Once alegrías y una mutación

Jugadores del Córdoba celebran la victoria ante el Reus en El Arcángel | MADERO CUBERO

Dicen algunos profetas del cordobesismo que lo que de verdad vale es el partido del sábado ante el Cádiz. Y es verdad. Tan verdad como que se podría repetir la advertencia en el caso de que el Córdoba CF hubiera encadenado fiascos durante los últimos meses. Que no es el caso. Más bien sucede lo contrario. El equipo de Carrión está inmerso en una inercia positiva que arrancó en el mes de abril y que se ha prolongado -con una revolución absoluta en la confección de la plantilla- durante todo el verano. El técnico catalán calificó la planilla de marcadores estivales como “una anécdota”, aunque a nadie escapa que son el reflejo de una remodelación de estilo que busca, por encima de todo, la eficacia. Lo más bello es ganar. Y el Córdoba lo ha hecho las últimas once veces que ha salido al campo: los últimos tres duelos de la Liga 16-17 y todos los del verano (8).

El pasado 16 de abril, en la jornada 34, el Córdoba abordaba un duelo a cara de perro ante el Almería. Un derbi de trascendencia absoluta. Los rojiblancos llevaban todo el curso en puestos de descenso y necesitaban ganar para intercambiar posición con los blanquiverdes, que rozaban la zona fatídica. El aroma del miedo se detectaba a kilómetros. El conjunto de Carrión logró sacar la cita adelante. Venció por 1-0, con gol de Sasa Markovic. Desde entonces y hasta el día de hoy, solo conoció la derrota una vez más. Y fue el 7 de mayo, en el Coliseum Alfonso Pérez, donde perpetró una actuación indolente para perder por 2-0 ante el Getafe, que terminó en Primera como campeón. El que ajustició a los cordobesistas fue Chuli, delantero onubense que lleva semanas en las quinielas como posible refuerzo para el próximo curso.

Ese desliz en Getafe fue el único del Córdoba en las nueve últimas jornadas, en las que consiguió sumar 18 puntos sobre 27 posibles. Eso le sirvió para terminar el campeonato en medio de la tabla, en una décima posición que era la mejor de los cinco meses precedentes. El tramo final fue excelente: cuatro victorias (Reus, Oviedo, Rayo y Girona) y un empate en el Ramón de Carranza ante el Cádiz (1-1). Los amarillos, que visitan este sábado El Arcángel, fueron los últimos que lograron que el Córdoba no terminara un partido de modo triunfante. Fue el pasado 20 de mayo. Después, solo marcadores rotundos: tres victorias en el cierre del campeonato y ocho seguidas en la pretemporada.

¿Qué hay detrás de esta mutación? El punto en común más evidente está un núcleo duro compuesto por el entrenador, Luis Carrión, y un grupo de jugadores que asumió el peso del equipo. Entre ellos el montoreño Javi Lara y el onubense Alejandro Alfaro, que hace unos días fueron nombrados -junto a Fernández y Caballero- capitanes para el próximo curso. También Javi Galán, una de las esperanzas del equipo después de proyectarse desde el filial, y el serbio Sasa Markovic, que este verano ha lucido con tres goles. Con esas piezas maestras como eje, el Córdoba ha completado la plantilla con futbolistas más jóvenes. Ha buscado el estímulo de la proyección en jugadores que, por unas u otras razones -lesiones, falta de estabilidad...- necesitan un espaldarazo en sus carreras. En la primera temporada de Alejandro González como presidente del Córdoba se está dando un fenómeno similar al que se produjo cuando su padre, Carlos González, tomó las riendas en verano de 2011. Por aquel entonces, Paco Jémez dirigió un grupo que estuvo bajo sospecha en verano y que terminó revalorizándose. De hecho, muchos de aquellos jugadores terminaron en Primera División o consiguieron buenos contratos.

El Córdoba aborda la jornada 1 de la Liga 17-18 en una espiral de buenos resultados que se extiende desde el final de la pasada temporada. Diecisiete sin perder y once victorias seguidas. En El Arcángel, los blanquiverdes llevan siendo invencibles desde el 12 de febrero, cuando se impuso por 0-2 una Sociedad Deportiva Huesca que ahora tiene en sus filas al exdirector deportivo, Emilio Vega, y al excapitán Luso Delgado. Desde aquel día, ocho victorias (Alcorcón, Zaragoza, Elche, Almería, Reus, Oviedo y Girona, en Liga, y el Real Betis en la presentación) y dos empates (Numancia y Mirandés). No está nada mal.

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