Domingo de Resurrección

Pues parece que al final sí, la Semana Santa de 2015 habrá pasado a la historia, como una de las pocas que han visto a todas las cofradías en la calle sin problema alguno por el estado del cielo, y como la primera que haya tenido hasta 37 cruces de guía pidiendo la venia al inicio de Claudio Marcelo. Aunque este sea un pronóstico de compromiso, de los que pocos leerán, lo cierto es que para éste que escribe pasará por ser el más interesante de cuantos han tenido lugar en los días que llevamos, y que hoy ponen punto final.

Como ya comentase el pasado viernes, el de Azores se espiga hasta el norte, rondando las Islas Británicas, y abriendo un pasillo en latitudes medias para el paso de borrascas desde Terranova directamente hasta los dominios peninsulares. Ya en la jornada de ayer empezaron a atisbarse los primeros cambios en el estado del cielo, con el crecimiento tímido pero visible de las primeras nubes de evolución asociadas a una atmósfera más fría e inestable. Para hoy, lo que toca esperar es que la atmósfera marque aún más intensamente ese cambio de patrón, dejando a lo largo de la jornada desarrollos más jugosos, y que podrían dejar las primeras lluvias del mes de abril.

Lo cierto es que el de hoy será aún una jornada de transición a lo está por venir a lo largo de la semana, pero ya durante la tarde pudieran verse, en la lontananza de la Sierra Morena cordobesa, los primeros crecimientos realmente jugosos de tormentas asociadas a la masa de aire fría que nos empiece a afectar. Dicho de otro modo, lo que podemos esperar en la mañana del domingo, es cierta tranquilidad hasta bien pasado el mediodía, cuando las nubes que puedan verse desde temprano empiecen a crecer por el aporte energético del Sol y dejen bonitos paisajes al norte de Torreárboles.

Tranquilidad cofrade pues la verdadera fiesta meteorológica comenzará cuando hayan callado los tambores por Santa Marina. Desde la tarde de hoy, y a lo largo de la próxima semana, mantendremos una creciente tendencia a la inestabilidad, que pudiera tener en la jornada del miércoles el cenit de un episodio marcado sobradamente por la inestabilidad propia al mes que vivimos. Una azarosa coincidencia que ha permitido, esta vez sí, que la Luna de Nisán iluminase todas y cada una de las noches cofrades.

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Publicado el
5 de abril de 2015 - 02:39 h
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