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J. Estévez: “Me siento más un cantor comprometido que cantante”

Javier Estévez, de Subtónica.

Marta Jiménez

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Subtónica ya tiene en la parrilla de salida su nuevo disco, un striptease emocional e intelectual de Javier Estévez que no va a dejar indiferente a nadie. Igual que este selfie

stripteaseselfie Javier siempre quiere darle la vuelta a todo. Ir más allá en la enseñanza universitaria, su trabajo, y en la música, su forma de vida. Profesor en Agrónomos y líder de Subtónica, acaba de terminar su nuevo disco, Si a lo que nos divide le restamos importancia (÷ - x +) el producto final será siempre positivo. Un trabajo artesanal, independiente y autogestionado que encierra su pensamiento y su universo. Una suerte de striptease intelectual y emocional que verá la luz el 25 de este mes.

Las armas para cambiar el mundo de este explorador humanista son la ingeniería rural y el rock, pero por encima de eso, está su compromiso con la educación y la didáctica que aplica a todo lo que toca. Y ese todo pasa incluso por abrir línea directa con la política española. Si no lo cree, compruébelo, querido lector, en las respuestas de este selfie.

P. Si a lo que nos divide le restamos importancia, el producto final será siempre positivo, parece más un principio zen que un título rockero

R. Estoy totalmente de acuerdo. Subtónica bebe del rock en espíritu, filosofía y trayectoria pero estilísticamente, y sobre todo líricamente, me gusta nutrirme de fuentes muy diversas. El título del álbum es una frase que aparece en la canción “Víctimas y Estrellas” y que junto con los símbolos “÷ - x +” refleja, de forma minimalista y con ánimo de establecer vínculo sinérgico entre ciencia y humanismo, cómo hemos perdido el rumbo en lo esencial, y de qué forma tan sencilla podríamos entre todos mejorar el futuro. La búsqueda hacia un consenso o un acercamiento entre posturas alejadas, la constatación de que estamos de paso y que en lo esencial todos podríamos entendernos mejor si vemos la realidad con perspectiva, son ideas que están dentro de ese título también. La canción que abre el álbum, Misantropía va un poco en esa línea. La memoria, tan necesitada memoria…

P. El 25 de octubre sale este nuevo trabajo ¿buscando la protección del Arcángel de la ciudad?

R. Siiiiiii, claro que sí. Sinceramente fue porque el 24 de octubre al ser festivo, me permite preparar y trabajar a tope en ciertas acciones promocionales, es lo que tiene la autoproducción. También he buscado que tras el lanzamiento del primer single, Polarizándonos, pasara aproximadamente un mes, y tampoco irnos demasiado cerca de nuestras queridas navidades donde hay muchos lanzamientos con grandes apoyos mediáticos, etc. El estreno del videoclip oficial del single quiero hacerlo en torno a esa fecha, aunque quizá se retrase un poco ya que queremos trabajar con calma y hacer algo realmente que nos llene artísticamente. La verdad que no sé si es el Arcángel de la ciudad pero Córdoba me trata muy bien y me siento arropado en este nuevo proyecto con Subtónica, sé que crecer en la música es muy duro y cuesta años y años de trabajo, lo sé por experiencia, pero percibo una sensación positivamente muy intensa que me impulsa a seguir apostando fuerte y evolucionar como artista.

P. ¿Qué se siente al terminar el disco que uno quiere hacer?

R. La verdad que es una mezcla entre felicidad inmensa y cierto rubor, porque es un disco también muy personal donde me desnudo bastante, y a veces da algo de vértigo. De hecho, había una canción que compuse para mi hijo que nació hace menos de un año y que luego en el estudio no fui capaz de grabarla porque era excesivamente personal, solamente la he tocado en directo. Estoy enormemente satisfecho con el resultado del álbum, como tú dices es el disco que quería hacer, los textos reflejan estos años que estamos viviendo, son muy actuales, reflexivos, incisivos a veces y con la retórica suficiente como para llevarlos cada uno a su terreno vital. De hecho, el feedback que estoy recibiendo es increíble. Está siendo duro todo el trabajo de envíos del crowdfunding, pero la recompensa es grande. Musicalmente creo que he dado un paso importante en mi nueva carrera, adentrándome en un terreno de difícil etiqueta, variado y sin límites. Es un álbum donde el compromiso artístico se evidencia desde el inicio compositivo. No entendería mi vida musical sin nutrirme previamente de emociones literarias o experiencias vitales, de análisis y búsqueda, y en general de un camino de aprendizaje, vivencias y formación que luego me permita expresar con solvencia los temas que se abordan, por ejemplo, en este álbum.

P. ¿Resulta  cada vez más complicado salir de la tónica musical imperante?

R. Depende. Si quieres entrar en la industria y tener presencia en los medios que luego hacen que aumente tu popularidad, etc., la verdad que es difícil. Los carteles de los grandes festivales son en un gran porcentaje iguales e incluso gran parte del público que acude a ellos compran la entrada antes de saber el cartel. Es más una cita obligada de ocio que un acto cultural en sí. En mi caso con Subtónica, el proyecto tiene la obligación de salir de ahí, es decir, de afrontar artísticamente las tareas de composición y escritura de letras desde un espacio que no busca pretendidamente convencer a un público existente o trascender para entrar en éste u otro circuito. Con Subtónica afortunadamente, pese a sacar el primer EP en 2014, he podido realizar una acción de financiación como comentaba antes a través de crowdfunding, donde he conseguido vender 140 discos anticipadamente, lo cuál es un milagro maravilloso. La gente que me sigue o que se ha acercado al proyecto con interés y cariño sabe perfectamente que no es música convencional, por lo que siempre buscaré ese horizonte “por debajo de la tónica”. La música popular no está bien valorada por muchas razones que todos conocemos, pero sigo siendo un músico romántico que confía en que algunas frases trasciendan socialmente como “la respuesta está flotando en el viento” o “puedes decir que soy un soñador pero no soy el único”. El legado cultural aunque sea a “pequeña” escala siempre será necesario.

P. ¿Qué se ha traído este disco de Argentina?

R. La verdad que muchas cosas, más de lo que imaginaba antes de ir a vivir allí una temporada. En primer lugar una bellísima fuente de inspiración, ya que una parte del álbum se terminó allí. Ha sido una experiencia vital impresionante, he vivido in situ las elecciones argentinas, el primer “ballotage” y todas las campañas de allá, una locura… He podido tocar en varios lugares increíbles como Buenos Aires o Mendoza, cumpliendo el sueño de cualquier músico, haciendo también mucha promoción en medios. Pero especialmente destaco la convivencia con otros músicos –dentro y fuera del escenario- como Alejandro Sicardi o Gustavo Aristiarán, con el que tuve la oportunidad de tocar aquí en la Diputación de Córdoba recientemente que visitó nuestro país. Por ejemplo, disfrutar de un asado con músicos chilenos y argentinos donde la guitarra va pasando de uno en uno y todos escuchan con atención mientras cantamos, a la par que entre tema y tema se habla de música, política, sociedad, etc., ha sido un auténtico lujo. Alejandro Sicardi ha colaborado en este nuevo álbum de Subtónica y yo he participado en un proyecto muy bonito donde varios artistas hemos musicado un poemario de Marcela Gutilla (poetisa argentina) sobre la violencia de género y que parece ser que verá la luz pronto. El vínculo sigue vivo y haremos cosas interesantes en el futuro. La música cuyana y sus raíces me han hecho reflexionar vivamente sobre la música popular, sobre la verdad que uno canta.

P. La ciencia que se nos va ¿es una oda al retroceso?

R. Realmente es una buena definición. Yo también veo esta canción como una forma de explicitar el rumbo que ha tomado la política científica desde hace años en nuestros país y en nuestra comunidad autónoma. No invertir en educación e investigación y desarrollo de una forma coherente y decidida es abocar a la sociedad a retroceder. El título hace un guiño también a todos esos doctores y científicos talentosos que se han tenido que marchar de España y el ineficaz planteamiento que hay en la actualidad. Más en profundidad la canción critica la corriente que demoniza la “investigación básica” y solo defiende la “investigación aplicada”, a la vez que desgrano algunos entresijos del mundo científico que resultan bastante atroces. Me acuerdo mucho cuando oigo esta canción de lo que el prestigioso Dr. Miguel Valcárcel escribía hace poco sobre la importancia del factor humano joven en Andalucía. La ciencia que se nos va también hace hincapié en la falta de una coordinación y planificación a medio-largo plazo en política científica. Yo la he vivido como becario pre-doctoral y también en mi etapa post-doctoral donde me fui a investigar al extranjero sin financiación, y realmente en estos últimos años la situación ha empeorado aún más.

P. ¿Cómo se maneja esa “extraña sensación de querer y no querer olvidar” que cantas en No me acostumbro?

R. Es una gestión compleja y contradictoria, se maneja con cierto dolor, con algo de tristeza pero con el empeño firme de mantener la llama de una historia que fue demasiado corta. Mi hermano murió muy joven, con apenas 20 años. El infinito dolor de una pérdida tan trágica en mi familia se fue digiriendo lo mejor posible, gracias por supuesto a mis padres que se mantuvieron en pie, pero con el paso de los años uno no quiere que esa vida truncada quede en el olvido. Es algo extraño porque es exprimir esos 20 años y luchar por tenerlos presentes de algún u otro modo: sus amigos, su música, sus cómics… Era una época donde no había cámaras digitales ni internet, las fotos escasean y llega un momento que necesitas más y más recuerdos. El cerebro es sabio y con el tiempo va estableciendo una serie de mecanismos de defensa para mantener cierta salud y equilibrio mental y uno de esos mecanismos es guardar ese dolor en espacios con menor presencia, porque la palabra olvidar es demasiado grande… nunca se olvida. Sin embargo, yo ahora estoy en una fase en la que busco precisamente lo contrario, quiero acercarme y traer a primera línea toda su historia, que aunque tristemente fue corta, no me quiero acostumbrar a que el tiempo sea capaz de borrar esta infinita ausencia.

P. ¿Sigue siendo Subtónica esa guerra que respiras o ya se ha calmado el asunto?

R. Sin duda que es mi forma de expresar y de mantener mi compromiso artístico y vital con el mundo, con la sociedad y conmigo mismo. La edad te otorga galones de experiencia y perspectiva, pero sin duda mi motivación y ganas de avanzar y mejorar siguen siendo las de un “guerrero” que lucha constantemente cada día, como cuando respiramos. Otra de las cosas que he vuelto a reavivar en Argentina es el recuperar la verdadera esencia de por qué escribo canciones. Me siento más un “cantor” comprometido que un cantante, ya que entiendo que el hacer música popular de forma artesanal como hago yo, es mi contribución particular y activista hacia una transformación social e intelectual que mejore de alguna forma el futuro. Quizá pueda sonar pretencioso pero estoy convencido de que las canciones de este álbum no dejan indiferente a nadie, y ése es uno de los objetivos de Subtónica. Más allá del éxito comercial que pueda tener el disco en el futuro, para mí es un sueño cumplido que el feedback de la gente esté siendo tan bueno y esté recibiendo tantas felicitaciones. Seguiremos peleando para difundir e ir creciendo para llegar a un público mayor.

P. ¿Es más dura la vida del músico en solitario?

R. Realmente nunca se está completamente en solitario, porque al final te rodeas de músicos, técnicos, productor, etc. La vida del músico es dura en general, por muchas cuestiones: incertidumbre, falta de público, falta de promoción, escasa remuneración económica, etc. Yo ya vengo de afrontar casi veinte años de intenso trabajo con mi anterior proyecto, Estirpe, en primer lugar como batería y letrista y en segundo con la gestión como backman de todas las actividades que no se ven desde fuera, pero es cierto que siempre hay que renovar fuerzas con ilusión y motivación para afrontar el duro trabajo que un álbum como éste tiene detrás. Es cierto que por ejemplo cuando he tocado en directo este verano haciendo algún teatro en solitario como Subtónica, el desafío ha sido muy grande, pero a la vez la satisfacción también tiene ese calibre. La música es integradora en general, con el público, amigos, músicos, salas, medios… Al final cuando escribes una canción lo más bonito es compartirla, comentarla y disfrutarla con la gente cercana. Y por supuesto cuando la tocas en directo la magia del público es única…

P. ¿Qué planes tienes para el disco ¿Cuándo se presenta en la ciudad?

R. Lamentablemente he cancelado las cuatro ciudades que íbamos a hacer: Córdoba, Granada, Madrid y Sevilla. Actualmente tenemos un problema grave de salud familiar que requiere toda nuestra atención. Sí que avanzaré en todo lo que pueda en temas de promoción y difusión del nuevo álbum. La idea es apostar por medios alternativos y por la difusión en Redes Sociales. También rodaremos en breve el videoclip del primer single Polarizándonos, para sacarlo en torno a noviembre como muy tarde. Pienso además que el disco requiere tiempo para asimilarlo y degustarlo con calma, por lo que quiero ir haciendo las cosas sin prisa y no ir al compás de la industria y los lanzamientos convencionales. Creo que es un disco de largo recorrido, así que ya veremos qué pasa en 2017. También me apetece hacer experimentos como el que he hecho recientemente y es enviárselo a los secretarios generales de los partidos políticos de los principales grupos parlamentarios nacionales, y ver cuáles son sus reacciones, comentarios, etc. Pienso con convicción que sería muy positivo que lo escuchasen en profundidad. De momento la única respuesta ha sido del que menos me lo esperaba… :-o

P. Cuenta, cuenta...

R. Jejeje... Aún es pronto porque lo recibieron hace unas semanas, cada uno con una dedicatoria específica y siempre con el ánimo constructivo de “desatascar” la situación actual y fomentar un clima de entendimiento y acuerdos en el futuro, a la par que enfatizar la voz de la ciudadanía de algún modo. Por supuesto, porque también veo positivo que escuchen un material sonoro cuyo mensaje refleja cuestiones importantes en diferentes ámbitos, y favorecer el hecho de que reflexionen y saquen tiempo para escuchar música diferente. De momento, y por no dar nombres, sorprendentemente la respuesta ha sido “en funciones”...  Espero y deseo obtener más comentarios al respecto del resto de secretarios generales. Todo vino, en realidad, porque curiosamente probé a tuitear un videoclip de mi anterior álbum a varios parlamentarios y solamente retuiteó y me felicitó Andrea Levy (emoticonos de risas)  La canción era Cuando ya no importe, donde digo cosas como “corred corred que ya vienen por ahí los ministros del olvido, los presidentes de la oportunidad”.

P. Tu dualidad de rockero y profesor universitario te ha hecho merecedor de hacer doblete en el selfie cordopolita ¿Orgulloso?

R. Orgullosísimo, aunque aún debo trabajar duro para llegar a conseguir esas maravillosas entrevistas con video en blanco y negro… jejeje. Todo se andará. Sinceramente es un honor y un privilegio enorme realizar una entrevista como ésta. En esta sociedad mediática en la que todo va tan deprisa es de agradecer que Cordópolis haya sacado tiempo para escuchar un trabajo discográfico autoproducido y totalmente underground como es el mío. Al final pienso que cada uno en su posición debe sentirse orgulloso con lo que hace y con el compromiso profesional de sus tareas, pero como sabes, no siempre pasa. Así que desde aquí aprovecho para agradecéroslo de corazón y transmitiros mi admiración por vuestro trabajo y por vuestros logros en el difícil mundo del periodismo, deseando una larga vida a Cordópolis.

P. Larga vida. Todo se andará con la entrevista B&N. Último disparo ¿Cuánto rock le sigue haciendo falta a la Universidad?

R. Pienso que mucho, desde el Aula de Rock y Creación Underground trabajamos desarrollando proyectos muy interesantes que poco a poco van teniendo su repercusión, y en ese sentido, vamos avanzando. Recientemente hemos tenido el “I Concierto Alternativo de Apertura de Curso Académico en la Universidad de Córdoba”, y como director, en mi intervención al inicio del acto comentaba que el prestigioso MIT (Instituto Tecnológico de Masachusest, paradigma científico-técnico en todo el mundo) afirmaba no hace mucho la necesidad de una formación humanista en el seno de las enseñanzas técnicas como las Ingenierías: menos STEM (Science, Technologies, Engineering and Mathematics) y más Platón era el título del artículo. Yo como músico y compositor, pero también como ingeniero, profesor e investigador, veo que existen unas carencias en materia humanística y artística que debemos abordar con urgencia, especialmente entre los más jóvenes. Fomentar hábitos culturales en la comunidad universitaria y en la sociedad en general es uno de nuestros grandes retos. El rock en particular y la música underground en general reúnen los requisitos para ser una vía formadora alternativa, especialmente en un contexto donde la Filosofía y la Música han sido defenestradas en la formación curricular básica de nuestros jóvenes con la actual LOMCE. En el ámbito universitario es necesario ese “rock” que fomente el desarrollo de un espíritu crítico propio y fundado. Dudar y hacernos preguntas es la base de todo desarrollo y avance, y si utilizamos protocolos artísticos y científicos podremos aprender a pensar de forma creativa y crítica.

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