David Barrull: “Es un placer ser el desvelo de mis cordobeses”
El ganador de la segunda edición de 'La Voz' actúa en la madrugada durante la Noche Blanca del Flamenco | “Me siento con mariposas en el estómago”, confiesa
Ganador de la segunda edición de La Voz y con dos discos en el mercado, David Barrull (Santander, 1986) vuelve a Córdoba para actuar en su primera Noche Blanca del Flamenco. Un cantante que ha vivido el flamenco desde la cuna, de la familia de los Gabrieles, y que ha compaginado su amor a este arte con su labor de mediador social en la asociación santanderina Gitanos de Hoy.
A los de siempre, Dorantes, El Pele y Farruquito, se une Barrull, a quien definen ya como el estandarte del flamenco más contemporáneo. Afirma que lo que más le gusta es versionar canciones con su peculiar toque flamenco, y eso es lo que ha desarrollado en su último disco, América, con el que esta noche amenizará la madrugada en la plaza San Jerónimo Páez.
- Su primera Noche Blanca, ¿nervioso?
- Me siento con las mariposas en el estómago que siempre se sienten antes de un concierto. Con mucha ilusión y ganas de disfrutar de una noche tan especial.
- ¿Quién llamó a quién? ¿David a Córdoba? ¿Córdoba a David? ¿Fue telepatía?
- Yo creo que telepatía. Me encanta disfrutar y sentir con el público andaluz. Es muy especial.
- Actuarás en torno a las 3 y media de la mañana. Dicen que lo bueno se hace esperar…
- Es la primera vez que me subo al escenario tan tarde, pero es un placer ser uno de los causantes de los desvelos de mis cordobeses.
- ¿’América’ es un tributo a los grandes?
- Es un homenaje a la música americana y a magníficos autores. Es la música que también ha formado parte de mí.
- Sé que es difícil pero, ¿con qué canción te quedas de este disco?
- Es difícil decir solamente una... Pero sí es verdad que sentí algo especial al cantar Te pienso sin querer.
- ¿Qué tiene 'América' que no tenga 'Sueños cumplidos'?
- Muestra una parte de mí que se refleja en los directos. Es espontaneidad y frescura, y un David más experimentado.
- ¿Y qué tiene América que no tenga España?
- A mí me encantaría descubrirlo y darme a conocer al otro lado del charco.
- ¿Con qué te quedas de Manuel Molina?
- Con esa manera de plasmar el flamenco en modo de poesía.
- ¿Hay que nacer flamenco para sentirlo?
- Mucha parte del flamenco es sentimiento. Estoy seguro que si al oírlo no sintiese lo que siento, no me gustaría tanto. Cuando lo sientes, el flamenco toma otra dimensión y eso difícilmente se aprende.
- ¿En qué piensas sin querer?
Pienso sin querer en mis niñas, Liliana y Candela. Mis hijas son la razón de mi existir. Lo son todo para mí.
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