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Diez años para juzgar un incendio en una finca de Córdoba: los acusados dicen que paseaban de noche por “cuestiones de salud”

Efectivo del INFOCA

Alejandra Luque

24 de septiembre de 2026 20:01 h

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“Tengo el azúcar alto y soy alérgico a las abejas”. Esta ha sido la justificación que ha ofrecido este jueves uno de los dos acusados de provocar un incendio forestal en una finca de Hornachuelos en agosto de 2016 para explicar ante la Audiencia Provincial de Córdoba por qué se encontraba en el interior de la explotación cinegética de madrugada. Tanto él como su sobrino, el otro acusado, se han sentado en el banquillo por unos hechos motivados, según la acusación, por “rencillas de caza furtiva”.

Durante el desarrollo del juicio se han delimitado dos momentos temporales en la finca. El primero de ellos se sitúa en la madrugada del 22 al 23 de agosto de 2016, fecha en la que se declaró el incendio forestal. Según el testimonio de un trabajador de la explotación, esa mañana sintió un fuerte olor a quemado y descubrió un primer foco. Al peinar la zona junto al guarda mayor contabilizaron hasta cinco focos diferentes y detectaron pisadas recientes de, al menos, dos personas a lo largo de un camino de tierra.

El segundo episodio tuvo lugar la noche del 25 de agosto. Otro guarda ha explicado que aquella noche se encontraba de vigilancia junto al guarda mayor cuando escucharon varios disparos. Al acudir al origen de las detonaciones, interceptaron a los dos procesados saliendo por el camino principal a altas horas de la madrugada. Según se ha precisado en las cuestiones previas, todo lo relativo a los disparos de esa noche, el hallazgo posterior de un arma oculta en un lentisco y la intervención de útiles de caza no forma parte de este juicio, sino que es objeto de otro procedimiento que se juzgará próximamente. Los trabajadores han remarcado, además, que la finca estaba perimetrada, se revisaba a diario y carecía de accesos abiertos o caminos públicos.

Durante la declaración del acusado que ha alegado “cuestiones de salud” como justificación de su presencia en la finca de madrugada, ha afirmado que “nunca” había pisado la explotación salvo la noche en la que fue detenido. Además, ha negado que rompiera la malla cinegética de la finca o que tuviera conflictos de caza furtiva. Al ser cuestionado por la acusación particular sobre la coincidencia de sus suelas con las marcas halladas junto a las llamas días antes, no ha sabido responder.

Ciudad de la Justicia

Por su parte, su sobrino -que está en prisión- también ha negado todos los cargos y ha asegurado no haber tenido “jamás” problemas relacionados con la caza. Pese a que ambos han negado ser cazadores, un agente de la Benemérita ha declarado que conocía a los procesados solo profesionalmente y por cuestiones ligadas a la caza furtiva.

Además de esta manifestación, las declaraciones de los guardias civiles y de Medio Ambiente han servido para desgranar las pesquisas de investigación, dejando al descubierto algunas dudas sobre la contundencia de las pruebas. El agente de la Guardia Civil que hizo la inspección ocular del incendio ha confirmado que en la zona calcinada se hallaron las pisadas de tres tipos de calzado distintos, ninguna coincidente con los empleados del recinto, pero dos de ellas sí eran compatibles con el “diseño” del calzado que llevaban días después los acusados cuando fueron detenidos tras los disparos en la misma finca.

No obstante, el cómo se tomaron las fotografías de ese calzado ha determinado en gran medida el informe que posteriormente ha elaborado la Guardia Civil. Así, el agente encargado de analizar las imágenes de las huellas y del calzado ha lamentado que las fotografías se hicieran “sin retirarles las botas, doblando el pie, desde una perspectiva inadecuada y sin testigo métrico”. Esto último es lo que hubiera permitido medir las proporciones reales del calzado. Por todo ello, el agente ha concluido que las suelas y las marcas eran simplemente “compatibles”, pero que resultaba “imposible” determinar que fuesen las mismas al existir “multitud de calzados idénticos en el mercado”.

Sobre el incendio, un agente de Medio Ambiente ha confirmado que el mismo fue intencionado, porque no fue accidental, aunque ha matizado que se llevó a cabo “sin intención de causar un daño masivo dada la hora y la meteorología”. Hay que recordar que el terreno afectado estaba constituido por matorral arbolado bajo. Sin embargo, las llamas no llegaron a propagarse de forma significativa y el fuego quedó limitado a la citada superficie de 0,15 hectáreas. No obstante, este agente también ha dicho que este tipo de acciones se pueden llevar a cabo “para mostrar a otra lo que una persona puede llegar a hacer o no”.

La Fiscalía ha mantenido la pena de prisión de dos años por el delito de incendio forestal, aunque ha solicitado que se aplique la atenuante muy cualificada de dilaciones indebidas. Por su parte, las defensas han pedido la absolución de los acusados ante la “debilidad” de los indicios, como el cotejo de las huellas y la falta de argumentación de esas “rencillas por caza furtiva” dado que no han delcarado “los propietarios de la finca”.

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