“Es un virus como el que tenemos los humanos”: así está afectando el Shamonda al sector lácteo cordobés
La tranquilidad apenas ha durado unos cuantos meses para los ganaderos del norte de la provincia de Córdoba. Primero fue la lengua azul el pasado año, y ahora llega una nueva enfermedad que podía significar una gran crisis para el sector, aunque todo hace indicar que será más suave de lo esperado. Antonio Jurado cuenta con una ganadería de vacas de leche en el municipio de Dos Torres y ha vivido en primera persona los efectos del virus Shamonda, esa enfermedad que se ha hecho conocida en los últimos días debido a la alerta tanto de la Junta de Andalucía como del Gobierno de España.
El ganadero ha atendido a Cordópolis debido a la preocupación que se ha extendido entre los productores a medida de que los síntomas aparecían en las vacas de ordeño. La consecuencia ha sido una bajada repentina en la producción de leche que ha afectado a Covap y muchas de las explotaciones que hay en el norte de la provincia de Córdoba.
Un brote que comenzó a dar la cara en la ganadería de Antonio hacia el 7 u 8 de septiembre, cuando detectó los primeros animales con fiebre y procesos de diarrea. “Empezó a bajar de leche esa vaca”, explica el ganadero, quien contactó de inmediato con Covap tras comprobar que el contagio iba de vaca en vacam infectándose de forma continua. Aunque al principio aplicó un tratamiento a los ejemplares iniciales, pronto los veterinarios le aclararon que se trataba de un proceso vírico que el ganado debía superar por sí solo hasta desarrollar la inmunidad.
Un virus muy parecido al que sufren los humanos
Para explicar cómo se comporta la enfermedad en el terreno, Antonio Jurado explica que es “como un virus cuando entra así en las personas, la gripe, y se contagia todo el colegio”, remarcando que se trata de un patógeno similar a los virus que sufren los humanos, donde la duración del proceso varía según cada individuo entre dos y cuatro días. Tras atravesar ese proceso de fiebre y cuando la producción de leche se desploma entre un 10 y un 15%, la mayoría de los animales adultos comienza a remontar paulatinamente de forma espontánea.
En el caso concreto de su ganadería, la enfermedad ha alcanzado a cerca de la mitad del rebaño dedicado a la producción de leche. De las 70 vacas en ordeño con las que cuenta en su explotación de Dos Torres, entre 25 y 30 animales han sido infectadas y han sufrido el impacto del virus, mientras que la otra mitad apenas ha mostrado síntomas o ha mostrado una respuesta inmune más resistente. Por el contrario, en el ganado seco o reproductor que no se encuentra en ordeño diario, la presencia del virus ha pasado prácticamente inadvertida.
De dónde viene este virus
La confirmación oficial de esta crisis sanitaria se produjo tras la certificación del Laboratorio Central de Veterinaria (LCV) de Algete, que identificó la presencia del virus Shamonda tipo 1 en varias granjas de Córdoba y Toledo. Perteneciente al género Orthobunyavirus y al serogrupo Simbu, este patógeno se transmite principalmente por la picadura de mosquitos dípteros del género Culicoides que actúan como vectores. Tras circular durante el verano de 2026 por países centroeuropeos como Suiza, Francia o Alemania, la variante europea ha acabado alcanzando a España.
Aunque es un proceso transitorio, el impacto económico para el sector lácteo comarcal está siendo notable. Como se ha mencionado anteriormente, la media de reducción en la producción de leche se sitúa entre el 10% y el 15% en las granjas afectadas, afectando a más de un centenar de las 240 ganaderías asociadas a Covap. Esta pérdida de rendimiento acumulada en los establos se traduce en que la cooperativa ha dejado de percibir aproximadamente un millón de litros de leche en tan solo una quincena.
El posible aborto de las vacas y la tranquilidad frente al alarmismo
Una de las consecuencias que tiene esta enfermedad y que es más dificil de gestionar es que afecta a las vacas que se encuentran en la fase final de su periodo de gestación. Según ha explicado a este periódico Antonio Jurado, las vacas situadas en el quinto o sexto mes de embarazo que han sufrido el bajón térmico han visto reducida su producción de 30 a apenas 10 litros diarios, sin capacidad posterior para remontar por encima de los 15 litros. Esta situación obliga a los ganaderos a adelantar el periodo de secado de los animales a los seis meses y medio de gestación.
Por otro lado, Antonio Jurado se muestra tranquilo frente al alarmismo. En Dos Torres, donde operan 63 ganaderías en estrecha comunicación, no se ha registrado ningún caso de muerte atribuible al virus ni abortos graves, limitándose las incidencias reproductivas a alguna reabsorción puntual en gestaciones muy tempranas. Asimismo, el ganadero recalca un mensaje de absoluta tranquilidad para la población al recordar que las autoridades y técnicos han certificado que el virus no se transmite a la especie humana ni representa riesgo alguno para la salud pública.
Asimismo, el ganadero cordobés refleja el hartazgo de los profesionales ante la constante sucesión de alertas sanitarias y calendarios de vacunación, recordando episodios recientes como los distintos serotipos de la lengua azul que han obligado a inmunizar al ganado año tras año. “Es un cansancio ya de historias de estas que están los ganaderos”, lamenta el productor, que describe el agotamiento de un colectivo sometido a continuos controles y contratiempos veterinarios.
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