Aceptada a trámite la denuncia por la muerte de la bebé infectada de klebsiella

María Pozuelo, la madre del bebé fallecido. | ÁLVARO CARMONA
El titular del juzgado de Instrucción considera que puede haber habido una infracción penal

Un juez ha aceptado a trámite la denuncia presentada por una familia que acusa al Servicio Andaluz de Salud (SAS) de una presunta negligencia médica en la muerte, el 20 de agosto de 2013, de su hija recién nacida. Cuando la bebé falleció en el hospital Reina Sofía de Córdoba presentaba, además, una infección por la bacteria klebsiella. Desde primavera, un nuevo brote infeccioso de este microorganismo ha afectado a más de una decena de pacientes, 11 de ellos murieron pero informes posteriores descartaron que estas muertes se debieran a la bacteria, sino a las enfermedades en muchos casos críticos que presentaban los pacientes. La Fiscalía llegó a archivar todas las denuncias. Pero ahora, el titular del juzgado de Instrucción 2 de Córdoba reconoce que pudiera existir una posible infracción penal en la muerte del bebé en 2013. El magistrado considera que no están claras las causas de la muerte ni las personas que pudieron estar implicadas en el caso. Por todo ello, solicita al hospital que remita el historial médico de la fallecida.

Los padres de la niña consideran que la muerte de la misma ocurrió “como consecuencia directa del tratamiento dispensado por personal” del hospital cordobés “así como por los nulos sistemas efectivos para la prevención y evitación de infección de la bacteria ‘Klebsiella Pneumoniae’. En el verano de 2013, el hospital Reina Sofía de Córdoba activó todos los protocolos previstos ante la emergencia provocada por el surgimiento de un brote de Klebsiella. Esta bacteria es un germen que se puede encontrar presente en la flora intestinal de las personas y que, de manera muy excepcional en pacientes en situación crítica, con estancias prolongadas o en tratamiento con antibióticos, puede cambiar y originar un patrón de resistencia al tratamiento. Durante la infección, en el hospital murieron 11 pacientes que portaban la bacteria. No obstante, informes posteriores descartaron que estas muertes se debieran a la bacteria, sino a las enfermedades en muchos casos críticos que presentaban los pacientes. La Fiscalía llegó a archivar todas las denuncias.

No obstante, los padres de la bebé fallecida el 20 de agosto de 2013, Daniela Ariadna Hurtado Pozuelo, consideran que su muerte se debió a una negligencia médica. Según su abogado, los hechos supuestamente negligentes “se concatenan en el tiempo y provocan una complicación detrás de otra, lo que añade un plus de reprochabilidad a los responsables de la atención médica prestada”.

El relato de los padres arranca el 7 de agosto, cuando la madre de la niña, aún embarazada, fue al hospital con una hemorragia. “Primero, se envía a la paciente directamente a su casa, aún cuando presenta aquel síntoma de sangrado en un estado de gestación avanzado (30 semanas), y, segundo, no se toman las medidas inmediatas adecuadas para evitar y controlar el referido desprendimiento de placenta”, destaca su abogado, Federico Medina.

A las pocas horas, la mujer regresó al hospital y es ingresada directamente. Allí, tras ser sometida a diversas pruebas, nace la niña tres días después. Tras comprobar el estado del feto, la comadrona ordena activar “los protocolos que incluyen el aviso al ginecólogo de guardia que ante la evidencia y la sospecha de un desprendimiento mayor de la placenta y el grave sufrimiento fetal decide practicar una cesárea urgente”, relata el abogado. El letrado añade que “el problema es que desde que se observa en el trazado tocográfico un sufrimiento fetal, hasta que finalmente nace la niña, transcurren unos 50 minutos durante la mayoría de los cuales no se tiene una monitorización contínua de lo que está sucediéndole a la niña intraútero. El resultado es el nacimiento por cesárea de un bebé prematuro con todos sus signos vitales en cero”.

La niña es reanimada posteriormente y trasladada a la Unidad de Cuidados Intensivos para Neonatos. No obstante, y siempre según el relato del abogado, “se traslada a la recién nacida fuera de la Unidad y se inicia una alimentación oral a todas luces prematura dada su inmadurez. Durante las maniobras de reanimación, durante su estancia en la UCIN o durante su periodo fuera de la unidad se contamina con los bacilos de Staphyloccocus epidermidis que se localiza en uno de los catéteres umbilical, y además el de Klebsiella pneumoniae KPC, ambos de desarrollo y transmisión hospitalaria”. Poco después la pequeña muere.

La querella que presentada ante los juzgados de instrucción de Córdoba acusaba al SAS de un supuesto delito de homicidio por imprudencia y un segundo de lesiones graves al feto.

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