Comienza la aventura cordobesa de Macam

Primera sesion de entrenamiento de Macam Bak con el Muser Auto Cordobasket | ÁLEX GALLEGOS

¿Encontrará un nuevo punto de partida en Córdoba? La aventura de Macam Bak se ha abierto con la mejor disposición de todas las partes implicadas. Porque el pívot de 26 años y 2'08 necesita algo más que su poderoso físico para acoplarse a un equipo de baloncesto. Es sordo desde los seis años, como consecuencia de una meningitis, y esa circunstancia condiciona su relación con los compañeros y el entrenador. “Tenemos que poner todos nuestro máximo interés en comunicarnos”, admite Jesús Lázaro, que ya ha podido tener sus primeras conversaciones con el estadounidense de origen sudanés. “Nos hemos entendido bien; le expliqué el entrenamiento y él tiene muchas ganas”, ha indicado el máximo responsable del equipo cordobés.

El Palacio de Deportes Vista Alegre acogió la primera práctica de Bak, un jugador formado en el baloncesto estadounidense que “tiene nivel sobrado para LEB Plata como mínimo”, dice Lázaro, que espera que el jugador consiga un nivel de acoplamiento adecuado para poder aportar en un apartado en el que las necesidades del Cordobasket son evidentes tras el corte de Carlton Allen por motivos disciplinarios.

Macam Bak llegó este martes al mediodía a Córdoba y conoció a su técnico, Lázaro, y a dos de sus compañeros: el escolta Kaison Randolph y el base Ángel Vázquez. Con ellos estuvo almorzando y conociendo a la vez las peculiaridades del club al que se incorpora, con la ayuda de una persona de la Asociación Provincial de Personas Sordas de Córdoba. El lenguaje de gestos y el teléfono móvil son las dos vías principales de comunicación. Después, en la cancha, el equipo deberá ayudarle a adaptarse a distintas circunstancias. “Él no oye y a veces puede continuar una jugada que ha quedado invalidada, dando lugar a malentendidos, porque hay que avisarle y pararle”, advierte el entrenador cordobés, que recalca que “todo es posible si queremos que vaya bien”.

El Muser Auto cuenta ya con un nuevo miembro en un equipo que está respondiendo de modo notable pese a los contratiempos. A la llegada a última hora de la pareja extranjera -apenas unos días antes del inicio del campeonato- se unió una plaga de lesiones que mantiene lejos de las canchas al base Carlos García -aún no ha debutado-, mientras que actuando con sus condiciones limitadas los ala pívots Rafa Blanco y José Antonio Moreno. “Los chavales están haciendo un gran esfuerzo”, indica Lázaro, quien está rotando a todos los disponibles para mantener un “buen nivel defensivo siempre” y lograr soluciones variadas en ataque, aunque el arma principal es el escolta Kai Randolph. Después de concluir la primera vuelta, el Muser Auto presenta un balance de 5-4 y está situado en la cuarta posición, dentro del paquete de los cinco primeros que irían al grupo de ascenso en la segunda fase.

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