Pasteles y nueva política

.

Yo soy más de salado, si es dulce me quedo con el hojaldre, no me gustan nada los bizcochos industriales con los que hacen esos pasteles tan empalagosos. Allí no los tenían,tenían pastas y hojaldres, aunque con chocolate. Allí era en el Hotel Oxidado, o la Jaula de King Kong, o como se llame, el antiguo Meliá, un desayuno entre expoliticos en reserva activa o activos sin partido, para hablar de la nueva política. La cosa estaba organizada por el Diario Córdoba y me invitaron, que es lo que a uno le pasa cuando se pone muy pesado.

José Miguel Salinas piensa que en política no se selecciona a los buenos, que al final salen los que se lo proponen y se curran a los aparatos, normalmente en detrimento de hacerse personas de provecho o ante su incapacidad para ello. Siempre que alguien dice eso uno piensa que esa persona se considera uno de esos buenos damnificados. Yo estoy de acuerdo con lo que dice Salinas, el problema es que a los buenos tampoco los veo muy acertados autoseleccionándose, así que la cosa se complica. Por otra parte, nunca he visto a un secretario general, un portavoz o un ministro decir que los partidos seleccionan mal. Creo que me he metido en un bucle así que salto.

Lo que nunca he entendido son esas cerezas caramelizadas que le ponen a las pastas. Desde que era chico y traían a casa aquellas cajas de Reglero con toda la cubierta llena de fotos de pastas recuerdo que pensaba "pero qué es este espanto", yo siempre la tiraba y la pasta quedaba feísima con ese agujero que parecía un cráter. Quito una y me la zampo.

Julio Anguita dijo que la política manda menos que Chapahuevos en el Kremlin, que manda el dinero. A la pregunta de por qué la gente no ama a los políticos (mira, ahí hay un título para una trilogía) dijo que él no quería que le amasen quería que le escuchasen, así que no sabemos si hablaba el ciudadano Anguita o el político, porque la nueva política va de que los que no escuchan son los políticos a la gente y no al revés. Otro bucle.

Aquí te rellenan el zumo y el café a medida que los vasos y tazas se van vaciando, así que si eres distraído o un poco nervioso desayunas tres veces. A mí ya no me toca hasta el domingo.

Manuel Pimentel vive de no ser ninguna cosa en particular, algo empresario, algo político, intermediario, mediador intelectual fijo discontinuo, pelín gurú… Esa gente tan polifacética siempre encuentra algún punto de encuentro con cualquiera, como es un poco todos se pone en el pellejo de quien haga falta, o más bien nos hacer parecer que eso ocurre. Pimentel es así aunque siempre dentro del espectro neoloquesea, que entre la gente que hace cola en el centro de salud y luego se zampa media de jeringos con café con leche a la salida en lugar de tanta pastita no vende una alfombra. Dijo que los españoles somos idealistas, rígidos y poco pragmáticos, yo hoy estoy de acuerdo con todo el mundo y creo que tiene que ver con una moderada hiperglucemia. Así que ya sé lo que es la nueva política, para la próxima asamblea, bandejas de pasteles.

Nota: en la foto, Manuel Pimentel y Julio Anguita debatiéndose entre pasta u hojaldre

Etiquetas
Publicado el
9 de junio de 2015 - 13:02 h
stats