Lo que el ojo no ve: el Córdoba, fuera de la Copa

Lance del extraño partido entre el Córdoba y el Granada | MADERO CUBERO
Los blanquiverdes no pueden con el Granada en un partido disputado en medio de una espesa niebla | Florin debutó en casa con gol en un equipo experimental

Se acabó la Copa para el Córdoba. Los dos equipos que peores números ofensivos presentan este curso ofrecieron una ración de su especialidad. Corren y briegan, tratan de no equivocarse o de hacerlo lo menos posible, y llegan así hasta donde pueden. Si normalmente no ven puerta, imagínense con la niebla de la noche cordobesa. El episodio fue dantesco. Quedó la impresión de que el Córdoba pudo hacer más. Y también de que nunca un equipo con menos, el Granada, iba a llevarse tanto premio. Puede que sea un regalo envenado. Quién sabe. La parroquia local no se lo tomó demasiado mal, habituada ya a presenciar catálogos de impotencia de este calibre o superiores. Van más de siete meses sin gritar una victoria casera en partido oficial. Será ya el año que viene, en la noche de Reyes... y ante el mismo adversario, un Granada con el sello de Caparrós.

Con un manto de niebla envolviendo la escena, El Arcángel presentaba un aspecto fantasmagórico. Las dudas sobre si se jugaría o no se disolvieron cuando el club hizo oficiales las alineaciones y se intuyó que habían salido los jugadores a calentar. El nivel de visión lo condicionó todo. Los futbolistas se apañaron como pudieron sin usar linternas y el público imaginó que todo iba bien porque a los cuatro minutos se cantó un gol del Córdoba. Lo hizo Florin Andone, un chaval del filial al que Djukic había concedido su primera oportunidad como titular en el primer equipo blanquiverde. El rumano sacó provecho de una acción que inició en la banda Fede Vico, que actuó en una demarcación de nuevo cuño para él: lateral izquierdo. Asuntos -el debut goleador de Florin y el desempeño como defensa del canterano- dignos de verse. El que pudiera, claro. No fue el caso de la mayor parte de los espectadores que se citaron en El Arcángel. Pero el fútbol es el único espectáculo del mundo en el que no importa que no se vislumbren ni las sombras. El personal es capaz de pagar por la sensación de felicidad que le provoca un resultado. Y el Córdoba se la proporcionó muy pronto.

La afición se volvió loca y reeditó un clásico de las noches coperas: viene menos público, pero se desgañitan de un modo conmovedor. Se corrió un tupido velo sobre el verde, donde había que intuirlo todo. El balón, además, era de color blanco. Cuando el escenario empezó a aclararse -no crean que mucho- y el aficionado de Tribuna podía detectar bultos en Preferencia, pasada la media hora, el Córdoba ya tenía la eliminatoria equilibrada y había disfrutado de varias ocasiones para darle la vuelta. López Silva probó con una rosca que se le fue arriba y un latigazo a media altura que despejó Oier. El meta del Granada repelió con los puños un tiro de falta de Abel que levantó la exclamación de los aficionados que estaban más cerca de la jugada. El resto escuchó el eco y se sumó a los lamentos y cánticos posteriores. El cordobesismo veía -es un decir- cerca la victoria, un resultado que no se producía en partido oficial en El Arcángel desde hace siete meses.

Del Granada no hubo noticias. El equipo de Joaquín Caparrós no anda fino. Ni con los titulares ni con los suplentes. Anduvo por allí a la espera que le cayera algo. Un balón suelto, una pifia del rival, una faltita al borde del área. Tuvo de toco un poco, pero no aprovechó nada. No están para mucho. El Córdoba estuvo con más ganas, más activo y más listo para sacar partido de las circunstancias. Había que ser picaro y ahí el cuadro local anda más sobrado. Tipos como Fidel, López Silva o Abel, con muchas horas de vuelo, probaron con sus disparos los reflejos y la vista del meta Oier. Los rojiblancos fueron más previsibles. Se limitaron a no perderse en medio de la niebla. Que empezara a jugarse el partido fue un crimen deportivo y una estafa al espectador. Pero, ya metidos en faena, todos jugaron su papel del mejor modo posible. El fútbol que vieron los hinchas fue, en la mayor parte del tiempo, el que creyeron ver. Y eso fue suficiente hasta el descanso. El 1-0 parecía corto.

Tras el intermedio, perdiendo y con la eliminatoria igualada, Caparrós metió en el campo a un defensa, Babin, ex del Lucena. La niebla continuaba dando a la escena una estampa londinense. Los cánticos en los fondos ponian la banda sonora a un espectáculo extraño, en el que lo que sucedía en un lado se celebraba o lamentaba, por imitación, en el otro. Con el Córdoba controlando ocurrió lo que podía suceder si no se mataba el partido. En una acción embarullada, Mainz anotó el gol del empate y se llevó la balanza al lado nazarí. Los blanquiverdes rodearon a Álvarez Izquierdo protestando y señalando al juez de línea, pero el árbitro no quiso hacer caso. Tenia la excusa fácil: no vio nada.

El Córdoba tuvo cerca el gol en una colada de Fidel que el onubense finalizó con centro desde la línea de fondo al que no llegó Florin. Fede Vico, que llegaba embalado, le pegó arriba. Con la necesidad de marcar dos goles más para superar la ronda, el equipo local encontró una esperanza cuando una aparatosa entrada de Javi Márquez a Gunino la castigó el árbitro con roja directa. Era el minuto 66. De inmediato, Djukic sacó al campo a Nabil Ghilas, aclamado por la afición. Todo lo contrario que Xisco, que ingresó a falta de diez minutos por el joven Florin y escuchó todo tipo de improperios cada vez que tocó la pelota. Al punta balear lo tienen ya sentenciado en la grada. El público la tomó con él en el triste final de una Copa que ha dejado de molar en El Arcángel.

FICHA TÉCNICA

CÓRDOBA, 1: Mikel Saizar, Gunino, Pantic, Crespo, Fede Vico, Fausto Rossi, López Garai (Borja Garcia, 73'), Abel, López Silva (Ghilas, 67'), Fidel y Florin Andone (Xisco, 79').

GRANADA, 1: Oier, Nyom, Mainz, Nounkeu (Babin, 46'), Márquez, Héctor Yuste, Eddy Silvestre, Rafael Martins, Sissoko (Jhon Córdoba, 26'), Larsson y Success (Juan Carlos, 81').

ÁRBITRO: Alfonso Álvarez Izquierdo (Comité Catalán). Amonestó con tarjeta amarilla a los cordobesistas Crespo y Pantic, y a los granadinistas Eddy Silvestre, Nyom, Héctor Yuste, Success, Juan Carlos, Larsson y roja directa a Javi Márquez (66') por empujón a Gunino.

GOLES: 1-0 (4') Florin Andone.

1-1 (60') Mainz.

INCIDENCIAS: Encuentro de vuelta correspondiente a la eliminatoria de 1/16 de final de la Copa del Rey, disputado en El Arcángel ante unos 8.000 espectadores.

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