No va de inteligencia, va de ilusión

El Mago Pop en el Gran Teatro de Córdoba | MADERO CUBERO
Compruebo que el Gran Teatro está lleno, el viernes noche, de gentes de todas las edades y colores deseando escapar de la desilusión que les rodea

Entro en La gran ilusión, el espectáculo del Mago Pop que estrena gira española en Córdoba, pensando en la película del mismo nombre que rodó Jean Renoir en 1937. Aquel fue un filme sobre escapismo que narraba la ilusión de fugarse de unos prisioneros franceses de un campo de concentración alemán durante la Gran Guerra a través de un túnel.

Compruebo que el Gran Teatro está lleno, el viernes noche, de gentes de todas las edades y colores deseando escapar de la desilusión que les rodea. Y que su túnel particular va a ser un chico con pantalón de pitillo y sonrisa socarrona que se ha hecho famoso en la tele. Vienen a comprobar si la ilusión catódica es transferible al directo. Y todo comienza con un engaño. [Atención: spoiler a partir del siguiente párrafo].

Es una genialidad que un mago te engañe y te lo diga y te pida perdón cuando lleva un minuto en el escenario. Es de una honestidad brutal. Y un desconcierto. No, no está la carta en la que estamos pensando bajo nuestros asientos. "Eso es imposible". Pero todo lo que no somos capaces de imaginar, sí. Un rebobinado en directo, anillos que vuelan, personas que cambian de lugar, cartas de póker que cuentan una historia o un viaje al pasado con regreso al futuro a través de la pantalla. "No va de inteligencia, va de ilusión", le dice el mago a unos niños que suben al escenario.

Hasta hay lugar para la poesía en un número de sombras chinescas que protagonizan una chica del público y una flor. El mago hace que todo funcione tocando con su varita en una sábana: que ella sienta y que la flor pierda sus pétalos.

Un ramo de ilusiones envueltas en el celofán de una propuesta escénica tecnológica, en la que van narrando la historia Josep Maria Pou, Emma Vilarasau y Berto Romero. Con referencias a las películas El show de Truman y Regreso al futuro, y hasta al truco del paso antigravedad que hizo famoso Michael Jackson en Smooth Criminal. Preferiría que las ayudantes de un mago del siglo XXI no tuvieran que pasar el casting de pelo largo y shorts cortos, pero si hay una propuesta escénica que me conquista, esa es la música que va sonando en el show: The Smiths, Emilíana Torrini, Passion Pit, Sigur Rós o Tom Odell. Ahí encuentro al tipo que hay detrás de tanto misterio y celebro que su música, la que seguro escucha en su vida, no sea un secreto.

Salgo pensando en otro escapista, el más famoso de todos, el gran Houdini, quien redefinió la magia moderna a base de los retos y las proezas que su mente fue capaz de imaginar. Alguien que llegó a hacer creer a sus amigos que era capaz de desmaterializarse. A Pop le quedan muchos años de imaginación por delante, un tiempo que puede detener viajando por él y al que seguir echándole mucha ilusión. Y mientras tanto, consolar a tantos espectadores acostumbrados a que se la peguen casi siempre, pero con mucho menos arte.

https://play.spotify.com/user/xavipardo/playlist/6FSjUoHspM5V0cQCYr2MAI

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