EL SELFI

Susana Martín Gijón: “Si seguimos así, destruiremos el entorno para el resto de especies y para nuestra descendencia”

El selfi de Susana Martín Gijón.

La escritora Susana Martín Gijón trajo a La República de las Letras Planeta (ed. Alfaguara), la tercera entrega de las pesquisas de Camino Vargas, la inspectora de homicidios sevillana que resuelve, no sin dificultad y a mucho coste, un escalofriante caso de terrorismo internacional que tiene a la Lombardía italiana y a una Sevilla catastrófica como escenarios. La autora, reconocida ya como una de las voces más importantes del género negro actual y con marcado acento sureño, responde aquí a algunas preguntas.

No queremos desvelar la trama de Planeta. Sólo diremos que tiene una lectura adictiva, un ritmo trepidante y está salpicada de golpes de humor en la que el lector se reconoce. Además, nos plantea cuestiones que nos atañen mucho.

P. La inspectora Camino Vargas del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional en Sevilla es “rarita”. ¿Porque todos los somos, tal vez?

R. Yo creo que es muy humana, con sus defectos y sus virtudes, como lo somos todos. Le gusta comer, le gusta pasárselo bien, salir a bailar, lleva mal las injusticias… pero también tiene su parte poco convencional, es verdad: una granja de hormigas como únicas mascotas, la capacidad de no dejarse influir por lo que piensen de ella, o el poco tacto que tiene en las relaciones sociales. Pero eso forma parte del personaje, creo que ayuda a quererla. Y sí, en el fondo todos somos un poco “raritos”. Como dice una amiga, todos tenemos nuestras taras.

P. La “novela negra” es hoy en día “la novela social” de otros tiempos. Una excusa perfecta para vernos reflejados…

R. Sí, la novela negra siempre tuvo un componente de denuncia social, y lo que yo hago es actualizarla y traer a escena los grandes problemas de nuestro tiempo, como el cambio climático y la forma en que tratamos el planeta en el caso de esta última novela.

Vivimos pegados a una pantalla desde que nos levantamos hasta que nos acostamos

P. Planeta parece concluir una trilogía (o no) sobre nuestra situación en el mundo y nuestra relación con él ¿tenías está idea muy macerada en la cabeza o una cosa llevó a la otra“?

R. Sí, tenía bastante claros los temas que quería tratar: la progenie o descendencia, modelos de familia y situación actual de las mujeres en la primera de las novelas, el trato que damos a los animales en la segunda, Especie, y el que le damos al planeta en esta última. Si seguimos así, destruiremos el entorno habitable no solo para el resto de especies, sino también para nuestra descendencia. Tres de los grandes temas de nuestro tiempo unidos.

P. Y mientras, nos encontramos subtemas como los padres y madres jóvenes con hijos adolescentes, las redes, familias de nuevo cuño, divorcios mal o bien resueltos… Un no parar…

R. Mi intención es reflejar el tiempo que me ha tocado vivir, y esas realidades no pueden quedarse fuera. Vivimos pegados a una pantalla desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, le damos credibilidad a todo lo que sale de ahí, a veces más incluso que a lo que pasa a nuestro alrededor… es algo que no podía dejar pasar.

P. En tu novela hablas de algo así como de los nuevos fanatismos ¿las buenas intenciones nos llevan a la melancolía o a un presunto desastre?

R. Necesitamos de las buenas intenciones, pero también de la sensatez, de la cordura, y de una cosa que no practicamos demasiado: el respeto al otro. Los fanatismos, en su cerrazón por pensar que su pensamiento es el único válido, olvidan esa parte.

P. Sevilla es más que una postal turística, hay barrios y barrios. A ver si la aldea global se resume en que hay mal y bien en cualquier parte?

R:. Eso desde luego. Te puedes encontrar gente con un gran corazón en Los Pajaritos o en Simón Verde. Y mala gente, también.

P. En ese sentido, parte de la crítica la equipara a cierta tradición mediterránea de novela negra. Me acuerdo de la Vigata de Camillieri…

R. Que me comparen con los grandes del género a quienes siempre he leído y admirado es un gran honor y me siento privilegiada por ello.

P: Lo digo porque no renuncia a situaciones divertidas en mitad de la trama: apodos, motes entre compañeros… o un bocata de carne mechá…

R. Sí, al igual que a Camillieri o a Giménez-Bartlett, me encanta sacar una sonrisa de vez en cuando al lector. Incluso en las historias más duras, o quizá precisamente con más motivo. En general, reímos demasiado poco.

P. Acabemos esta charla con un puntito thriller. Sólo conteste sí o no ¿Sabía usted algo de quién era Carmen Mola antes del veredicto del Premio Planeta? (le dejo la opción del silencio, si no está en presencia de su abogado)

R. He llamado a mi abogado pero no ha llegado a tiempo, así que creo que me tocará mantener el silencio.

Que me comparen con los grandes del género a quienes siempre he leído y admirado es un gran honor

Etiquetas
stats