Jovanovic, aroma de los Balcanes

Jovanovic marca en el Albacete - Córdoba (0-3) en el Carlos Belmonte | LOF

El primer gol que hizo en una liga distinta a la de su país fue en el Carlos Belmonte de Albacete. A Sasa Jovanovic no se le olvidará este día. Marcó en una jugada excelente del equipo, una combinación que se inició en el lado izquierdo de la defensa con una salida limpia de balón de Josema, que combinó con Jona Mejía para que éste, con un bello taconazo, se asociara con Sergio Aguza para mandar el balón en largo hacia el serbio, que corrió para resolver el mano a mano con Tomeu Nadal. El meta local le sacó como pudo el primer disparo, pero la pelota le volvió a caer en los pies y Sasa la remachó para hacer un 0-3 que no pudo evitar el exblanquiverde Tano Bíttolo, que se lanzó desesperado sobre la línea. Jovanovic no se excedió en el festejo. Era el 0-3 en el tiempo de descuento de un partido roto, pero para él fue el momentro culminante de un puñado de minutos que le hacen un sitio en la historia del club. Se convirtió en el séptimo balcánico que defiende la blanquiverde en 63 años de vida de la entidad.

Jovanovic llegó la misma semana del partido, despachó apenas un par de entrenamientos y Carrión le metió en la primera convocatoria. En Albacete salió al campo para disputar los últimos minutos de un partido en el que el Córdoba gobernaba con suficiencia ante un timorato Albacete. Todo estaba hecho, pero el otro Sasa -ya está en el club su compatriota Markovic- selló su primera aparición del mejor modo posible. Su gol se añade al que logró en la jornada uno el que desde su llegada ha sido cicerone y traductor. Markovic metió, también en el tiempo añadido, un 1-2 ante el Cádiz que apenas sirvió para mitigar el escozor de la derrota. De los cuatro goles logrados por el Córdoba en las dos primeras fechas, la mitad han tenido firma balcánica.

Esta temporada 17-18 marca un récord de presencia balcánica en el club. Hay tres serbios: Markovic (Brus, 1991), Stefanovic (Svrljij, 1987) y Jovanovic (Lazarevac, 1991). Este trío supone casi la mitad de los siete jugadores nacidos en esta península del sureste europeo que han defendido el escudo del Córdoba en 63 años de existencia de la entidad. El primero en hacerlo fue Vujadin Lalovic (Puljvlja, Montenegro, 1949), un delantero que pasó por El Arcángel en las temporadas 81-82 y 82-83, coincidiendo con la etapa en el banquillo del serbio Zdravko Rajkov (Curug, 1927-2006). Lalovic disputó un total de 35 partidos y anotó dos goles. Pasaron más de dos décadas hasta que otro futbolista balcánico fichara por el Córdoba.

El croata Mate Bilic (Split, 1980) llegó como uno de los fichajes estelares para la temporada 2004-05, en la que el club celebraba el 50 aniversario de su fundación. Había un proyecto muy costeado para ascender a Primera, pero los blanquiverdes terminaron descendiendo a Segunda B. El delantero, que llegó del Sporting de Gijón, marcó 3 goles en 31 partidos. Después se marchó al Lleida, donde hizo 18, y el club de El Molinón le recuperó para tenerle durante cinco años en la plantilla con un notable rendimiento.

En su tormentosa campaña en Primera División, la 2014-15, el Córdoba tuvo a dos futbolistas de los Balcanes: el serbio Aleksandar Pantic (Arandelovac, 1992) y el esloveno René Krhin (Maribor, 1990). El primero, defensa central, jugó 29 partidos y el segundo, un mediocentro, llegó en el mercado invernal para intervenir en 14. Tras el descenso, ambos siguieron en España. Pantic, que llegó desde el Villarreal, pasó por el Éibar y el Alavés, mientras que René Khrin formó parte de la plantilla del Granada durante dos cursos hasta cerrar esta misma semana su transferencia al Nantes francés.

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