Romero: “Es la diferencia entre el líder y el último”

Romero, al finalizar el encuentro | ÁLVARO CARMONA
El entrenador del Córdoba dice que se van “con toda la dignidad posible” y que después del gol “nos sentimos inferiores”

“Simplemente se ha manifestado en el terreno de juego y ha quedado patente la diferencia que existe entre el primer y el último clasificado”. Así vio José Antonio Romero el 0-8 que encajó el Córdoba ante el Barcelona, la peor goleada sufrida por el club en toda su historia. Un amargo modo de sellar el billete de retorno a Segunda. Pese a la dureza del golpe, el entrenador sevillano afincado en Córdoba asegura que “vergüenza no se puede sentir”, ya que los jugadores “se han comportado con todo el respeto y la dignidad posible”.

¿Qué puede decirle al cordobesismo el entrenador del equipo? Romero no tiene dudas. “Les puedo decir lo mismo que les dije el primer día, cuando llegué aquí. Hay que tener fuerza y unión, entendernos todos para proseguir la andadura por Segunda División”, ha señalado el técnico, que hizo un llamamiento a la comprensión. “Hay que entender todas las dificultades que hemos pasado. La única forma que conozco de salir de esto es con trabajo y unión. Si no tenemos eso difícilmente podremos volver otras vez a estar en estas cotas”, añadió.

El Córdoba resistió 42 minutos sin encajar gol. Llegó el primero y todo cambió. “Ahí nos sentimos inferiores. Podíamos haber llegado con 0-1, pero el equipo está en unos umbrales en los que no tiene una fortaleza mental consistente y ante un rival de ese calibre puede tener consecuencias en el marcador”, dijo, al tiempo que insistió en que la paliza en el marcador tenía una explicación clara: “Es la diferencia que existe entre un equipo que está en las semifinales de la Champions y otro que va el último en Primera División”.

Romero lanzó un capote a sus futbolistas, de quienes dijo que “tuvieron dignidad” y que “hay que comprender que son personas que desarrollan su trabajo en unas condiciones emocionales muy malas. Cuando una persona se siente vencida es muy difícil levantarla. No falta orgullo ni amor propio, pero es muy difícil. Vergüenza, nunca hay que tenerla”.

Trabajo despachado y a otra cosa. Luis Enrique quiso ser cortés con el Córdoba, aniquilado sin piedad por 0-8. “El resultado ha sido muy amplio por la efectividad, pero hasta el minuto 39 habíamos tenidos ocasiones claras y parecía que el balón no quería entrar”, declaró el astuariano, que admitió que su equipo respiró tranquilo antes del descanso. “Nos vinieron muy bien los goles de Rakitic y Suárez e irnos al descanso 0-2. En la segunda parte, en cambio, tuvimos mucha eficacia”, dijo.

La pelea por el título de Liga exige un rendimiento alto, sea cual sea el adversario. “No hay otra forma de afrontar los partidos. Si queremos ganar la Liga y aspirar a los otros títulos tenemos que seguir haciendo los deberes. Hoy ya hemos hecho los deberes”, dijo, al tiempo que habló del fuerte calor que se padeció en El Arcángel. “Fue una jornada de agosto, pero creo que nos afectó a los dos equipos y lo solventamos de una manera espectacular. Se han hidratado más de lo normal y hay días de sobra para llegar bien al partido del Bayern”.

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