El Córdoba quiere que todo vuelva a ser como antes

López Silva, en el último Córdoba-Mirandés. FOTO: MADERO CUBERO
El renacido equipo de Ferrer afronta en El Arcángel un partido sin tradición ante el Mirandés para asomar la cabeza al grupo noble

Sólo vino una vez a El Arcángel, pero... vaya vez. Fue el 2 de junio del año pasado, en la penúltima jornada de la Liga Adelante. El Mirandés se jugaba la certificación matemática de la permanencia en su curso como recién ascendido. El Córdoba se jugaba... bueno. Por decirlo de alguna manera, el orgullo. La clasificación ya no lanzaba ningún mensaje positivo, el asunto del play off había quedado olvidado y la mayor parte de la afición tenía el convencimiento de que si la competicición hubiera cuatro jornadas más, los blanquiverdes habrían descendido. En fin. Ganó el Mirandés por 1-2 ante poco más de cinco mil espectadores y el Córdoba puso fin a un ciclo. Aquel fue el último partido de Juan Eduardo Esnáider (nueve jornadas en el banquillo y pésimo balance) y de un buen puñado de futbolistas: Dubarbier, Fuentes, Seoane, Manuel Miquel, Joselu, Rennella, Fede Vico... Para el Mirandés también se cerró una etapa.

Este sábado vuelven a verse las caras en El Arcángel dos equipos que han zarandeado sus cimientos durante esta temporada. Ambos están mucho mejor que en aquel primer encuentro, en lo deportivo y en lo emocional. Los blanquiverdes tienen el descenso muy lejos y con tres victorias seguidas optan a meter la cabeza en el grupo de arriba. Los rojillos también tienen la permanencia encarrilada y aunque en algún momento de la campaña soñaron con el ascenso, parece que en las últimas semanas han entrado en un estado de cautela. El partido a partido, ya saben. Está de moda y a algunos les funciona espectacularmente bien.

El Córdoba necesita volver a ser el de antes en El Arcángel. No le queda otro remedio si pretende pelear hasta el último bocado por el play off, que al principio era un objetivo irrenunciable y ahora una meta que se pronuncia con la boca pequeña. El equipo de Albert Ferrer sólo ha ganado dos veces en casa en 2014. El Mirandés, por su parte, llega con un balance como visitante francamente descorazonador. Es, junto a la Ponferradina, el que menos goles hace fuera (12 en 17 partidos) y su tarjeta de servicio es de nueve derrotas, cuatro empates y cuatro victorias. Las dos últimas (Alavés y Numancia) las logró en los tres últimos partidos lejos de Anduva, donde está su verdadera fuerza. Allí cayó el Córdoba (3-1) en la primera vuelta.

El equipo de Carlos Terrazas llega duodécimo, con 47 puntos. El Córdoba es noveno, con 49. Los dos están más cerca de la sexta plaza que de la zona de descenso. El ganador tendrá apalabrada la permanencia, lo que supondría un buen punto de partida para empezar a pensar en otras cosas a falta de seis jornadas más. Quizá hasta un ascenso. Así funciona la Segunda División, donde todo es posible y la lógica es un chiste.

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