La tricotilomanía, un peligro en vuestros niños... y en mayores (I)

La tricotilomanía es un trastorno emocional que puede presentarse en niños y niñas, siendo la edad clave del padecimiento entre los 7 y 13 años, aunque sin descartar que se produce en más mujeres adultas que en hombres, representándose en el hecho de estirar de sus cabellos, incluso llegar a arrancárselos. Su desarrollo puede estar influido por depresión, estrés o por un ``llamamiento personal hacia quien la padezca´´, especialmente por niños, incluso por los más pequeños. De tal manera que, en ambos casos, las implicaciones sociales de dicho trastorno no suele reducirse fácilmente, lo que dificulta predecir con exactitud su durabilidad en el tiempo, tal como sucede con la ‘manía’ de morderse las uñas. Sin embargo, en el caso de la tricotilomanía, el sujeto, sea infante o mayor, puede comenzar a arrancarse sus cabellos pelo a pelo -e incluso a pequeños mechones-, o al menos ejercer un síntoma inicial a retorcérselos, principalmente de la cabeza, aunque puede actuar también sobre distintas partes del cuerpo, como cejas, pestañas, barba, axilas o vello púbico. También puede llegar a relacionarse con la "tricofagia", que consiste en el hábito de mascar o ingerir el cabello, produciendo obstrucciones severas (tricobezoar) en el aparato digestivo.

En nombre de tricotilomanía proviene de las conjunciones griegas ``trijos´´(cabello), de ``tíl-lō´´ (depilar) y ``uavía´´ (manía), siendo un recurrente e irresistible en las personas dirigido a arrancarse el propio cabello o los vellos de distintas zonas del cuerpo. Puede definirse como un trastorno de la conducta (morbosidad) que puede llegar a manifestarse en un arrancamiento compulsivo del pelo, produciendo desde pequeñas pérdidas de cabello hasta calvicie severa. El arrancado del cabello se mencionó por primera vez en la literatura en 1885 y el término tricotilomanía fue acuñado por el dermatólogo francés François Henri Hallopeau en 1889.

Clasificación

1/ La tricotilomanía se define como una pérdida autoinducida y periódica del cabello con la que se gratifica el individuo que la padece, unas veces siendo consciente y otras no, cuestión esta que no debe confundirse con un acto de desesperación puntual o de rabieta, ese mismo en el que muchas personas –e incluyo los niños- se echan mano a su cabeza, a la vez que intentan arrancarse sus cabellos, pero sin una pretendida obsesión por ello.

2/ Existen hipótesis señalando que la tricotilomanía podría ser un trastorno obsesivo-compulsivo (denominado TOC), como la onicofagia (mordido de uñas) y la dermatilomanía (pellizcado de la piel). Dichas condiciones comparten características clínicas, genéticas, y, probablemente, respuestas a determinados tratamientos. Sin embargo, las diferencias entre la tricotilomanía y el trastorno obsesivo-compulsivo radican en los síntomas, en su función neurológica y perfil cognitivo. La tasa de pacientes con tricotilomanía con parientes que padecen TOC es mayor a la esperada por las probabilidades, es decir, por aquellas no genéticas. Sin embargo, se han notado diferencias entre el padecimiento y el TOC, incluyendo edades clave, tasas de comorbilidad, diferencias de género, disfunción neurológica y perfil cognitivo. Cuando ocurre durante la niñez, la tricotilomanía puede ser confundida, como veremos, con una entidad clínica diferente.

3/ Según los especialistas, la tricotilomanía no siempre ocurre en un estado consciente, pues puede suceder en un estado similar al de trance o la rabieta. Por lo tanto, se subdivide al padecimiento en «automático» y «consciente», siendo el primero más frecuente en niños. Otros individuos pueden incluso crear rituales asociados al arrancado del cabello, incluyendo la búsqueda de tipos de cabellos o zonas específicas para arrancarse o arrancárselos hasta crearse una sensación agradable o en respuesta a una sensación específica. Por tanto, conocer el subtipo es clave para determinar las estrategias de tratamiento.

Signos y síntomas

La tricotilomanía está confinada generalmente a uno o dos sitios, pero puede involucrar –como ya he apuntado- a distintos lugares del cuerpo. La cabeza es el sitio más frecuente, seguido por las cejas, pestañas, cara, brazos y piernas. La apariencia que se forma es similar a la de una aureola pelada –o calva- de alopecia. Los niños y niñas no tienden a arrancarse los pelos de otras partes diferentes a la cabeza, el cual enroscan entre sus dedos mientras ofrecen cierta tirantez.

Un efecto psicológico adicional puede ser la baja autoestima, generalmente asociada por las burlas de parte de otros individuos, quizá a causa de su timidez o avergonzada de su condición, normalmente física, de indumentaria, económica y de actitudes inferiores, que ya pueden partir de su origen familiar. De igual manera, se puede presentar miedo a socializar debido a su apariencia y a la atención negativa que puede llegar a recibir de otros, lo que no puede confundirse con o falta de resolución de un problema, sea puntual o recurrente. Algunas personas con alguna de esos condicionantes sociales usan sombreros, pelucas, pestañas postizas o delineador de cejas para cubrir su condición y evitar dicha atención. Suele haber un fuerte componente de estrés asociado. Contrariamente, en ambientes libres de estrés, algunos individuos no suelen presentan síntomas de tricotilomanía, aunque esta condición puede volver a manifestarse en cuanto dejan dicho lugar. Ciertos individuos pueden llegar a creer que son la única persona con dicho problema, debido a la escasa información recabada.

Otras complicaciones médicas incluyen infecciones, pérdida permanente del cabello, heridas repetitivas por estrés y obstrucciones gastrointestinales debidas a la tricofagia o ingestión de cabellos arrancados. Es el síndrome de Rapunzel, una forma extrema de tricobezoar en que la acumulación de cabello se extiende hasta los intestinos, puede ser fatal si se diagnostica de forma errónea.

El ambiente es uno de los factores principales en la tricotilomanía. El aburrimiento y las actividades sedentarias ajenas a estar en un contexto relajado suelen proveer mayor oportunidad para que el padecimiento aumente, por lo que se recomienda no ejercitarlos, recomendándose, contrariamente, a que en su hogar se rodeé de colores influyentes hacia el relax, como lo son el verde, el azul suave o el marrón tenue, el pasear o el sencillo caso de rodearse de personas alegres y pacificas, o llevar a cabo ejercicio físico o cualquier otro entretenimiento que los aleje de la rutina. Un ejemplo común de actividades sedentarias que puede propiciar el arrancado del cabello es acostarse en la cama esperando dormir o descansar, lo que se conoce como , mientras que en otros suele ser la duda ante un problema que, ya desde su principio, intuyen no poder resolver, mientras lo piensan.

Y hasta aquí hemos llegado esta semana. La próxima abordaré  otros detalles importantes para que la tricotilomanía no sea un problema en vuestros niños, como tampoco en los adultos, de hacerles falta.

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31 de mayo de 2016 - 07:32 h