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Un cuento de Carnaval en el Gran Teatro

Comparsa Cuento de Invierno

Rafael Ávalos

19 de febrero de 2025 02:24 h

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De nuevo se abrió el telón. El Gran Teatro cedió otra vez su escenario al Concurso de Agrupaciones Carnavalescas de Córdoba. Fue para la primera de las semifinales de su cuadragésima segunda edición. La función tuvo lugar en la noche del martes. Y al inicio de la madrugada de este miércoles. Quizá sea uno de los aspectos a mejorar de cara al futuro, la extensión de las sesiones. Hubo tantas chirigotas como comparsas, cuatro de cada, y de entre todos los grupos sobresalió uno: ‘So eh asín (una chirigota radical)’.

Arrancó la segunda fase del certamen con ‘Los seguidores de Alfonso’, chirigota con la que David Amaya Awito regresó tras casi una década. Eran Alfonso X el Sabio y parte de su Corte. Realmente simpático fue su segundo cuplé, en el que sus componentes se congelaron tanto como en la retransmisión televisiva de preliminares. Antes realizó la formación un emotivo homenaje a Miguel Amate, de cuya muerte se cumplieron cinco años el 7 de febrero. La letra se conformó con los nombres de sus comparsas.

Después fue turno para ‘Carnavalandia’, comparsa que en 2024 se alzó con el primer premio de la modalidad gracias a ‘La velada’. En la pista central de un circo sus artistas ofrecieron un repertorio que vino a ser una reflexión profunda y crítica sobre la situación de la fiesta de febrero. Los periodistas recibieron un tirón de orejas con un argumento de sobra conocido y la generalización habitual. Sin duda, lo mejor fue el segundo de sus pasodobles.

A carcajada limpia… ‘So eh asín’

La tanda más importante para las comparsas la cerró ‘Carnavalandia’ con un recuerdo a Álex Ortega, adolescente asesinado recientemente. Y a la vez con la repulsa por el tratamiento penal que reciben los menores. En las tablas le sucedió ‘Pegado a ti’, una de las dos chirigotas de Aguilar de la Frontera en liza. Eran padres más inseparables de sus móviles que de sus hijos. La temática se respetó durante toda la actuación: es decir, todo giró, con humor o reivindicación, en torno al aparatejo.

Por suerte, hubo lugar para una formación femenina, tan escasas en los últimos años. Aunque ya se dio con algunas integrantes en la chirigota de Awito. Subió a las tablas ‘Las soberanas’, comparsa escrita por Julito Horcas. Eran las monarcas de su propio reino, el del Carnaval. Muy buen popurrí el que enlazó la agrupación, que en el segundo pasodoble dedicó su letra a Gisèle Pelicot, la mujer violada por sistema por su marido y otros energúmenos y que generó una revolución gracias a su valentía.

Y lo mejor, sin que nadie se enfade, llegó justo después. De vuelta estaban también los hermanos Gallardo y su chirigota de Cañete de las Torres. Su ‘So eh asín’ (una chirigota radical)’ dieron con otra fórmula perfecta. Eran andalucistas casi extremistas, graciosos a más no poder. Cuánto se agradecen, por cierto, pasodobles simpáticos por parte de una chirigota. Es lo que corresponde. En el primero eran forofos radicales del Córdoba, salvo que surgiera algún inconveniente -o infinitas excusas-.

El teatro se vacía, una pena

A esa hora el Gran Teatro todavía resultaba cálido para los grupos, aunque ya estaba por debajo de la media entrada. Después esto fue a peor, hasta el punto de que las dos últimas formaciones actuaron ante un auditorio semivacío. Difícil fue el papel también, en este sentido, para la comparsa de Pablo Castilla, uno de los ilustres del Carnaval de Córdoba. Retornó tras dos años de ausencia y lo hizo con ‘Cuento de invierno’. Se trató de una adaptación del Cascanueces.

Con su propuesta Pablo Castilla devolvió en parte el sabor añejo de la fiesta. Su tipo, muy cuidado. En su repertorio sobresalió la crítica a la clase política de este país con mención, en positivo, a Julio Anguita. Da igual derecha o izquierda, cantó la agrupación. “Que no tengamos que tragar la misma mierda”, fue el mensaje final. Apareció después ‘Los Waiting for Love’, chirigota que en 2024 venció con ‘Las 14 de Europa’. Esta vez le tocó padecer la frialdad de un Gran Teatro en el que apenas quedaba público.

Sin duda, es lo más doloroso, que en cada edición el auditorio presente esa imagen en determinados momentos. Solterones en la cincuentena sacaron adelante su actuación con solvencia, igual que hizo ‘La imperial’. La comparsa de Montalbán de Córdoba hizo su pase casi en familia, pero “arropaos”, como gritó el Poeta para animar. Interesante primer pasodoble el que lanzó, con un recado a las instituciones ante su inacción por la intoxicación alimenticia que se produjo en La Sacristía. Y punto y aparte.

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