Apuntes y precisiones tras la clausura del Concurso Nacional de Arte Flamenco

Miembros del jurado del Concurso Nacional de Arte Flamenco

Ha finalizado el Concurso Nacional de Arte Flamenco en su vigésimotercera edición y conviene hacer una serie de precisiones que pretenden huir de la concreción y de las bondades de unos u otros concursantes. La creación de los Conservatorios ha diversificado más las opiniones, si atendemos a que la base musical impartida en los mismos va pareja al autodidactismo que ha sido nota común en la práctica. La ausencia de figuras que de una forma más o menos nítida satisfaga a la afición va pareja con el aumento ostensible de población, de las nuevas tecnologías, las técnicas de mercado y las multinacionales discográficas.

Distinguir qué intérpretes son los más acordes con lo que cada cual entiende por adecuado es cada vez más difícil crecientemente. Los conceptos de ortodoxia y heterodoxia hacen más compleja la labor, pues tras cada una de ellas suele haber cierto dogmatismo. Se diferencia nuestra particular visión con el proverbial ancha es Castilla que permite a las multinacionales del sector discográfico hacer su agosto. Se une la querencia al flamenco a la esencial dificultad para saber qué detergente lava más blanco o qué libro sintoniza más con los gustos del personal en la pantalla y en los mecanismos de difusión. Son las técnicas de mercado y las nuevas tecnologías las que nos dictan las leyes, casi sin que reparemos en ello; por ello resulta, en este contexto muy difícil dilucidar qué intérpretes son distinguidos con el galardón, compiten la técnica y la presión sanguínea unida al autodidactismo; eso sí conviene la fecha de celebración en virtud del sentido de ciudad (en mayo coinciden Cruces, Patios y Feria), y el verano es “temporada alta” para el flamenco, no para el Concurso.

Los apoyos por parte institucional o de entidades son importantes. Conocemos la experiencia de la Bienal de Sevilla y del Certamen de La Unión; cabe añadir que la difusión está muy mermada si es el IMAE el que se ocupa en exclusiva de ello, que bastante hace. En La Unión -recuerdo- había toda una planta dedicada a ello en el Ayuntamiento de la localidad y había continuidad temporal, ya que estaban en contacto con los agentes que intervenían en el proceso de producción, contratación, distribución y actuaciones, claro que previamente los intervinientes en el proceso se habían sentado en torno a una Mesa. No se trata de un Premio más o menos sustancioso, ya que conviene haber previsto lo que se podría denominar el día de después.

Recuerdo que intervinimos en una cadena de televisión hace bastantes años, en torno a este tema y sus irradiaciones, Luis de Córdoba, Agustín Gómez, Pepe Toscano y el que esto escribe. Cabe pensar que el tema da de sí como para repetirlo cíclicamente.

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