El pantone de Sevilla

El pasado veinticuatro de mayo Cordópolis decide poner en órbita a uno de sus reporteros para mandarlo al exterior. En concreto, a Sevilla. Lo hace para cubrir la segunda jornada del festival Territorios, celebrado en la Isla de la Cartuja. !Eso es como mandar a un palestino a territorio israelí!, pensará alguno. En ningún caso. No creemos en la rivalidad entre cordobeses y sevillanos, y además había un hecho que nos llamaba poderosamente la atención: concierto tributo a Triana, la banda creadora de lo que se conoce como rock andaluz.

Por la hora de comienzo del concierto, no sabemos si el tributo era a Triana o a la famosa madrugá sevillana: las tres de la mañana. Hasta tanto, aprovechamos para disfrutar de algún otro concierto. El cartel del Festival muestra las distintas tribus urbanas: hip-hop, rock urbano, indie o tecno. Todo ello desarrollado en un amplio recinto, con tres escenarios, césped y monasterio incluído.

Para comenzar, acudimos a las 23,45 a la explosión de blues de Jon Spencer Blues Explosion. Formados por dos guitarras y batería, la banda de New York desgranó su rock salvaje y acelerado, punk-blues, con un frontman Jon Spencer más cargado de adrenalina que un aficionado merengue a aquellas horas, y al que era imposible hacerle una foto y que no saliera en movimiento.

De allí, cambio de escenario para los argentinos Él mató a un policía motorizado (sí, sí, así se llama el grupo). Guitarras espaciales y planeteras. Su cantante, un hombre cinco jotas, con su peculiar baile beodo, arrastrando los pies atrás y adelante, como un Maradona en horas bajas y a altas horas de la madrugada en cualquier discoteca de Buenos Aires. Voludos himnos shoegazers.

Descanso en el césped. Nos llegan ecos del concierto de Ska-p, con su música preciosista y cargada de detalles, y que huye del discurso fácil, para hablarnos de revolución, Marinaleda, el patrón y la lega legalización. Sin parar de brincar, tanto banda como público. Un concierto pleno y aeróbico.

Y llegó lo que iba a ser el plato fuerte sevillano. Ayudados por la formación fija de los componentes del grupo Maga, que supo dar solidez y rotundidad al sonido, van pasando por el escenario distintos artistas, con mejor y peor suerte,  para recrear el sonido Triana de hace cuarenta años: J con Anni B Sweet, Señor Chinarro con Lori Meyers y Pájaro (el que fuera guitarrista de otro ilustre de Sevilla, Silvio Melgarejo), Antonio Arias, de Lagartija Nick, Niños Mutantes, Niño de Elche, Soleá Morente o Kiko Veneno. Indies y no indies, tratando de reflejar el universo alucinado, progresivo y flamenco de Jesús de la Rosa y compañía. El concierto fue irregular, como cabía esperar de este tipo de eventos. Quizás lo mejor fue la aportación de Maga. Y algunos confundieron el homenaje a Triana con pegarse un homenaje a lo Silvio, visiblemente perjudicados sobre el escenario.

A las cinco de la madrugada, marchamos del recinto. Bajo la atenta mirada de la monstruosa torre que Cajasol está construyendo en la capital. Y dejando atrás las sesiones de DJ´s, para que las disfruten los amantes químicos de la noche.

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1 de junio de 2014 - 08:00 h
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