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El calor inédito sorprende a los trabajadores más expuestos: sin legislación específica para acortar horarios

Trabajadores en verano

Alfonso Alba

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Córdoba es una provincia adaptada al calor. En el Valle del Guadalquivir se alcanzan las máximas más extremas de la Península Ibérica y en ocasiones de Europa durante el verano. Por eso, la legislación laboral es flexible. A partir del 16 de junio, los trabajadores de la construcción tienen un horario de siete horas, entre las 7:00 y las 14:00. El objetivo es evitar accidentes laborales por golpe de calor, lipotimias y enfermedades asociadas a la deshidratación. En el campo, el metal y la madera se pactan jornadas similares. Pero, ¿qué ocurre cuando el calor extremo se adelanta dos meses?

La Península Ibérica está siendo azotada por un episodio de calor inédito que está haciendo que se batan día tras día los récords de temperaturas máximas. Este miércoles, en Córdoba se han rozado los 37 ºC, una temperatura jamás medida en un mes de abril hasta ahora y que es más propia de finales de junio. “Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo”, dicta el refrán. Pero los cordobeses llevan toda la semana durmiendo con la ventana abierta, andando al aire libre por la sombra y encendiendo el aire acondicionado. Aún en abril.

Tanto la Junta de Andalucía como los sindicatos reconocen que este episodio de calor deja en fuera de juego a la legislación laboral. Ya ocurrió el año pasado, con otro episodio de temperaturas muy altas, cuando a mediados de mayo se alcanzaron los 40 ºC. Ahora se repite, pero en abril. Con la ley en la mano, las jornadas laborales siguen siendo las mismas. Los albañiles pueden estar a las 15:00 encima del andamio, los jornaleros en el campo y los mecánicos bajo un soplete.

El secretario provincial de Hábitat de CCOO Córdoba, Antonio Salazar, asegura que la única regulación es la prevista en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que alude también a lo que supone trabajar con altas temperaturas. Y la norma obliga a muy poco cuando el calor no es entre junio y septiembre. Básicamente, el empresario tiene que aportar agua para que el trabajador no se deshidrate y buscar que desarrolle su jornada en las mejores condiciones. El trabajador, por su parte, tiene derecho a un descanso de una hora en caso de temperaturas extremas, pero tendrá que cumplir escrupulosamente con su jornada: ocho horas.

La norma tampoco regula el teletrabajo por altas temperaturas. Actualmente, España carece de una ley que lo establezca. Muchas empresas optan por interrumpir jornadas al mediodía y dividir así el día: el trabajador acude a la oficina por la mañana y está en su casa por la tarde. Pero se trata de algo que es optativo y que no está generalizado ni siquiera en ciudades como Córdoba, donde las altas temperaturas se concentran entre las 13:00 y las 20:00 de cada día.

Un calor inesperado

Este episodio ha sido tan inesperado y temprano que ha cogido tanto a los sindicatos como a la administración laboral con el pie cambiado. En mayo de 2022, sindicatos como CCOO reclamaron que se revisasen los criterios de la jornada intensiva y que se pudiera adelantar. En abril de 2023, aún no ha dado tiempo a activar campaña alguna.

En 2022 sí que se logró adelantar la jornada intensiva en el campo, que entró en vigor el 1 de junio. Este año volverá a ocurrir. Desde entonces, los jornaleros tendrán una jornada de trabajo de seis horas y diez minutos, de lunes a sábado, con un descanso de 15 minutos. Es decir, un trabajador que comience a las 7:00 de la mañana podrá concluir su jornada a las 13:25. Pero eso será el 1 de junio.

Ante esta situación, los sindicatos UGT y CCOO, y la administración, recomiendan a los trabajadores más expuestos al calor y al sol que eviten la realización de faenas a la intemperie en horas de máxima insolación y calor. Reclaman también disminuir los ritmos de trabajo, así como utilizar de prendas de colores claros y de algodón, beber mucha agua y, en caso de agobio, mareos, y enrojecimiento de la piel, parar inmediatamente y situarse en lugares con sombra, frescos y ventilados.

El calor mata

En Córdoba el calor mata. Un estudio experimental del Instituto Nacional de Estadística (INE) vinculó el verano de 2022 66 fallecimientos al calor. No son fallecidos por golpe de calor, sino personas con patologías a las que el calor agravó su enfermedad y les provocó la muerte. O pacientes que ingresaron a causa de deshidrataciones o largas exposiciones al sol.

La ciudad tiene una de las tasas de fallecidos por habitante más altas de España (seis víctimas por cada 100.000 habitantes) a causa de una tendencia que se está agravando año a año: cada vez hace más calor, las altas temperaturas llegan antes y se van más tarde.

Para sobrevivir al calor cordobés hay pocos secretos, muy evidentes: protegerse del sol y evitar salir a la calle en las horas centrales del día que es cuando más calor hace, según explicó a este periódico Luis Jiménez, uno de los responsables de las Urgencias del hospital cordobés Reina Sofía. Por eso se adaptan los horarios laborales de toda la provincia, pero especialmente del Valle del Guadalquivir, para evitar que haya un trabajador subido a un andamio a las 16:00 cuando los 40 °C le pueden provocar un accidente, que no siempre se va a relacionar con el calor.

A las Urgencias del hospital Reina Sofía de Córdoba no solo llegan personas que han estado al sol o en la calle. Luis Jiménez explica que hay un “golpe de calor pasivo”, que ocurre mucho en Córdoba: “Algunas personas vienen a Urgencias con golpe de calor y dicen que no han estado al sol. No tienes que estar expuesto al sol. Es más frecuente el golpe de calor pasivo si estás en una casa con una habitación no refrigerada. De hecho, en interiores, a veces, se alcanzan temperaturas más altas incluso que en la calle”, relata. 

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