, los habitantes de la primera Córdoba fueron abandonando un paraje, la Colina de los Quemados, que luego tuvo una gran importancia defensiva a finales del siglo XII.

Córdoba es, probablemente, una de las ciudades de la Península Ibérica con más restos arqueológicos en su subsuelo. Tras la Corduba romana llegó la Qurtuba islámica, capital del califato y de Al Andalus, con una extensión urbana que la actual ciudad. Por eso, en Córdoba es normal asistir a descubrimientos y hasta a redescubrimientos de yacimientos arqueológicos que no dejan de asombrar. Y eso es lo que acaba de ocurrir en el interior del IES Séneca, uno de los institutos y centros educativos más antiguos de la ciudad.

“La muralla almohade situada en el recinto del IES Séneca ha sido hasta el momento una gran desconocida no solo para la ciudadanía sino para gran parte de la propia comunidad educativa”, explica el profesor del Departamento de Geografía e Historia y alma máter de este redescubrimiento, Ángel Sánchez Redondo. “Las razones del desconocimiento probablemente sean varias: la ocultación por vegetación de la que ahora se la ha librado en parte (con un alto coste económico, que es la razón de la persistencia de la misma), la ubicación en un recinto cerrado y no visible desde el exterior del instituto, la relativa lejanía respecto a los circuitos monumentales urbanos, y quizá la falta de una determinación firme para ponerla en valor. A ello habría que añadir la escasez y parquedad de alusiones en los estudios especializados”, ha añadido.

Junto al instituto, han pasado desapercibidos unos 25 metros lineales de muralla en alzado y otros 60 más, aproximadamente, que estarían derrumbados y en su mayor parte cubiertos por la vegetación. Ante ello, el equipo directivo del instituto Séneca se ha propuesto rescatar el monumento como “el bien público que es” tratando de “librarla de la maleza que la cubre en una parte importante aún, paso previo e indispensable para el subsiguiente estudio de los restos visibles, aspirando a terminar en un tercer momento con una excavación arqueológica de la misma”.

Así, el IES Séneca ha presentado un proyecto de innovación educativa con el título de “Visualización y puesta en valor de la muralla almohade”, coordinado por el Departamento de Geografía e Historia, con la participación de todos los departamentos educativos del centro, más los ciclos formativos de Emergencia y Protección Civil, y el de Jardinería del IES Galileo Galilei. La adjudicación del proyecto será resuelta en el mes de junio y de ser asignado con los recursos suficientes permitiría afrontar el comienzo de las dos primeras fases de limpieza y análisis de los restos.

Para esto último, el proyecto cuenta con la participación del técnico arqueólogo Rafael Valera, y con el ofrecimiento de colaboración por parte del área de Arqueología de la Universidad de Córdoba. “Un papel importante en este proyecto lo jugaría también el ciclo de grado superior de Obra Civil con que cuenta el IES Séneca, que se encargaría de la planimetría”, explica Ángel Sánchez Redondo, que agrega que “la justificación didáctica del proyecto es la de fomentar la motivación del alumnado a partir de un recurso patrimonial en este caso en el mismo recinto del centro educativo, pero extrapolable a cualquier otro centro, que en mayor o menor medida, en una ciudad como Córdoba, cuenta como mínimo en sus proximidades con algún elemento patrimonial digno de servir de eje en torno al cual se desarrollen una serie de actividades participativas y motivadoras”.

Un recinto fortificado de un gran recinto militar

La muralla redescubierta formaría parte de un gran recinto fortificado que acogería a un destacamento militar en el periodo almohade (entre finales del siglo XII y principios del XII). El destacamento se ubicaría precisamente en la Colina de los Quemados y formaría parte de la gran red defensiva de la ciudad de Córdoba de entonces. De hecho, guarda relación con los otros dos grandes recintos amurallados de la época, la Calahorra y el Castillo de la Judería o el Alcázar Viejo. Su fin era defender la capital del califato almohade de Sevilla de los posibles ataques cristianos.

“El recinto cerraría por el noroeste un espacio ocupado en su momento por arrabales emirales y califales dentro de los barrios occidentales de Madinat Qurtuba —Yanib al-Garbi—, y próximo al camino de las Almunias o de los Embajadores que llevaba a Medina Azahara. Una excavación y estudio específicos de la muralla del IES Séneca podría corroborar, matizar o complementar los datos que se tienen de las excavaciones en el Zoo”, agregar el profesor del instituto.

Desde que los alumnos limpiaron la zona, la muralla ha sido visitada por importantes arqueólogos. Así, ha pasado por el instituto Séneca Félix Arnold, miembro del Instituto Arqueológico Alemán de Madrid, que en las últimas campañas ha estado excavando en Medina Azahara, y que “ha mostrado gran interés y su deseo de volver a ver la muralla una vez esté limpia de vegetación”, según el profesor.

Además, hay planes de divulgación. Por ejemplo, el próximo 22 de abril, con motivo de las noches del Ramadán, está prevista la organización de una visita guiada por parte de Rafael Valera y Ángel Sánchez Redondo, que llevará por título Fortalezas almohades: de la Calahorra al Instituto Séneca.

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