La familia que asistió a las primeras víctimas del accidente de Adamuz: “Me llamó mi hijo y me dijo que cogiera el todoterreno, mantas y agua”
La rápida reacción de vecinos de Adamuz ha sido clave en los primeros minutos tras el grave accidente de trenes ocurrido en la zona este domingo. Entre los primeros en llegar estuvieron Manuel García, padre e hijo, que, junto a sus parejas y otros vecinos, improvisaron un operativo de ayuda cuando aún no se conocía la magnitud de lo sucedido.
El hijo relataba este lunes que llegaron “corriendo” al lugar del siniestro y colocaron las balizas para señalizar la zona. “Cuando llegamos mi pareja y yo, había cuatro coches. Llamé a mi padre para que viniera con el todoterreno y trajera mantas, agua y todo lo que pudiera”, explica. En ese momento, todavía no se sabía cuántas personas estaban afectadas ni el alcance real del accidente.
A medida que pasaban los minutos, fueron llegando más vecinos con sus vehículos, muchos de ellos todoterrenos. “Nos dimos cuenta de que, con los coches que teníamos, podíamos evacuar a la gente mucho más rápido que esperando a un autobús. Cada coche podía llevar al menos a tres personas”, señala. En poco tiempo, ya había una veintena de vehículos organizándose para recoger a los heridos y trasladarlos a zonas seguras.
El acceso no fue sencillo. La zona estaba a oscuras, en medio del campo, y algunos caminos eran estrechos. Manuel explica que tuvieron que ir indicando a Guardia Civil y Policía por dónde entrar y salir, y que incluso se habilitó un camino alternativo para poder acercarse más al punto del accidente. “La gente estaba muy nerviosa, avisando a familiares, con las líneas colapsadas. Aquello era un caos”, recuerda.
Su padre, de quien heredó el nombre, recibió la llamada en casa y no lo dudó. “Me llamó mi hijo y me dijo que cogiera el todoterreno, mantas, agua, linterna… lo que fuera, y salí rápido”, cuenta. Su finca se encuentra cerca del lugar del accidente, lo que le permitió llegar en pocos minutos. Durante más de una hora permaneció en la carretera, a la espera de instrucciones, hasta que le pidieron que llevara las mantas al polideportivo.
Sin embargo, la ayuda no terminó ahí. “Cuando llegué al polideportivo me dijeron que volviera otra vez, que con el todoterreno podía hacer falta”, explica. Regresó de nuevo al punto del accidente, aunque finalmente las autoridades limitaron el acceso para evitar más riesgos debido a lo estrecho del carril.
Visiblemente afectado, el padre reconoce que apenas pudo dormir esa noche. “Dentro de la desgracia, hay que dar gracias al lugar donde ha sido. Si llega a ser unos kilómetros más adelante, donde hay barrancos, la catástrofe habría sido increíble”, reflexiona.
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