`Gladiatorvilla´

El post estaba supeditado a una presentación. En concreto, a la desarrollada en esta misma jornada, donde un tipo sencillo, de voz templada, con la mirada de niño, con las rodillas destrozadas y la ilusión por las nubes ha sido foco de atención mediática.

Ese hombre es Pablo Villa, un exblanquiverde rodeado de un amplio poso sentimental para la afición que, hasta que los resultados quieran, será el entrenador del Córdoba Club de Fútbol. Se pide disculpas de antemano por si resulta algo reiterativo el tema del deporte, pero hablar de Villa y del Córdoba es necesario y pertinente.

El equipo de fútbol que representa a la ciudad y a la provincia ha vivido en 2012-13 una campaña cuanto menos `sui géneris´. Comentado todo ello en alguno de los capítulos de este "castillo culebrero", ahora llega el momento de hablar del futuro.

Dejando de un lado que el Córdoba suma en los últimos cuatro meses un total de tres entrenadores, tómese como bueno el tópico, por la cuenta que trae, de que "a la tercera va la vencida". El club ha optado por un nuevo relevo natural, tal y como hizo con Berges.

Aunque en esta ocasión, da la sensación de que la historia es bien distinta. Porque se da la circunstancia de que la entidad casi se ha desmantelado en su totalidad. El plantel con el que se afronta un nuevo ejercicio nada tiene que ver con el que dejó Jémez.

Por aquel entonces, hace ahora un año, el panorama que quedó invitaba a pensar en un futuro que, una vez hecho presente, proyecta otro nuevo futurible sin garantía alguna de éxito. Pero, el fútbol, fútbol es. Para lo bueno y para lo malo.

Villa toma el mando sin experiencia, como Berges. Villa afronta una dirección técnica de vestuario sin apenas recorrido con los hombres que lo componen, como Jémez. Villa es cordobesista, es exmilitante, es sentimentalmente un hombre de la casa. Como Jémez, como Berges.

Pero Villa tiene ventaja sobre ellos. Parte con una visión bien global de lo que ha podido ser el club y de lo que ha dejado de serlo en apenas un año. La experiencia de los dos últimos cursos da como para aprender sobre lo que hay que hacer y lo que no.

Además, Villa, a diferencia de Jémez y Berges, no tiene la vida tan bien encarada como sus antecesores. Por lo que está obligado a no fallar, a no fallarse a sí mismo.

En su discurso de puesta de largo, el entrenador ha considerado que "puedo estar un año o menos". Lo importante es estar. La oportunidad es única, para lo bueno y para lo malo.

El futuro, incierto para todos, al menos, deja una nueva ilusión. Villa asegura trabajo, asegura entendimiento, asegura talante. Está por ver su conocimiento de la categoría, pero también está por ver si es capaz de ejercer como nuevo factor sorpresa.

Villa generó en los corazones de los asistentes a El Arcángel un impulso de la seña blanquiverde que ahora se retoma. Su marcha no fue un adiós, sino un hasta luego. El nuevo entrenador fue un superviviente del fútbol. Un gladiador. Su llegada ahora se ansía. Confíese en él. Ojalá tenga suerte, ojalá ejerza de su propio `avatar´ (@gladiatorvilla). Suerte. Sea usted mismo.

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28 de junio de 2013 - 20:48 h