Sobre este blog

Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

Aeropuerto sin maletas.

Terminal del aeropuerto de Córdoba

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“AENA concluye la remodelación de la terminal y cifra en 100.000 los pasajeros que podría recibir al año” … pero ¿dónde están? ¿se les espera? Ahora que ya tenemos sala de embarque y hasta de autoridades, cinta automática de maletas y pantalla digital con los vuelos de salida que tanto me gusta mirar en otros aeródromos para descubrir ciudades del mundo… ¿qué nos queda?

Cuando transito por aeropuertos de Europa y de España siempre miro esas pantallas que anuncian vuelos y destinos y me digo “¡Es que no eres nadie si no estás ahí!” y automáticamente me pregunto “¿pero que hemos hecho mal en Córdoba, ya saben, cuatro veces patrimonio de la humanidad y bla, bla, bla, para no aparecer en esas pantallas? ¿qué castigo divino merecemos después de tanta inversión y expropiación millonaria y sin un vuelo nacional o continental que llevarnos a la boca? 

Cuando vuelo desde Málaga y reviso las ciudades que aparecen en las pantallas, veo algunas que no las conoce ni la madre que las parió. Pero están ahí. El otro día buscando un vuelo barato para perderme un finde de relax, descubrí que hay vuelos a Billund (¿les suena?) Una ciudad de Dinamarca de algo más de 6000 habitantes cuyo único mérito es tener LEGOLAND. Que no digo que sea poco, pero hombre…

Hay vuelos a casi todas las ciudades comparables a la nuestra en población, Burdeos, Bolonia… y !agárrense! hasta vuelos a Cork, una ciudad de Irlanda horrorosa y pequeña a la que fui a ver a mi hija mientras estudiaba allí. De tres días que estuvimos, nos sobraron dos. Una prisión antigua y un mercado. La última tarde nos acostamos y punto. ¡Que pase la mala hora! -me dije- Si hablamos de España… Alicante, Oviedo ! y hasta Jerez, con su vuelecito a Londres, a Barcelona y a Palma de Mallorca! “¿ Pero esto que es?” - cómo alguien diría - ¿Qué NO hemos hecho para no aparecer en ninguna de esas pantallas?

Córdoba es turismo, tiene la mejor gastronomía y unos vinos únicos. El mejor aceite de oliva, según el ranking mundial. La joyería que se vende fuera. Mas historia que Tutankamón, una Sierra Morena espectacular, las tradiciones que el turismo demanda, un clima que nos tiene aún en manga corta, la ubicación perfecta, Palacio de Congresos y ahora Centro de Exposiciones, Ferias y Convenciones. La Mezquita, los Patios, Medina Azahara, la Juderia... ¿y seguimos debatiendo y peleándonos por si es “así” o “asá”? ¿sin que alguien le eche huevos al asunto y consiga que aparezca Córdoba en esas pantallas de España y Europa como destino? 

Señores y señoras de la “Mesa del Aeropuerto” !venga ya! entérense: Si no estás ahí, no existes. ¡Que se sienten! Sin excusas. Sin ambages, sin demora. Si esto no sale ahora, con la pantalla ahí flamante y la cinta de maletas esperando, no tendremos arreglo nunca. Y, ojito, que como me cierren el Corte Inglés de Tejares, les juro que me voy a Billund. Siempre tendré vuelo de vuelta a Málaga.

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Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

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