El Sevilla FC se lleva por penaltis la edición más bronca del Trofeo Puertas de Córdoba (0-0, 4-5 P)
La IV edición del Trofeo Puertas de Córdoba no se recordará precisamente por su potencial futbolístico. Porque ni el Córdoba ni el Sevilla, más allá de algunos ratos contados, lo sacaron a relucir sobre el césped de El Arcángel. El partido fue áspero, duro, difícil de ver y, sobre todo, bastante bronco, con varias tanganas y hasta dos expulsados. Uno por bando. Kevin en el cuadro blanquiverde y Carmona en el hispalense. La suerte de los once metros no sonrió después a los de Iván Ania, que evidenciaron buenas intenciones, pero también una falta de colmillo evidente a poco más de tres semanas para comenzar la liga.
De entrada, el Córdoba fue reconocible. Tanto en su once inicial, donde solo bailaron cinco piezas con respecto al estreno frente al Orlando Pirates, como en su puesta en escena; es decir, los de Ania fueren fieles a su idea de ahogar desde una presión muy alta, pero sin capacidad de filtrar un pase interior o generar alguna ocasión clara. Por otro lado, el Sevilla (Atlético, podría decirse durante la primera mitad), se veía limitado a jugar en largo sobre Ibra. Recurso que en un par de ocasiones llevó cierta inquietud sobre la meta de Iker Álvarez, aunque tampoco sin oportunidades destacables que llevarse a la boca.
El partido entró entonces en una fase de mayor intensidad, en la que hubo entradas que rozaron el límite. La más peligrosa corrió a cargo de Jesuly, que llegó muy tarde con la plancha por delante, impactando sobre Tasende. Hoy se quedó en nada, pero en liga, muy probablemente, hubiera supuesto un castigo mayor. Las hostilidades continuaron minutos después, con Diarra enzarzándose con un futbolista del conjunto hispalense, pero poco más. Porque no había mucho más que comentar. Si acaso algún detalle de Éder García, especialmente sin balón, con varios desmarques a la espalda del central-lateral que generaron cierta inquietud sin llegar a ocasión.
El partido estaba siendo difícil de masticar y, tras la pausa de hidratación, lo único que “animó” a la grada fue una acción de Diego Bri que terminó en amarilla para el alicantino. La afición sevillista insultó entonces a la cordobesista y viceversa, aunque quizá lo más llamativo e inexplicable fue el coro de El Arcángel al grito de “Betis, Betis”. Esto, en defintiva, estaba siendo lo único destacable del encuentro… hasta que Nico Guillén lo avivó con un penalti por mano justo en la última acción del primer tiempo. Sin embargo, Carracedo se topó con Alberto Flores y el banquillo hispalense saltó en masa al campo para abrazar al portero sevillista como si de Ferran Torres se tratase. Y no es ni agosto.
Guilherme debuta y el Sevilla Atlético deja su sitio al Sevilla
Nada más salir de vestuarios, la manera de afrontar el Puertas de Córdoba fue diametralmente para unos y otros. Mientras Ania decidió únicamente darle la alternaiva a Guilherme Fernandes para que hiciera su puesta de largo, Luis García sacó de inicio a su primer equipo, formando con Odisseas; Carmona, Sangante, Juan Iglesias, Suazo; Agoume, Guridi, Oso, Sierra; Peque e Isaac Romero. Pero el segundo acto arrancó como finalizó el primero; es decir, con cierta bronca, lo que llevó al colegiado a amonestar a Carracedo después de una entrada sobre Agoume, que no se llevó ni la advertencia pese al empujón posterior y sin balón sobre el '23' cordobesista.
El partido entró en una fase en la que el Córdoba tomó el control del balón, pero el mayor peligro corría del lado sevillista. En el 56', la mejor para el Sevilla llegó en el clásico balón a la espalda cordobesista, dejando mano a mano a Isaac Romero frente a un Guilherme que evitó el 0-1. Guridi, en el rechace, y Sierra, con un tiro que se marchó cerca del palo en el 59', tampoco acertaron. Lo cierto es que los de Luis García empezaban a estar más cómodos. También bastante más frescos que el cuadro blanquiverde, que pedía a gritos que llegara el momento de mover el banquillo.
Circunstancia que se produjo pasada la hora de juego, aunque antes el Sevilla rozó el 0-1 con un envío envenenado de de Carmona que obligó a intervenir de manera decisiva al portero portugués. El Córdoba empezaba a ahogarse y los cambios le sentaron bien, terminando el choque con Guilherme; Jacobo Martí, Álex Martín, Albarrán, Vilarrasa; Damián, Theo, Adnane; Percan, Kevin Medina y Víctor Sánchez. Físicamente el equipo dio un pasito adelante y, futbolísticamente, logró encontrar piernas para poder hacer acto de presencia en el área sevillista. Si bien ese ímpetu le duró poco. Y es que el combinado hispalense se adueñó otra vez del partido y el Córdoba se vio obligado a replegar. No obstante, cuando tenía el balón trazaba bocetos interesantes, aunque con nulo peligro más allá de un cabezazo alto de Percan en el 78' que no llegó ni a 'uy'.
En cualquier caso, cuando todo iba encamino a un desenlace mínimamente normal, Kevin Medina y Carmona se enzarzaron en una tangana lamentable que acabó con la roja directa para ambos. La cosa estaba para pitar el final e irse directamente a los penaltis, aunque el Sevilla pudo evitarlo en el 89' si Isaac Romero hubiese acertado con todo a favor para hacer el 0-1. Pablo Morales no quiso tentar a la suerte y, sin esperar más allá del 90', dio paso a una tanda de penaltis en la que solo hubo un fallo: el de Theo Zidane para el Córdoba.
Así, y con 'Superestrella' amenizando una noche menos calurosa de lo que amenazaban las previsiones, concluyó la IV edición del Trofeo Puertas de Córdoba. La siguiente estación llevará al Córdoba hasta El Palmar, donde se medirá al Cádiz el próximo domingo a las 20:00 horas.
0