Encuentran ADN de una segunda persona en la escena del crimen de La Chica Carlota

La vivienda en la que sucedieron los hechos custodiada por una furgoneta de la Guardia Civil | FERNANDO HERMOSO

Los forenses del Servicio de Criminalística de la Dirección General de la Guardia Civil han encontrado restos de ADN de una segunda persona en la escena del crimen de La Chica Carlota. A través de un oficio fechado el pasado mes de junio, los investigadores de este asesinato --la Unidad de la Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil en Córdoba-- han pedido al juez de Posadas que ordene el cotejamiento de este ADN con el de posibles sospechosos de haber participado en el crimen.

Fue durante el verano de 2018 cuando agentes de la Guardia Civil hallaron el cadáver de un hombre, Juan Carlos Rodríguez Borrego, que se encontraba desaparecido desde septiembre de 2017, en el huerto de su vivienda en La Chica Carlota. Tras meses de investigaciones, una minuciosa inspección logró localizar un lugar sospechoso. En el huerto había una pequeña zona en la que se notaba que la tierra estaba algo más alta. Los agentes excavaron y rápidamente vieron que algo había bajo tierra. Era un cadáver en avanzado estado de descomposición. La investigación apuntó a que se trataba de un hombre, de 45 años, propietario de la vivienda cuya desaparición fue denunciada por sus hermanos en septiembre del año anterior.

El principal sospechoso como autor material de la muerte es Pedro Gómez, en prisión por otros delitos. Fue detenido en Madrid con el vehículo del desaparecido, había usado sus tarjetas de crédito y sus documentos de identidad. En la casa donde fue hallado el cadáver también se hallaron un pico y una pala que se analizaron por si los restos de tierra que conservaban se corresponden con los del huerto donde se encontró el cuerpo. Este pico y esta pala se habría comprado en Ciudad Real.

Dos años después del hallazgo del cadáver, en avanzado estado de descomposición, los forenses han hallado restos de ADN de una segunda persona. En el lugar del crimen y en el mismo cadáver hay restos de ADN del principal sospechoso, Pedro Gómez, un hombre que se hacía pasar por cura en La Chica Carlota y que está acusado de homicidio, además de otros delitos. Ahora, han aparecido restos de ADN de una segunda persona y el titular del Juzgado de Posadas ha ordenado diversas pruebas periciales para cotejar de quién podrían tratarse esos restos.

El ADN ha aparecido en las uñas del cadáver de la víctima y también en las bridas y cuerdas con las que fue maniatado, según consta en el informe forense.

Mientras tanto, son ya tres los investigados en esta causa. Así, junto a Pedro Gómez, encarcelado, estarían un abogado de Madrid y la supuesta pareja del principal sospechoso. La pareja de este hombre, D. G. N., acudirá a declarar el próximo lunes en calidad de investigado ante el Juzgado de Posadas. Se sospecha que desde el teléfono de esta tercera persona se realizaron llamadas al móvil de la víctima.

El principal sospechoso

Pedro Gómez entró en la cárcel acusado de haber robado a otras personas drogándolas previamente. De hecho, tiene numerosos antecedentes penales y en el momento de los hechos estaba en busca y captura para cumplir una condena. También, este hombre, que se hacía pasar por abogado del Arzobispado de Madrid, había estado nueve años como novicio del Valle de los Caídos. Allí robó un relicario, por el que fue condenado. El principal móvil por el que presuntamente mató a su víctima en La Chica Carlota fue el robo, ya que está acusado de vaciarle las cuentas, robarle el coche y también la identidad.

Los agentes de la Guardia Civil acudieron varias veces a La Chica Carlota para saber qué había pasado con el vecino desaparecido. Peinaron la casa en numerosas ocasiones pero hasta que no vieron algo sospechoso en el jardín no dieron con el cadáver de la víctima. Según la investigación, el asesino había cubierto el cuerpo de la víctima con tres colchas y almohadas, que impedía que los gases de la descomposición afloraran por el terreno, lo que hizo que los perros no descubrieran nada raro en la zona.

Tanto el abogado como el hombre que está acusado del asesinato sostienen su inocencia. El abogado asegura que lo único que hizo fue poner en contacto a estas personas, mientras que el encarcelado se ha negado a declarar en todo momento. En conversaciones informales sostiene que la víctima se ha fugado a Colombia. La Guardia Civil piensa que precisamente ese era su plan: fugarse a Colombia una vez que hubiese limpiado las cuentas de la víctima.

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