Laura Gómez: “Córdoba es una ciudad muy dura para vivir de la música a no ser que hagas versiones o flamenco”

La cantante y compositora de Canciona, Laura Gómez | MADERO CUBERO

Provocativa, feminista, auténtica y cansada de lo normativo, Laura Gómez (Córdoba, 1985) lo tiene claro. Tenemos que echarnos a nosotros mismos de donde no seamos felices. La cordobesa, desde que se echó a sí misma de los sitios en los que no quería estar, vive la vida y la música como si fuera lo último que va a hacer. Y le cunde bastante, pues es directora comercial y compositora de Canciona -una empresa cordobesa que convierte tus historias en música-, además de ser psicóloga, cantautora y miembro de la banda de la cantante Vega.

Probablemente sus días tengan más horas que los del resto de los mortales, porque también saca tiempo para trabajar en su primer disco y tomarse un agua con limón y unas aceitunas mientras charla con CORDÓPOLIS en el patio interior del Doble de Cepa, un bar con música en vivo que la cantautora frecuenta.

PREGUNTA. Pronto vas a sacar tu primer disco, ¿podemos saber algo de él ya?

RESPUESTA. Las cosas las quieres publicar cuando están hechas, ¿no? Está el proyecto. A mí me encanta cómo va a quedar. Está la idea y quiero hacerlo en 2020. Porque ya no soy una niña. Son muchos años y, de alguna manera, mi carrera musical ha despegado hace poco.

P. ¿Hace cuánto?

R. De manera absolutamente profesional y dedicación plena, hará un año y medio o dos años que me dedico a la música.

P. ¿Desde entonces eres pianista de Vega?

R. Pianista y corista. Vega me vio en un vídeo de su primo cantando en una noche de estas, disfrutona, y dijo: yo quiero que esa chica esté en mi banda. Me buscó y me fichó. A raíz de comenzar a trabajar con ella tuve una crisis personal. Lo estaba pasando muy mal en esa época. Incluso estuve de baja y metida en casa. Porque sí. Porque a veces tocas fondo donde estás. Estuve muy poco tiempo de baja. Luego pedí una excedencia y decidí dar un salto al vacío, porque me iba sin paro. Pero no estaba siendo feliz.

P. Eso es lo que nos quieres decir en tu tema Que me echen, ¿no?

R. Sí, ese es el mensaje. Me gusta que mis canciones no hablen de lo típico, del amor, desamor, enamoramiento o pasión, sino que aplico mi vocación, que es de psicóloga. Me gustaría que las canciones transmitieran autoestima, empoderamiento nuestro, de las mujeres, que llegaran a remover algo a las personas que la escuchan. Yo creo que la música no es solo un acto estético, igual que el arte, ¿no? No es solo hacer una pintura bonita, sino un vehículo muy potente para impactar en la sociedad y en los individuos.

P. Con respecto al disco, sabemos que el formato va a ser original.

R. Muy original. Tiene mucho que ver con mi personalidad y con la psicología. Va a ser ecológico y va a ser muy guay. No quiero desvelar nada todavía. Yo estoy viviendo cada momento que me está dando la música como si fuera el último. Todo lo que llega es bienvenido. No me lo esperaba porque no era mi proyecto de vida a priori dedicarme a esto. Entonces, cada paso me parece un regalo. Lo vivo como si fuera el último. Voy a sacar este disco y voy a dar mi energía como si fuera lo único que voy a hacer. Realmente intento vivir mi vida así. Por eso lo estoy mimando mucho. No va a ser un disco al uso. No va a ser un CD, ni va a haber plástico.

P. ¿Siempre has querido hacer un disco?

R. No. Fue Vega la que me empujó a hacer algo mío. Es muy graciosa la situación en la que surge, cómo nace y cómo se estrena mi tema Que me echen. Yo hasta ese momento había hecho alguna canción, pero nunca la había enseñado. Era como una parte íntima.

Cuando Vega me ficha y yo estoy en plena crisis, me lleva a los Ángeles a hacer una gira promocional. Allí flipo. Estaba viviendo los trabajos de una promo, pero al mismo tiempo me atraía mucho ese mundo y tenía mucho miedo de regresar a mi vida normal y no ser capaz de dar el paso. Porque yo era infeliz. Lo único que pensaba era “que me echen”. Que me echaran, pero no solo laboralmente, sino también de la relación que tenía en ese momento. Yo no era capaz de dar el paso. Quería que algo pasara para poder dedicarme a eso. Pero tú tienes que dar el paso. Tú tienes que echarte a ti mismo de donde no seas feliz.

Eso ocurre recién salido el disco La Reina Pez. A los meses toca en Hangar Córdoba presentándolo con toda la banda. Para mí era un subidón estar en mi tierra. Ella me dijo: “Como estás en tu tierra, quiero que cantes un tema a mitad del concierto. Porque eres tú, estás en Córdoba y quiero lucir que tengo una cantautora cordobesa como la copa de un pino”. Me dijo que nada de versiones, que cantara un tema mío. Yo le dije: “Tía, te voy a hacer una canción que se llame Que me echen”. Porque todo el rato utilizábamos esa expresión. Por ejemplo, cuando llegábamos tarde al desayuno del hotel: “Que me echen”. Nos reímos como si fuera de broma. Pero no. Al final se llamó así. Es gracias a Vega que estoy dando el paso de componer. También es la persona que me está animando a hacer un trabajo mío.

P. Además de componer, he visto que improvisas y que lo haces muy bien. ¿Cómo es ese proceso? Es algo que siempre he admirado muchísimo y creo que quienes no podemos hacerlo no somos capaces de comprenderlo.

R. Yo admiro muchísimo a la gente que se dedica al rap. Hacen maravillas. Pero siempre he pensado que las batallas de gallos están muy orientadas a chulear entre unos y otros. Realmente es una agresión, ¿no? Aunque sea a través de la lírica. Y bueno, he desarrollado esa habilidad a base de componer mucho en Canciona.

En mis conciertos me llevo una libreta y siempre le digo a la gente que escriba un texto, un mensaje para alguien o que me den alguna idea. Me la pongo en el piano y, viéndolo, pues no sé. Debe pasar como en las películas, ¿no? Lo voy sintiendo y junto con la música va saliendo. Eso me encanta hacerlo, me pega un subidón de adrenalina. Porque además es muy bonito. Son absolutos desconocidos que te ponen situaciones intensas y desnudan su vida. Y tú lo coges, creas algo y lo transmites con la persona mirándote mientras lo haces. Termina muy emocionado quien lo recibe, quien lo hace y quien lo ve. Eso es muy chulo.

P. Además de cantautora, psicóloga y pianista de Vega, eres directora comercial y compositora en Canciona. Supongo que en ocasiones como San Valentín recibiréis muchísimos encargos de canciones. ¿Cómo ha sido este año?

R. Ha sido loquísimo. Ha habido muchísimos encargos. Si lo piensas, es un regalo muy original y que, para tema emocional, ¿qué hay mejor? Te dan un ramo de rosas, es muy bonito. Te leen una poesía, también es una maravilla. Pero cuando tú sientes tu historia como música te emocionas.

P. ¿Cuál ha sido el encargo más divertido o extraño que habéis recibido en esta ocasión?

R. Hay de todo. Hay muchos tipos de amor y muchas maneras de expresarlo. Hay gente que habla claramente y te pone en la canción la manera en que se relaciona con su pareja y sus tendencias. Y la canción la hacemos clarita. Eso está muy guay. Porque no solo está el amor tradicional y no se castiga nada. Hay familias de todo tipo que nos piden canciones. Gente que se conoce en chats y aplicaciones o incluso cosas muy bizarras. Pero te lo explican y nosotros hacemos canciones con eso. Está muy guay. Porque están poniendo un material muy sensible en tus manos como creador. También hay situaciones muy divertidas. Despedidas de soltero, de amigos que con su lenguaje de fiesta hacen un temazo estilo reggaetonero como la canción del verano. Esas son muy divertidas.

P. ¿También podéis componer canciones de géneros tan populares entre los jóvenes como el reggaetón, el rap o el trap?

R. Sí. Absolutamente todo. Hasta rancheras y música de publicidad. Las que piden el estilo tienen más elaboración, más personas contratadas y más presupuesto.

P. Como aparece en vuestra web, ofrecéis canciones en castellano, catalán, gallego y euskera, pero ¿se pueden encargar canciones en otros idiomas?

R. Esos idiomas están incluidos. Es decir, no pagas de más. Pero por encargo hacemos canciones que estén en italiano, francés... Piensa que somos más de 80 músicos repartidos por toda España, de momento.

P. Entonces, ¿tenéis perspectivas de ampliar fuera de España?

R. Ahora mismo, la empresa es la primera en cuanto a volumen de trabajo. Hay más empresas que hacen lo mismo. Claro. Pero nosotros estamos a años luz de lo que se está haciendo en España y en el resto del mundo. Y tenemos intención de seguir creciendo. La idea de que se creen canciones a medida para otra persona no es nueva. Desde los trovadores hasta Bach. La música durante toda su historia ha estado destinada a propósitos y contratada por otros. Canciones para otros llevan haciéndose toda la vida, ahora lo estamos recuperando.

P. La Canciona Diamante es la más cara que ofrecéis, ¿se vende? ¿Qué tipo de personas la encargan?

R. Sí. Hay gente que la encarga. Por ejemplo, hice una para una pedida de matrimonio de dos chicos que no solo pidieron la Canciona Diamante porque querían que sonara espectacular, sino que además nos pidieron que el cantautor con un piano se pusiera en mitad de la Gran Vía para pedirle matrimonio a su pareja.

P. He leído que trabajáis muchos cordobeses en la empresa.

R. ¡Vaya! Lo estamos llamando el Califato Power.

P. ¿Cómo se ha dado esa situación?

R. Aldo procede de Pozoblanco. Por amigos músicos en común, me contrata hace años para grabarme en casa, voces y tal. Con el tiempo comienzo de comercial. Fui la primera comercial. Ahora piensa que en un año tengo un equipo de 14 o 15 personas. A ese nivel ha crecido la empresa. Yo selecciono personal y confío muchísimo en mi criterio. Entonces, intento traer a trabajar artistas que conozco de primera mano. Y hemos coincidido mucha gente de Córdoba. Se da la casualidad de que varias de las personas que han entrado a trabajar en Madrid son de Córdoba, aunque vivan allí. En Córdoba hay muchísimo talento que emigra. Que no puede vivir de la música. Canciona es una empresa que te permite vivir de la música y hacer tu música durante los fines de semana. Córdoba es una ciudad muy dura para vivir de la música a no ser que hagas versiones o flamenco.

P. Entonces, a todos los cantautores y artistas jóvenes que están empezando en el mundo de la música en Córdoba, que no son pocos, ¿qué consejos les darías?

R. Que confíen. Que trabajen muchísimo las redes sociales. Porque hoy en día no hace falta irte a ningún sitio para estar en el candelero, ¿no? Que trabajen mucho su material. Que participen en concursos como Dinamo. Es curioso, porque el Ayuntamiento da muchísimas oportunidades a la cultura y apuesta por llevar a músicos de la tierra y por crear proyectos nuevos. Ayuntamiento y Diputación apuestan por la cultura, pero el público cordobés es un poquito reacio a lo nuevo. Lo que funciona, funciona. Lo nuevo, cuesta. Por ejemplo, cuando estuve tocando en Los Ángeles con Vega, o en México, la gente compra una entrada de un concierto para ver a alguien que no conoce. En Córdoba las cosas con entradas no funcionan a no ser que seas televisivo. Funciona tan de esta manera que, si yo saliera tres veces en un programa este año, mañana doy un concierto y se llena. Pero, si no sales en la tele, no eres nadie.

Hay que ir rompiendo con ese estereotipo. Y para eso están funcionando muy bien las redes sociales. El público joven tiene que dejar de pensar que solo lo que suene en las grandes cadenas de televisión y radio es el arte que existe. Hay mucho arte que no está ahí y hay que salir a buscarlo. Y ojalá en Córdoba hubiera más sitios como La Llave, que es el único sitio en el que hacen micros abiertos.

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