¿Y por qué no montamos un casino-bar en un instituto?

Pues sí. Voy a montar un casino-bar en mi instituto. Como suena. Pero, antes de que caigan sobre mí media docena de inspectores sedientos de sangre, voy a explicarme. Encuadrado en el programa Andalucía Profundiza se me ocurrió la idea de montar un bar con su barra, su barman y sus clientes. Aunque parecerá que servimos bebidas espirituosas, lo que haremos será trabajar complicados conceptos químicos (nivel Bachillerato) con chicos del primer ciclo de ESO. El objetivo es que aprendan Ciencia mientras juegan. A dos compañeros matemáticos se les ocurrió la gran idea de incluir una zona de juegos en el bar, en el que los niños aprenderán probabilidad, divisibilidad y aritmética con naipes, dados y ruletas. Nuestro casino particular se llamará LopeVegas, en honor al autor de 'Fuenteovejuna'. Para completar nuestro show business instruiremos a un mago para que, aplicando la Física, deje asombrado a nuestro público. Porque, como científicos que son, los estudiantes expondrán ante la comunidad científica (sus padres y todo el que se quiera acercar al instituto) todo lo que aprendan. En directo. Con trampa y cartón, pero sin miedo. 

Cuando nos salimos de la rutina matinal diaria de explicación-ejercicios-examen a la que, en la mayoría de las ocasiones, nos obliga la densidad de contenidos que hay que dar; cuando los niños se dan cuenta que lo que se les explica en la pizarra sucede en la realidad y que tiene multitud de aplicaciones prácticas, la motivación y la implicación del alumnado sube exponencialmente. Los resultados suelen ser espectaculares. La Ciencia se aprende cuando se toca y esto que lo que vamos a hacer en FQBar. Ya les contaré.

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26 de febrero de 2014 - 01:01 h