“Tenemos gente con hambre”

Luis Carrión, en el primer entrenamiento de la temporada con el Córdoba | ÁLEX GALLEGOS

Haber encontrado la oportunidad de crear un equipo “de autor” es algo que estimula a Luis Miguel Carrión, que ha desarrollado su carrera en el Córdoba como jefe en el filial y ayudante o apagafuegos en el primer equipo. Ahora le ha tocado arrancar desde el principio con un plantel más renovado de lo que se podía esperar. El Córdoba CF ha bajado el promedio de edad y ha reclutado a futbolistas con el sello de apuesta. “Tienen hambre”, dice el técnico blanquiverde, que ha declarado en el canal oficial de televisión del club, CCFTV, que tiene “mucha ilusión por empezar un proyecto desde cero”.

“Todo el mundo viene muy dispuesto a agradar y a hacer las cosas bien. Los chavales son gente joven, con ganas, con hambre. Han venido bien todos y hay ganas de empezar a trabajar”, ha explicado Carrión, portador de un discurso alejado del triunfalismo. Ha visto lo suficiente en esta categoría como para entender que hacer pronósticos es un ejercicio absurdo. “Disponemos más o menos de lo que queremos y hay gente que tiene las mismas ganas que nosotros de hacer las cosas bien. Queremos que desde el primer día se note eso. Hay que hacer un grupo unido para luchar por estar lo más arriba posible”, ha indicado.

El catalán pone un acento especial en aspectos anímicos y motivacionales en estos primeros pasos de la temporada. Con todo el grupo recién llegado, sin conocerse, es necesario un proceso de aclimatación. En lo futbolístico, las claves serán las típicas. “El que ya me conozca un poco sabe que seremos un equipo que va a tratar de ser protagonista con el balón, jugar verticales, trabajando juntos tanto en ataque como en defensa, que presionemos arriba el mayor tiempo posible y recuperar el balón. Que esto sea un espectáculo, que podamos disfrutar y que el equipo, a partir de eso, sea capaz de ganar”, ha expresado el preparador en CCFTV.

¿Y de objetivos, qué? La presión de las últimas campañas, con estrategias de marketing construidas alrededor de la idea del ascenso a Primera, parece rebajarse ahora. No en la meta final, pero sí en la manera de abordar el camino. “El objetivo yo lo tengo claro. Venimos de una temporada mala, en la que no hemos estado donde creíamos que debíamos estar. Hay que tener calma y tomar las cosas con paciencia. Hemos hecho un equipo para estar lo más arriba posible, pero eso pasa por ir jornada a jornada”, relata Carrión, quien advierte que sus postulados seguirán firmes a lo largo del campeonato, pase lo que pase. “No voy a salirme de este discurso porque creo que es el que tenemos que tener. Hay que ser humildes. Venimos de una temporada mala y tenemos que mejorar. Desde la jornada uno es ganar y así los cuarenta y dos partidos de Liga”, dice.

Sobre la competencia, su visión no es diferente de la percepción que tiene -basada en hechos reales, obviamente- la mayoría de los técnico de Segunda. Clubes con historia, como Mallorca o Elche, se han despeñado a Segunda B. “Esta es una categoría tremendamente igualada. Excepto este año, que los tres que bajan de Primera lo hacen con unas condiciones económicas más ventajosas, todos queremos estar arriba y trabajamos por eso. Yo particularmente veo clave el conseguir un grupo unido, de gente que va en la misma dirección, con ganas de mejorar, de crecer y de demostrarle a todo el mundo que queremos ser un equipo grande dentro de la categoría”, manifiesta Carrión, quien admite que aún pueden llegar al menos un par de fichajes más. De momento, está “muy contento de los que estamos aquí, de la gente que ha venido”. “Me gusta ver mucho fútbol y antes de hacer algún fichaje me informo en todos los sentidos. Creo que hemos conseguido un grupo de gente con hambre y eso es básico para mí. Gente trabajadora, que vive por y para el fútbol, y gente de nivel cada uno en su posición”, indica, realzando las cualidades de futbolistas que llegan, en muchos casos, desde la Segunda B.

Carrión aspira a cambiar el trato que hacia él tuvo un amplio sector de la afición, que le señaló -al igual que a la propiedad del club- como culpable cuando el equipo andaba con el rumbo torcido. Luego, en las diez últimas jornadas, el problema se reparó gracias, sobre todo, a un rendimiento excepcional en El Arcángel. Mantener esa línea de eficacia y de comunión con la grada es uno de los sueños de Carrión. “Me quedo un poco con la imagen de los últimos partidos en casa, donde estuvo la base de la salvación. Pedir a la afición, pido poco. Quiero darles mucho para que estén todo el año con nosotros. Un campo así da muchos puntos”, indica el catalán, que durante estos primeros días se afana en cohesionar un grupo en el que todavía falta alguna pieza importante.

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