Un estudio médico hecho en Córdoba y pionero a nivel mundial, elegido entre los más relevantes de 2022 en Europa

Imagen de dos pacientes que participaron en el proyecto.

La Sociedad Europea de Cardiología ha seleccionado un estudio realizado por la Unidad de Lípidos y Arteriosclerosis del Servicio de Medicina Interna del Hospital Reina Sofía, el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (Imibic) y la Universidad de Córdoba (UCO), titulado Prevención secundaria a largo plazo de la enfermedad cardiovascular con dieta mediterránea y dieta baja en grasas, entre los ensayos más relevantes de Europa en 2022. Los investigadores principales del proyecto han sido Francisco Pérez Jiménez y José López Miranda.

La enfermedad cardiovascular sigue siendo una de las primeras causas de mortalidad y gasto sanitario en Europa. Además de los fármacos y los procedimientos de revascularización, el estilo de vida es un claro determinante tanto de la incidencia como de la recurrencia de los eventos cardiovasculares.

El estudio Cordioprev vino a dar respuesta a una cuestión que hasta el momento no se había resuelto ya que las evidencias de anteriores ensayos eran escasas. Lo que los científicos de Córdoba querían constatar era si la dieta mediterránea tiene, científicamente, efectos beneficiosos sobre la salud en pacientes con enfermedad cardiovascular establecida.

Para ello, los investigadores compararon esta dieta con la baja en grasas y, tras el estudio, constataron que la primera es superior a la segunda a la hora de prevenir la aparición de infarto de miocardio, revascularización, accidente cerebrovascular isquémico, enfermedad arterial periférica y muerte de origen cardiovascular. Los resultados son muy relevantes para la práctica clínica, apoyando el uso de la dieta mediterránea para prevenir la recurrencia de la enfermedad cardiovascular.

Datos sobre el ensayo

En este estudio, 1.002 pacientes con enfermedad coronaria establecida de entre 20 y 76 años recibieron una intervención dietética con dieta mediterránea o de dieta baja en grasa y fueron seguidos durante siete años. El objetivo principal del estudio ha sido valorar la aparición de nuevos eventos cardiovasculares mayores (o evento principal) que incluía infarto de miocardio, revascularización (bypass, cateterismos o stents), accidente cerebrovascular isquémico (ictus), enfermedad arterial periférica y muerte de origen cardiovascular (muerte súbita) evaluando su aparición en los dos tipos de dieta.

Desde octubre de 2009 hasta febrero de 2012 se incluyeron los 1.002 participantes del estudio. La población tenía una media de 59,5 años, y, como reflejo de la proporción habitual de la enfermedad coronaria, era en su mayoría varones (un 82,5%). El evento principal del estudio se produjo en 198 participantes, 87 en el brazo de la dieta mediterránea (un 17,3%) y 111 en el de la dieta baja en grasas (un 22,2%), lo que supone una disminución de la frecuencia de entre un 25% y un 30% aproximadamente en los participantes que siguieron la dieta mediterránea.

Estos efectos fueron más evidentes en los varones, donde la diferencia entre dietas fue casi de un 35% en favor de la dieta mediterránea. Cabe resaltar que la incidencia que se encontró en las dos ramas del estudio es inferior a la habitual en este tipo de enfermos (un 25% a los cinco años), lo que podría indicar que, a pesar de las diferencias encontradas, ambas dietas ejercieron efectos cardiosaludables.

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