La tecnología hace emerger la posible ciudad perdida de Almanzor: edificios orientados a La Meca y 120 hectáreas de yacimiento
Los arqueólogos llevan más de dos siglos buscando la ciudad perdida de Almanzor, el caudillo andalusí que gobernó Al Andalus con mano de hierro y que inició, desde Córdoba, constantes y exitosas campañas militares contra todos los reinos cristianos de la Península. Madinat Al Zahira fue construida por Almanzor a imagen y semajanza de Madinat Al Zahara, la ciudad brillante, palacio de los califas omeyas a los que sucedió. En estos 200 años, se han planteado la friolera de 22 hipótesis sobre la ubicación de una ciudad que apenas duró 30 años. La muerte de Almanzor precipitó su destrucción y el colapso del estado omeya, y del Califato de Córdoba.
Ahora, y gracias a la tecnología, la arqueología no ha tenido que excavar ni un metro cúbico de tierra para plantear la que parece la hipótesis más certera sobre dónde está la ciudad perdida de Almanzor, la histórica Madinat Al Zahira. El profesor de Arqueología de la Universidad de Córdoba y de la Unidad Patricia Antonio Monterroso Checa lleva tres años investigando, gracias a la ciencia, una zona del término municipal de Córdoba que le resultó sospechosa. A través de datos ofrecidos por sensores LiDAR (acrónimo de Light Detection and Ranging) del Instituto Geográfico Nacional de España, Monterroso ha ido perfilando capa a capa las anomalías que presenta un terreno a 12 kilómetros de Córdoba, en la barriada de Alcolea. Estas anomalías son muy parecidas a las que el propio LiDAR ofrece del yacimiento de Madinat Al Zahara, en el extremo oeste de la ciudad.
En un profundo estudio, Monterroso Checa ha identificado un yacimiento aún mayor que Madinat Al Zahara. Su superficie sería de unas 120 hectáreas. Madinat Al Zahara, de la que solo se ha excavado el 10%, ocupa unas 116 hectáreas. En su interior, aparecen estructuras orientadas hacia La Meca. Otros edificios tienen una orientación norte-sur, más coherente. Es decir, se trataría, probablemente, de mezquitas. ¿Y qué podría ser con una superficie tan enorme con mezquitas en su interior? Además, aparecen estructuras cuadradas, con muros de varios metros de altura, algunas compatibles con torres y de una construcción similar a la Alcazaba de Almería.
Durante más de 1.000 años, Madinat al-Zahira, la fastuosa ciudad palatina construida por Almanzor, ha sido uno de los grandes enigmas históricos de al-Ándalus. Descrita por las fuentes medievales como una urbe monumental, símbolo del poder político y militar del régimen amirí, su localización exacta continúa siendo objeto de debate entre historiadores y arqueólogos. A diferencia de Medina Azahara, cuya recuperación arqueológica ha permitido reconstruir el esplendor califal, Madinat al-Zahira fue destruida de forma sistemática tras la caída del poder amirí a comienzos del siglo XI. Esa demolición intencionada, sumada al crecimiento posterior de Córdoba, ha borrado casi todas sus huellas visibles.
El estudio analizado realiza una revisión exhaustiva de las fuentes árabes medievales, la historiografía moderna y los datos arqueológicos disponibles, con el objetivo de delimitar con mayor precisión el posible emplazamiento de la ciudad. El trabajo parte de una premisa clara: Madinat al-Zahira no fue un simple arrabal, sino una ciudad planificada, con funciones administrativas, residenciales y militares.
La hipótesis de los 12 kilómetros
Históricamente, nunca se ha planteado en la arqueología cordobesa que Madinat Al Zahira pudiera estar tan lejos de Qurtuba. Por eso, la hipótesis de Monterroso Checa es una de las más atrevidas. Los arqueólogos han buscado la ciudad perdida en el casco urbano de la actual Córdoba. La hipótesis más aceptada fue que se ubicó en la orilla del Guadalquivir, en la zona de El Arenal Uno de los aspectos clave del análisis es la interpretación de los itinerarios urbanos y fluviales mencionados por las fuentes. Varias referencias sitúan la ciudad al este de Córdoba, en una posición estratégica entre el Guadalquivir y las principales vías de salida hacia Levante y el valle del Guadajoz.
El estudio descarta de forma argumentada algunas hipótesis tradicionales que la ubicaban al oeste o al norte del casco urbano histórico. Según el autor, estas propuestas no encajan con las descripciones de distancias, orientaciones ni con la lógica política del momento. Especial atención se presta a la relación entre Madinat al-Zahira y el río Guadalquivir, elemento fundamental para el abastecimiento, el transporte y la escenografía del poder. Las fuentes coinciden en que la ciudad estaba próxima al río, pero no necesariamente sobre su ribera inmediata, lo que abre la puerta a ubicaciones hoy ocupadas por infraestructuras modernas.
No obstante, se centra sobre una zona elevada en cinco cabezos separados por arroyos fluviales, junto a la antigua via Augusta de Roma que se reutilizó en Al Andalus, justo en un cruce de caminos que unía a Córdoba con el este y el centro de la Península: un lugar perfecto para ordenar la entrada y salida de los ejércitos andalusíes. El emplazamiento propuesto, además, es uno de los pocos lugares de Córdoba sobre el que no se ha construido después. Las fuentes consultadas por Monterroso Checa señalan que la zona fue arrasada y abandonada, y que desde entonces el paraje se ha venido usando como un recurso ganadero, agrícola y hasta para la extracción de una cantera. Por eso la tecnología ha permitido divisar las estructuras de lo que parece Madinat Al Zahira.
No obstante, el autor subraya que ninguna hipótesis puede considerarse definitiva sin una intervención arqueológica sistemática, algo extremadamente complejo en áreas urbanizadas o agrícolas intensivas. La investigación también reflexiona sobre el significado simbólico de Zahira. Su desaparición no fue solo física, sino también política: borrar Zahira era borrar la memoria del poder amirí y restaurar el relato omeya.
El mito de Al Zahira
Madinat Al Zahira significa “la ciudad que ahora resplandece” y fue construida en apenas ocho años, a finales del siglo X, por orden de Almanzor. Este dirigente, uno de los más poderosos de la historia de Al Andalus, abandonó Madinat Al Zahara para construirse su propia ciudad palatina, a imagen y semejanza de la primera. Todas las fuentes literarias han coincidido en que lo hizo al este de Qurtuba, en el otro extremo de la ciudad.
El esplendor de la “la ciudad que ahora resplandece” apenas duró una generación más. Almanzor fue sucedido por sus hijos, bajo cuyo gobierno se desató una guerra civil que provocó la decadencia del Califato de Córdoba. Sobre el año 1009 la ciudad fue asaltada y saqueada por el pueblo de Córdoba. La destrucción fue de tal nivel que apenas quedó piedra sobre piedra. Tanto, que no ha sido hasta ahora cuando se han encontrado importantes evidencias estructurales en esta zona de la ciudad sobre lo que pudo ser y donde debió estar Al Zahira.
Las crónicas detallan cómo Almanzor no escatimó gastos para financiar los trabajos de construcción de una ciudad. Como Madinat Al Zahara, tendría un alcázar para su seguridad, espacio para su ejército, para la corte, para su familia y hasta una mezquita aljama. Muchos cordobeses decidieron trasladarse a Al Zahira al calor del omnipresente poder de Almanzor, que gobernaba en nombre de un Hixán II al que tenía técnicamente secuestrado. Las obras no acabaron oficialmente hasta el año 997. Y durante ese breve espacio de tiempo, como en Al Zahara, por Al Zahira pasaron embajadores y reyes sometidos al poder de Almanzor. Es el caso, documentado, de Sancho Garcés II, rey de Pamplona y suegro de Almanzor.
Durante los años de mano de hierro de Almanzor su poder apenas fue contestado. Pero era tan enorme que a su muerte se desató el caos. Almanzor murió en el año 1003 y fue sucedido por uno de sus hijos, Al Muzzafir, que gobernó también en nombre de Hixén II. El hijo murió y en el año 1009 se levantó en armas un biznieto del primer califa de Córdoba, Abderramán III, Al Yabbar, que levantó al pueblo de Córdoba contra Sanchuelo, el segundo hijo de Almanzor.
El levantamiento popular fue especialmente violento. En cinco días, se arrasó con Madinat Al Zahara. Las crónicas detallan que los cordobeses se hicieron con un millón y medio de piezas de oro y más de dos millones de piezas de plata, además de todos los bienes de la ciudad palatina. Al Yabbar ordenó posteriormente arrasar hasta los cimientos Al Zahira.
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