Cada año, la Fiesta de los Patios se celebra en el mes por excelencia de Córdoba, el mes de mayo -a excepción de la edición del pasado año, donde debido a la pandemia el Concurso se trasladó de manera extraordinaria al mes de octubre-. Sin embargo, existe una zona de la ciudad donde podría decirse que esta fiesta tiene continuidad durante el resto del año. Hablamos de la zona del Alcázar Viejo, donde los patios cordobeses alcanzan su máxima expresión. Y es que pasear por calles como la de San Basilio es casi como pasear por una primavera eterna, ya que sus vecinos mantienen el color y la vida de este barrio mucho más allá del mes de mayo.

Comenzamos nuestra ruta atravesando la Puerta de Sevilla, donde a muy pocos metros, en la calle Postrera, 28, encontramos nuestro primer objetivo. Es media mañana, entre semana, pero varios grupos de visitantes recorren ya este punto de la ciudad en busca de los numerosos patios que existen a lo largo de esta ruta -hasta 12 recintos-. Al llegar sólo tenemos que esperar un par de minutos hasta que abandonan el patio un grupo de turistas asiáticos. Una vez dentro disfrutamos casi en soledad del recinto y sólo nos acompaña Rafael Córdoba, encargado de cuidar y mimar este patio. “Este año los cordobeses no tenemos excusa para no visitar los patios. Habrá colas, por supuesto, pero no serán las aglomeraciones de otros años”, señala a CORDÓPOLIS. Rafael nos cuenta que esta casa la compró su abuela hace 50 años y que de los 26 años que lleva concursando ha conseguido algún premio en 25 de ellos. “Un patio así tiene mucho trabajo, pero es un lujo poder vivir aquí”, confiesa.  

Abandonamos el recinto y tras salir de la calle Postrera llegamos a la cercana calle Duartas, 2. Se trata de una vía sin salida donde encontramos un patio de arquitectura moderna, que contrasta en gran medida con el resto de recintos de la zona. Aun así, en su interior, el patio conserva todo el sabor de las antiguas casas de vecinos, con cientos de macetas repartidas por todo el espacio. Tras salir de allí nos dirigimos ahora a una de las zonas claves de todo este entorno: la calle San Basilio. Aquí nos encontramos con hasta siete patios, es decir, más de la mitad de los recintos que pueden visitarse en la ruta, por lo que no nos sorprende que las colas empiecen a ser las habituales en todos y cada uno de ellos. Comenzamos por uno de los más conocidos y retratados, el de San Basilio, 44. En este caso observamos unas 15 personas en la cola, a la cuales, una por una, el controlador les toma la temperatura y les informa de una serie de recomendaciones a seguir. “Van ustedes a acceder a uno de los mejores patios de Córdoba”, comenta.

Tras una pequeña espera, conseguimos acceder a su interior. La estampa es la que tantas y tantas veces ha sido reflejada en postales y fotografías de Córdoba. Un precioso recinto, con su característica escalera central, donde propios y extraños toman fotografías para el recuerdo como si de un antiguo ritual se tratase. “Aquí es donde se hicieron la foto los Reyes”, se escucha comentar a una señora. Además, en este patio siguen desarrollándose algunas de las más antiguas artesanías cordobesas, como son la del cuero repujado o la filigrana, gracias a pequeños talleres que allí encuentran cobijo. Dejamos atrás este recinto y buscamos nuestro próximo objetivo. Al pasar por el número 22 el controlador nos invita a entrar, ya que en ese justo momento no hay colas. Hacemos caso de sus indicaciones y tras tomarnos la temperatura accedemos al interior. Justo en la puerta, a un lado, dos señoras mayores permanecen sentadas tras una pequeña mesa de camilla, donde hay una bandeja para poder depositar donativos. “Parece que ahora mismo la cosa está tranquila, pero aquí de buenas a primera se llena todo”, señala.

Continuamos con nuestra ruta y llegamos al número 20 de esta calle San Basilio. Observamos una pequeña cola y tras unos 20 minutos de espera nos aborda Azahara, la controladora que allí se sitúa, que nos explica el porqué de la espera. “A la propietaria le gusta explicar la historia de la casa a todas las personas que la visitan”. Antes de entrar observamos una florida reja, ya que esta casa participa también en el concurso de Rejas y Balcones. Una vez dentro nos llama la atención un enorme limonero adosado a una de las paredes, una antigua técnica árabe que se conoce con el nombre de en espaldera. “Por todo el patio se pueden observar restos arqueológicos de distintas épocas. Además, nosotros estamos abiertos todo el año, por lo que no paramos de recibir visitas”, nos cuenta Paqui Hidalgo, propietaria de este inmueble.

Nada más salir observamos como las colas empiezan a ser considerables, sobre todo con personas venidas desde otras provincias andaluzas. “Niña, ¿dónde podemos comer caracoles? Venimos un grupito de Málaga y queremos probarlos”, pregunta a una de las controladoras de la zona una de las tantas personas que aguardan su turno para acceder al interior del patio situado en San Basilio, 17. Unos metros más adelante, en el número 14, la cola es todavía más grande y cruza sin ningún tipo de problema el arco de las Caballerizas Reales. En el número 15 más de lo mismo, ya que la cola serpentea por toda la calle buscando la sombra. De hecho, no es extraña la presencia de varias parejas de la Policía Local paseando por la zona, ya que como hemos explicado anteriormente nos encontramos en uno de los puntos más visitados de toda la ciudad. 

Nuestra ruta va llegando a su fin y decidimos esperar cola en el patio situado en el número 2 de la calle Martín Roa. Después de unos 15 minutos conseguimos acceder a su interior y disfrutamos de una de las vistas más maravillas de esta ruta. Una vivienda que se integra a la perfección en la muralla del Alcázar Viejo, de la cual también cuelgan varias macetas. Fuera nos quedarán todavía los dos últimos patios, los de los números 7 y 9 de la calle Martín Roa. Sin duda, un ejemplo de la esencia más pura de Córdoba.

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12 de mayo de 2021 - 05:00 h