La jueza manda a juicio al cura acusado de abusar de una niña

El sacerdote, tras prestar declaración ante la jueza de Pozoblanco.

La titular del Juzgado de Pozoblanco, la misma que investiga a cuatro de los acusados por la violación de los sanfermines por hechos similares en Torrecampo, ha acordado la apertura de juicio oral contra Ignacio Mora Vialtella, el sacerdote detenido en abril del año pasado por la Guardia Civil en Villanueva del Duque acusado de abusar de una niña de diez años. La jueza entiende que hubo un delito de abusos sexuales, según el auto de apertura de juicio oral, dictado el pasado 30 de septiembre.

Según han confirmado fuentes judiciales y ha adelantado en su edición de hoy ABC Córdoba, la jueza entiende que hay indicios de delito en la actitud de Ignacio Moral Vilaltella, que fue apartado de la parroquia de Villanueva del Duque por el Obispado y trasladado a la de Espiel. Mora Vilaltella fue arrestado por la Guardia Civil por un supuesto delito de abusos sexuales. La titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Pozoblanco dictó una orden de alejamiento del párroco hacia su supuesta víctima, en Villanueva del Duque. Cuando se conoció la noticia de la detención del párroco, el propio Obispado tomó la decisión de apartarlo de la iglesia de Villanueva del Duque.

Ahora, el caso pasa al reparto de la Audiencia Provincial de Córdoba. Así, recaerá en manos de uno de los juzgados de lo Penal de la ciudad, que será quien acoja la vista. Antes, la Fiscalía Provincial de Córdoba tiene que formular escrito de acusación y cifrar la pena de prisión que le solicita al sacerdote.

El presbítero se despidió el mes de julio de 2015 de sus fieles en Villanueva del Duque con una misa de acción de gracias, oficiada en los últimos días del mes pasado. Poco después, también acudió a dar el relevo al frente de la parroquia a su sustituto, nombrado también por la Diócesis de Córdoba.

El sacerdote ya estuvo en la cárcel condenado por atentado. En concreto, fue arrestado por la Policía Nacional en una operación contra el grupo ultraderechista Milicia Catalana, que en 1989 atentó sin éxito contra el gobernador civil de Barcelona, al que remitieron un paquete bomba que, finalmente, fue desactivado por los Tedax. El sacerdote, que por aquel entonces tenía 21 años, participó en el envío del paquete, de un peso aproximado de 1 o 1,5 kilos, que contenía de 200 a 400 gramos de cloratita y provisto de un mecanismo detonador eléctrico, que se activaría a la apertura del paquete contra la Delegación de Gobierno en Cataluña, según consta en la sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona y ratificada por el Tribunal Supremo, a la que ha tenido acceso este periódico.

Después de su detención, el Obispado de Córdoba emitió una nota de prensa muy contundente en la que mostraba su “tolerancia cero” con los delitos de abusos sexuales.  “La Iglesia tiene mucho interés en defender, proteger y salvaguardar todos los derechos de los menores y establece el criterio de tolerancia cero para los casos de abusos”, aseguró entonces la Diócesis de Córdoba en un comunicado.  “Desde el momento en que las autoridades nos han notificado la detención de este sacerdote, el Obispado ha manifestado a los órganos competentes su voluntad de leal colaboración para que resplandezca la verdad de los hechos”, agregaron. “Rechazamos toda conducta delictiva en éste y en todos los campos, y estamos de parte de las víctimas”, aseguraron.

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