Antonio Hermoso: “Con la crisis ha desaparecido la conciencia social de los que mandan”

Antonio Hermoso | MADERO CUBERO

Antonio Hermoso (Córdoba, 1957) no ha andado nunca, pero eso no le impide ir rápido. De hecho, eso le ha frenado en muy pocas cosas en la vida. Presidente de la Federación Provincial de Minusválidos de Córdoba (Fepamic), que acaba de cumplir 25 años, si de algo se siente orgulloso Antonio Hermoso es de haber roto las barreras mentales de los propios discapacitados, más incluso que las de la sociedad.

En todos estos años, Fepamic ha cumplido una labor de hormiguita y también de resistencia. Desde su nacimiento, la organización quiso que los entonces llamados minusválidos y hoy discapacitados fuesen completamente autónomos, que tuviesen un trabajo, poder adquisitivo y que fuesen capaces de valerse por sí mismos. Que no estuviesen todo el día llorando por la desgracia que supone nacer diferente o sufrir una lesión a lo largo de la vida que impida desarrollar una vida normal. Que se notase lo menos posible.

Y con Antonio Hermoso ocurre. Durante toda la entrevista, el periodista olvida que la persona con la que está hablando está sentado en una silla de ruedas. Hermoso, mientras, va rápido. En sus respuestas, en sus gestos y en sus ideas. Y no elude las preguntas.

PREGUNTA. ¿Quién es Antonio Hermoso?

RESPUESTA. Antonio Hermoso es una persona con 58 años, que tiene polio desde los dos años y que nació en Villarrubia en una familia rural. He tenido el respaldo y el apoyo de mi familia siempre y eso me ha ayudado a poder estudiar Derecho. Buscando una salida personal, no otra cosa, me aproximé a una entidad asociativa en la que me ofrecieron trabajo. No entré nada más que con la única expectativa de que me pagaran un sueldo. Pero estando aquí dentro te enganchas, te motivas y hay retos. Hace año y medio que estoy jubilado, pero sigo viniendo como si me pagasen. Es un voluntariado que me encanta. He tenido un trabajo que me ha gustado. Ese es Antonio Hermoso, más o menos. También me casé y tengo dos hijos, además de inquietudes sociales para aportar algo positivo a la sociedad en la que vivimos. Y poco más.

Un médico le dijo a mi padre: "Ni su hijo anda ni su hijo va a andar. Me lo trae porque se queda más tranquilo, pero si usted deja de traer a su hijo al médico, porque no se va a curar, y concentra ese dinero en que estudie seguro que es una mejor solución"

P. Tuviste la polio con dos años. Comparar esos años con los actuales, y vistos desde aquí, desde la sede de Fepamic, es como transitar del día a la noche.

R. Sí, claro. Y por muchas cosas. Primero, por que ahora la polio en España no se da. También por que la Seguridad Social que existe ahora y el acceso a las medicinas antes no existían. Mi padre si me llevaba al médico le costaba el dinero. Y me llevaba. Pero era un pequeño agricultor que tenía que hacer muchos sacrificios. Eso era una carga para la casa. Los medios eran distintos. Todo era diferente. También las expectativas de la propia familia. Antes, era una desgracia, era una cruz y se llevaba con la misma expectativa que cualquier cruz que te caiga encima. Sin expectativas de que la cruz deje de ser cruz o se convierta en persona y tenga ilusiones. Eso no se planteaba. Con unos esquemas mentales de una persona que está en el campo y en el que el trabajo es únicamente físico te proyectas en lo que conoces. Alguien con polio no va a ir a arar con los mulos ni a regar la tierra. Pero luego, a base de voluntad de no dar por perdido a un hijo te vas arrimando y la familia se va concentrando en superarlo. Mi padre me llevaba a un médico. El doctor, en un momento determinado, le dijo: "Fernando, usted me trae a su hijo. Yo he estudiado para curar a gente y gano dinero con esto. No obstante, usted me trae a su hijo, yo le cobro y tan amigos. Pero ni su hijo anda ni su hijo va a andar. Me lo trae por que se queda más tranquilo, pero si usted deja de traer a su hijo al médico, por que no se va a curar, y concentra ese dinero en que estudie seguro que es una mejor solución". Y eso fue lo que hizo mi padre.

P. Y ahí cambió tu vida.

R. Sí, sí. Lo otro era una pelea perdida de antemano. La polio no se cura. Si te concentras en estudiar sigues viendo posibilidades: todo no es un trabajo físico.

A Fepamic no la condiciona nadie. Nos dan por perdidos ya

P. Fepamic acaba de cumplir 25 años. Un cuarto de siglo.

R. Un cuarto de siglo bonito y bien aprovechado, aunque lleno de dificultades, para qué te voy a decir otra cosa. Muchas dificultades. No solo las propias de la tarea, sino las dificultades de la entidad que pretende mantener su autonomía y su libertad en un mundo en el que las estructuras políticas se esfuerzan en que no haya nadie que sea independiente. Eso ha costado trabajo. Creo que lo somos y creo que lo hemos sido prácticamente desde que tomamos conciencia. Pero te llevas muchos sin sabores. Solía decirse en un principio que cuando alguien te da dinero te condiciona. Y es verdad que hemos tenido años en los que hemos vivido estrictamente de las subvenciones. Pero si tienes voluntad de ser independiente, y aunque pongan dinero, no te condicionas. Ese es un pulso que hemos mantenido. De todas maneras, queríamos que la parte de dinero que ponen las administraciones fuesen mínimas: no por que no le pidas si no por que tú tengas otros ingresos. En ese sentido, ya nos metimos en una actividad empresarial, con connotaciones sociales pero empresa, y con voluntad de que deje dinero. El dinero que viene de subvenciones no creo que llegue al 5%. El resto nos lo ganamos nosotros. Aún así, y en voluntad de esa independencia, veíamos que aunque no tengas subvenciones, o sean mínimas, hasta los puestos de trabajo, porque la administración contrata mucho, veíamos que podíamos ser condicionados. Así decidimos salir de Córdoba y nos metimos en Cuenca. Posteriormente ya tuvimos la impresión de que tuvimos una tregua y no nos sentíamos acosados. Entonces dijimos, vamos a quedarnos en Córdoba mientras no nos acosen mucho. La opción de decir: Federación, como estructura representativa y reivindicativa, es de Córdoba y va a seguir siendo de Córdoba. Pero si ganar dinero aquí es difícil, lo intentamos en otra provincia. Todo con ese deseo fuerte de que esta estructura no estuviese condicionada por nadie. Y creo que no la condiciona nadie. Nos dan por perdidos ya. Hay amagos, pero yo me siento con un político en este despacho que me dice: de aquí para atrás habréis sido lo que hayáis sido, pero de ahora en adelante cuando queráis crecer primero me lo preguntáis a mí. Creceremos cuando podamos, hombre.

Ahora mismo tenemos 580 trabajadores

P. Echando números, Fepamic es hoy una de las grandes empresas de Córdoba.

R. Ahora mismo, es ficticio, las cosas como son, pero tenemos 580 trabajadores. Es ficticio por que tenemos casi 100 de un proyecto de Sadeco que ya se acaba. Y tenemos ahora, no sé porqué regla de tres, un incremento de las ILTs (Incapacidad Laboral Transitoria). Pero los 430-440 trabajadores en una época normal sí que los tenemos. Y en cuanto a la facturación, no soy el mejor para los números, pero pienso que no somos de las empresas que más. Nosotros nos planteamos la empresa como un instrumento o un medio que utilizamos para darle salida a nuestra bolsa de trabajo. Con conseguir una actividad que se pague al menos, la cogemos. Si tengo que contratar a dos personas en una actividad concreta y veo que me da para pagarle su sueldo sin tener que ganar mucho dinero o especular, pues se contrata. No obstante, sí que tenemos una gran facturación, con sus ocho o nueve millones de euros.

Aquí, la terminología más normal y la más cómoda es: cojos, ciegos, mancos... Y no es ofensiva. Depende de las connotaciones que tú le pongas

P. En estos 25 años, casi que ya hay que cambiarle el nombre a Fepamic. La palabra minusválido ya no es políticamente correcta.

R. También te digo que eso, al menos dentro del colectivo, no es una de las grandes preocupaciones. Eso es una preocupación más de políticos.

P. Y de periodistas.

R. (Risas). Aquí, la terminología más normal y la más cómoda es: cojos, ciegos, mancos... Y no es ofensiva. Depende de las connotaciones que tú le pongas. Si entiendes que decir minusválido tiene unas connotaciones malas, pues vamos a buscar discapacitado. Pero al ratillo, si la situación del discapacitado no cambia se llena también de connotaciones. En realidad uno tiene las connotaciones que su vida le lleva, si discapacitado, minusválido o como quiera que sea es pertenecer a un grupo donde al menos el 70% está en paro, donde los que trabajan tienen un sueldo bastante más bajo que la media... ponle el nombre que quieras, pero al ratillo ya se ha llenado de connotaciones. ¿Sabes lo que te quiero decir? Pero somos conscientes, y María José, una compañera, ya me lo ha comentado, que llevemos a una asamblea el cambio de los estatutos. Esa preocupación la tiene mucha gente, pero hay una inmensa mayoría a la que le da igual el nombre que le pongas. Sabemos lo que somos independientemente del nombre que pongas. Yo soy Antonio, el otro es Pedro y el otro es Luis.

P. Las palabras son importantes por que definen. Y también, para el que las escucha.

R. Exactamente. Y depende de la cabeza que tú tengas. Eso que se dice de los moros y los árabes. Si no tienes un duro eres un moro y si tienes dinero eres un árabe. Pues depende. A mí me preocupa más la situación de las personas a las que podemos definir como discapacitado o minusválido y que tengan trabajo. Si tienen trabajo, poder adquisitivo y una posición social, dile lo que quieras. Se llenará de connotaciones positivas. Ahora, si lo tienes en el paro, con poca escolarización, el que trabaja en precario y con poco dinero, ponle el nombre que quieras pero al ratillo se llena de connotaciones negativas.

Cuando salimos a Cuenca volvimos a vivir lo que habíamos vivido en Córdoba hacía 20 años: personas que iban allí y en su cabeza está que le van a contratar solo por ser discapacitado

P. En estos 25 años, se han roto muchos estereotipos y muchas barreras.

R. Sí, pero no es de eso de lo que más satisfecho estoy. Siempre hay una labor externa e interna. Los estereotipos es algo que lo tenemos que sufrir pero porque lo tienen personas externas al colectivo. Pero lo que más sufrimos son los problemas internos y eso es lo que más me gusta haber corregido. Yo recuerdo que cuando al principio venía una persona con discapacidad a apuntarse a la bolsa de trabajo casi siempre hacía referencias a eso: "me duelo esto, me duele lo otro, no puedo hacer esto, no puedo hacer lo otro". Parecía que iba a conseguir trabajo por ser el más minusválido de todos los minusválidos. Más que a pedir trabajo venía a pedir una pensión. Pasado el tiempo la gente tiene su discapacidad, pero no lo pone en primer lugar. Acreditan su discapacidad con un certificado que hace la Junta de Andalucía, pero ahora te digo: he estudiado, tengo experiencia laboral y soy capaz de hacer esto. Ese cambio es muy llamativo. Cuando salimos a Cuenca volvimos a vivir lo que habíamos vivido en Córdoba hacía 20 años: personas que iban allí y en su cabeza está que le van a contratar solo por ser discapacitado. Y entonces acreditaban que eran el más discapacitado de todos. Es como si dices, me contratan por ser periodista. Pues aquí, por ser minusválido. Y no es así. No contratamos a nadie por ser discapacitado. Tenemos una preferencia grande para contratar a las personas con discapacidad pero que sean capaces de aportar laboralmente algo, no a cualquiera. Por ser discapacitado no se contrata. Por ser discapacitado tienes acceso a una bolsa de trabajo y allí se hace una selección y se coge a los más cualificados, a los que tienen unos esquemas mentales productivos.

No contratamos a nadie por ser discapacitado

P. Se sienten válidos, por tanto.

R. Sí, claro que sí. Eso es mucho más satisfactorio. Y aunque implica más esfuerzo. Lo contrario es penoso. Yo creo que este es el camino. Luego, los estereotipos también han cambiado. Pero para mí es mucho más significativo el cambio interno. Es que a veces se reivindica, se exige y se le pide algo a otros, y es mucho más eficaz pedirnos a nosotros mismos. He buscado la manera de que nosotros nos tengamos que pedir a nosotros y seamos capaces de responder. No es tanto pensar: bueno, pues que me contrate la administración. Cuando seamos capaces de trabajar nos contratará la administración y quien no es la administración. Y ellos mirando por su bienestar ya nos buscarán. Ahora, nosotros tenemos que ser competitivos, eficaces, tener calidad... Ese tipo de cosas.

Se reivindica, se exige y se le pide algo a otros, y es mucho más eficaz pedirnos a nosotros mismos

P. Es decir, que el empresario no vea una silla de ruedas, sino una persona perfectamente válida.

R. Te pongo un ejemplo. Una de las actividades empresariales que tenemos es la limpieza viaria. Valoraciones hará cada uno la que quiera, pero tenemos cifras, que aclaran. Tú coges la población que hay en Córdoba ciudad, la plantilla que tiene Sadeco. Divides la población por los trabajadores y te sale que cada trabajador limpia la suciedad que genera un número determinado de personas. En Sadeco me parece que está en torno a 900 personas. Nosotros trabajamos en Palma del Río, Peñarroya y en otros pueblos. Nosotros con discapacidad limpiamos una media de la suciedad que generan unas 900 personas. Se puede comparar el grado de limpieza con el sitio donde estamos nosotros con el que hay en Córdoba. No lo digo para meterme con Sadeco, sino porque hasta Sadeco, y es hiriente, dice que un minusválido no puede trabajar en su empresa. Y dices: si quieres miramos la eficacia de tus trabajadores con los nuestros. No tenemos voluntad de criticar a nadie, pero sí de que no nos descalifiquen. La gente con discapacidad está trabajando en limpieza viaria con bastante más eficacia que la plantilla de Sadeco: del tirón. Eso debería de servir como mínimo para que nos abran las puertas.

Hasta Sadeco, y es hiriente, dice que un minusválido no puede trabajar en su empresa

P. ¿Cómo ha sido la relación de Fepamic con la ciudad en estos 25 años y al revés? Me refiero a la ciudad física, adaptada. Hace unos meses, dos mujeres en silla de ruedas acudieron al Pleno para intervenir en una moción sobre la accesibilidad en la flota de Aucorsa y tuvieron que hacerlo desde una zona del público con muchas dificultades por que ni el plenario está adaptado.

R. Sí, y creo que encima hay un acuerdo del Ayuntamiento de hace un año del Pleno para eliminar esas barreras en concreto. Estamos en una época de retrocesos. Estamos en una época de retrocesos de valores y políticas. En temas de accesibilidad prácticamente se ha paralizado todo. El empleo de las personas con discapacidad ha caído bastante más que los otros. Además, el poco empleo que se mantiene está en entidades como Fepamic. En las entidades privadas se ha desplomado. Por otro lado, la administración, que maneja mucho dinero, a la hora de contratar se estaba avanzando en las cláusulas sociales: es decir, si tienes una empresa en la que contratas a discapacitados puedes ganar algunos concursos públicos por esas cláusulas que favorecen a personas y colectivos en riesgo de sufrir exclusión social. Eso ha desaparecido. Ahora nos estamos preparando para presentarnos a un concurso que ha sacado el Ayuntamiento para la residencia del Guadalquivir, y ni por asomo hay referencia a esas cláusulas sociales. Gana la empresa que gana. No hay ninguna política que priorice unas empresas sobre otras. Esa priorización, de alguna manera, también indica que en la cabeza del que ha hecho el concurso está la preocupación porque esos colectivos que están fundamentalmente en paro encuentren alguna vía de desarrollo. Eso se está perdiendo. Muchas políticas sociales han cambiado. Por que hay poco dinero y por que han cambiado los esquemas mentales de los que mandan, las cosas como son. Quizás exigido por las circunstancias económicas, pero no han resistido. Se ve que era falso. Eran muy superficiales y al primer empujón de la crisis económica ha desaparecido su aparente conciencia social.

Estamos en una época de retrocesos de valores y políticas. En temas de accesibilidad prácticamente se ha paralizado todo

P. ¿Qué porcentaje de paro hay entre los discapacitados?

R. Dicen que uno de los aspectos que aclaran que un colectivo está en exclusión social es que no hay apenas datos sobre él. Y se cumple: no hay apenas datos. Pero lo que sale, a través de encuestas, estamos más cerca del 80% de paro que del 75%. Salen datos ficticios, que es que da coraje leerlos, en los que se dice que ha aumentado el porcentaje de contratación. Claro. Antes te hacían un contrato fijo y ahora te hacen 50 temporales. Eso es un engañabobos. ¿Qué hay más contratos? Sí, pero hay menos horas de trabajo de personas con discapacidad que antes. Hay menos personas integradas laboralmente que antes. Pero la estadística de contratación es engañosa. Cualquiera que lo lea puede pensar que los minusválidos están trabajando más. No, están trabajando menos. Bastante menos. Y los que trabajan tienen un trabajo más precario aún.

P. Y encima se les hace menos caso.

R. Sí, se les hace menos caso.

Si no se contratan a personas con discapacidad, al menos contratar a empresas que tengan una plantilla con discapacitados. Eso ha desaparecido

P. ¿Esto solo ocurre en Córdoba, en Andalucía o en el resto de España?

R. Toda España. Andalucía es mucho más penosa que en el resto. Esto va por crisis, y la crisis aquí es más fuerte que en otras zonas. Pero no es específico de Córdoba o de Andalucía.

P. En una situación de crisis económica parece que la primera víctima es el discapacitado.

R. No sé si la primera, pero de los primeros claramente. En todo. Las pocas políticas sociales desaparecen. Si no se contratan a personas con discapacidad, al menos contratar a empresas que tengan una plantilla con discapacitados. Eso ha desaparecido. Ya no vamos a concursos en los que se primaba eso. Y antes, no en todos sitios, pero había. Eso ha desparecido.

P. ¿Y es algo de España o en el resto de Europa ocurre lo mismo?

R. Ya no lo sé.

P. El ministro de Economía de Alemania...

R. ... es un colega (risas).

P. Eso es, va en silla de ruedas. Siempre pienso, que ese señor solo por su propia condición tiene que legislar a favor de.

R. Supongo. No lo sé, no lo sé. Si es verdad que tiene esa discapacidad... pero no sé como está. Mi opinión no vale en este sentido por que apenas he salido al extranjero. Pero compañeros que sí que han salido me han dicho que en temas de eliminación de barreras arquitectónicas no sé quién tiene que copiar a quién. En España sigue habiendo muchas pero hay países del extranjero a los que es mejor no ir por que nos quedamos encerrados en la primera habitación a la que podemos entrar. El extranjero tampoco es todo gloria. Allí también queda mucho por hacer.

P. Al principio de la entrevista hablamos que con dos años te detectaron la polio. No sé si esos retrocesos sociales también se están produciendo en la sanidad y en la atención al discapacitado.

R. Mucho, mucho, mucho, mucho. Fepamic agrupa a 32 asociaciones. Cada una de ellas tiene su propia problemática. Y cada una resuelve su tema. Y la federación, como la sanidad iba relativamente bien y estaban cada una de las asociaciones, no nos preocupamos mucho del asunto. Ahora, viendo ya las quejas que existen y los problemas que se están dando, estamos entrando. Por ejemplo, sillas de ruedas, aparatos para sordos... todo lo que son ayudas técnicas hay unos retrocesos... A gente que se lo daban ya no se lo dan y lo que te daban cada año ya no te lo dan todos los años. Mejoras no hay ningunas. En medicina, por todo. La fibrosis quística está que los afectados lloran por las esquinas, por que ni siquiera existe la misma política en todos los centros. Lo que se hace en el hospital de Sevilla no se hace en Málaga, lo que se hace en Málaga no se hace en Granada. Son como pequeños reinos de taifas, y están renunciando en muchas ocasiones a enviar los medicamentos que normalmente mandaban, y ahora te mandan una cosa que se llama fórmulas magistrales: medicamentos que tienen más o menos la misma composición pero que son elaborados por los propios hospitales. Se dice que son lo mismo, pero al enfermo no le hace el mismo efecto. Y hay gente que está corriendo riesgo de morirse. Hay muchos medicamentos que los han recortado. Nosotros tenemos una residencia y no nos mandan los que nos enviaban antes. Así que o la residencia los compra, que tampoco se lo puede permitir, o hay que pedirle más dinero a los familiares.

El extranjero tampoco es todo gloria. Allí también queda mucho por hacer

P. Me recuerda a lo que me decías al principio, que tu padre se tenía que gastar el dinero si quería que estuvieses bien.

R. Estamos avanzando hacia eso. Es verdad. Antes era más intenso todavía, pero en muchas cosas vamos hacia esa línea. El que tenga dinero lo paga y el que no... Lo de la hepatitis C es un extremo, pero un poco más bajo en esa escala hay muchos. Con menos gravedad hay muchas enfermedades que se están resintiendo y muchos tratamientos que no se hacen...

P. Lejos de cumplir objetivos a Fepamic se le están abriendo cada vez más frentes.

R. Por lo menos transitoriamente sí. Espero que el tránsito no sea muy grande. Ahora estamos en un periodo claro de retroceso. Estamos resistiendo para retroceder lo menos posible.

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