El 'miliario' del emperador: extraen de un castillo una pieza que arroja luz sobre la Via Augusta

El miliario, incrustado en el suelo del castillo de Bujalance.

Desde el siglo X, los vecinos de Bujalance que accedían a su castillo pisaban un antiguo miliario romano. La lápida de mármol había sido reutilizada como quicio para la puerta interior de la fortaleza de este municipio cordobés. Durante 11 siglos, los vecinos la han pisado y la han dejado casi ilegible, aunque no del todo. Ahora, este antiguo e importante miliario ha sido extraído para su estudio y exposición del lugar que ocupó desde que alguien lo encontró junto a un antiguo puente romano, hoy desaparecido, y decidió reutilizarlo como quicio de una puerta.

En el año 2013, la Asociación Bursabolense de Arqueología, Arte e Historia contactó con el catedrático Ángel Ventura, de la Universidad de Córdoba, para que le hiciera la autopsia a la lápida que se había localizado en la entrada del castillo. Ya entonces, Ventura logró leer alguna de las líneas del miliario e interpretar el resto. La traducción sería: “Tiberio Claudio César Augusto Germánico, hijo de Druso, pontífice máximo y padre de la patria, investido de su ¿cuarta? potestad tribunicia, habiendo sido cónsul por ¿tercera? vez y aclamado emperador por ¿octava? vez, restauró la Via Augusta que discurre desde el Arco hasta el Océano...”.

Es decir, el miliario vendría a conmemorar el arreglo de la principal vía de comunicación de la Hispania romana, en el tramo entre el Arco (Cástulo, la frontera entre la Bética y la Tarraconensis, en la actual provincia de Jaén) y el Océano (Cádiz). La Via Augusta es una de las antiguas calzadas romanas más conocidas y mejor estudiadas. Unía Cádiz con los Pirineos a través del Valle del Guadalquivir y el actual Levante peninsular. Muchas carreteras actuales mantienen su antiguo trazado. El que discurría entre Cádiz y Córdoba es bastante conocido, aunque surgen dudas entre la capital cordobesa y Cástulo (Linares). Y el miliario de Bujalance podría resolverlas.

En su estudio del año 2013, Ángel Ventura sostenía que viene a conmemorar la restauración de la Via Augusta en época del emperador Claudio. A su nombre solo existen otros dos miliarios más en Andalucía, uno localizado en Iliturgi y otro más en Cástulo. Pero ninguno de la importancia del que durante once siglos ha servido como quicio de la puerta de un castillo. Ventura expone que el miliario de Bujalance debió levantarse sobre un puente romano ya desaparecido y no muy lejos del castillo actual. Por sus dimensiones y por su peso, Ventura sostiene que los musulmanes que lo reutilizaron no debieron transportarlo a gran distancia. Más bien al contrario.

Hasta ahora, existían dos teorías sobre el trazado de la Via Augusta entre Corduba y Cástulo: al sur atravesando la Campiña o al norte por el propio Valle del Guadalquivir. La distancia entre ambas ciudades sería de 99 millas. La mayor parte de los investigadores siempre ha optado por la opción norte, más corta en distancia. Y que el primero, que pasaría por la ciudad de Calpurniana, sería el de una vía secundaria. Pero el miliario de Bujalance parece cambiar las cosas.

Ya en 1913, Enrique Romero de Torres (hermano del famoso pintor) ubicó Calpurniana en una finca llamada Valparaíso, en un cruce de caminos entre Bujalance, Porcuna y Cañete de las Torres. Y que es en el acceso a esta antigua ciudad, sobre un arroyo, donde se tuvo que ubicar el miliario del castillo de Bujalance. En su estudio inicial, Ventura proponía dos lugares: el arroyo del Asno o el de Cañetejo. Y en ambos casos, señalaría que la Via Augusta original no discurría por el Valle del Guadalquivir hasta Cástulo, sino a través de la rica campiña que hoy ocupa Bujalance.

Para salir de dudas se ha extraído el miliario del castillo. Tras lograr autorización de la Junta de Andalucía, Ventura volverá a estudiar la pieza, en un trabajo en el que también se implicará María José Pérez Bermón, arqueóloga Colegiada en Córdoba, que adjuntará su informe al del catedrático de la Universidad de Córdoba.

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