Un mundo de ciudades.

Vivimos en un mundo mayoritariamente urbano. Más de la mitad de la población mundial vive en entornos calificados de urbanos según las diferentes clasificaciones científicas.

De hecho, son las ciudades las que llevan la delantera, para bien y para mal, en el así llamado proceso de globalización. Por ellas circula la red humana, comercial y de información que nos mantiene conectados. A ellas se dirigen la mayoría de los migrantes que se mueven en el mundo.

A nivel mundial se presenta claramente una dicotomía entre liderazgos nacionalistas de puño de hierro, al modo de Orban, Salvini o Trump. Nación, pueblo, conceptos del siglo XIX que vuelven con fuerza, convertidos en forma de resistencia a la evolución del mundo. Frente a ellos, un mundo de ciudades. El Gran Londres que se opuso al Brexit, la orgullosa París que aún conserva su alcaldesa progresista en una Francia cada vez más nacionalista, el Madrid de Carmena o la Barcelona de Colau.

La palabra civilización, como urbanidad o civismo, proceden del concepto de ciudad. En ellas nos vinimos a encontrar desde el comienzo de la historia en todos los continentes.

No es casualidad que muchas, las más abiertas y empáticas, estén gobernadas por mujeres. Son administraciones que están cerca de las personas que las habitan, que cuidan de ellas. Como han hecho tantas mujeres desde siempre.

Nos toca situarnos en un mundo de ciudades. ¿Qué lugar queremos ocupar en el mundo? ¿Qué tipo de ciudad queremos ser? ¿En quién nos queremos reflejar?

Andalucía, como el Mediterráneo, siempre fue tierra de ciudades, de polis. Con mucha personalidad. Comienza un año decisivo. Ojalá sirva para encontrar nuestro lugar en el mundo. Lo tenemos desde antiguo. Ahora falta encontrar uno de futuro que no olvide nuestras raíces.

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12 de septiembre de 2018 - 04:00 h