Corazones Gancho

Corazones Estrangulados en la Axerquía | MADERO CUBERO
Dos bandas rock cordobesas encontradas, Corazones Estrangulados y El Hombre Gancho, abren las “noches mágicas” de La Axerquía en el Festival de la Guitarra

Si el paso del tiempo significa perder, ayer se paró el tiempo. Había luna llena sobre La Axerquía y el calor que subía desde el hormigón, era refrescado por una suave brisa. Dos bandas cordobesas que pertenecieron a un tiempo y a un espacio, y que supieron romper cuando hizo falta romper, han vuelto a recomponer los pedazos para resurgir plenos de forma y encargarse de abrir al aire libre la edición 2015 del Festival de la Guitarra.

Los mayores primero. La banda de Eva Riquelme, Corazones Estrangulados, con una mayoría que ya ha cumplido los 50, volvió a emitir señales de comunicación poderosas y bien armadas, fundamentalmente dirigidas a su público de entonces. Desempolvaron las canciones de sus dos primeros discos mientras ajustaban cuentas con el tiempo y derrochaban amor y buenas energías.

Eva permanece cantando tan extrañamente bien -o mejor- temas que no han envejecido apenas y que saltaban inconscientemente a los labios del público desde sabe dios que cajón de la memoria. Al repertorio de antaño se unieron tres temas nuevos, uno de Yonka Zarco, Pom Pom, y dos de Eva Amor terrenal y La noche callada. Dejaron flotando una sensación puramente emocional:  la de un abrazo intenso entre la banda y el público,  casi un dueto continuo entre ambos.

La cantante fue el vaso comunicante con El hombre Gancho y cantó con el grupo la primera del segundo acto, Tenerte o no tenerte, derrochando graves a este lado del Guadalquivir. Con menos años de reposo -8 frente a los 20 de Corazones- el grupo de Maikel de la Riva unió sus rock latino con sabor a Rodríguez y Radio Futura, con los temas nuevos de su último trabajo, Incontrolable, canciones que reinician su sello instranferible con un sonido más actualizado. La sorpresa la protagonizo Manuel Ángel Mart, cantante de Estirpe, que subió al escenario a cantar un cover de una de sus canciones favoritas del último trabajo de sus amigos, El único.

Una noche cordobesa, guitarrera, buenrrollera y telonera, en el sentido más energético de la palabra, de los que quedan por pisar semjante escenario: Los Lobos, Rosendo o el mismísimo Dylan.

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