La crisis ferroviaria y el carrusel de borrascas impactan de lleno en los hoteles y apartamentos de Córdoba
El optimismo con el que el sector del alojamiento de Córdoba cerró el año 2025 (el segundo mejor del último lustro) se ha visto truncado bruscamente en este inicio de 2026, en el que la combinación de los graves problemas en el servicio ferroviario derivados de la tragedia de Adamuz y un persistente temporal de lluvias ha generado una “tormenta perfecta” que está castigando la ocupación tanto en hoteles como en apartamentos turísticos.
El impacto está siendo cuantioso, según indica Elena Rizos, presidenta de la Asociación de Empresarios del Hospedaje de Córdoba (Aehcor), que aglutina a profesionales del sector hotelero, los apartamentos turísticos y las Viviendas de Uso Turístico (VUT) de la capital. Rizos le pone cifras a la situación: “Hemos tenido entre un 15 % y un 20 % de caída de ventas y cancelaciones”.
La presidenta de Aehcor aclara que esta situación afecta por igual a toda la planta alojativa de la ciudad, desde hoteles de cuatro estrellas hasta viviendas de uso turístico, que han visto cómo las reservas se desploman en un momento ya de por sí delicado como es la temporada baja.
El origen de esta crisis es doble. Por un lado, las suspensiones y cambios en la red ferroviaria han provocado una oleada de cancelaciones desde el día siguiente en que se produjo la tragedia de Adamuz. “Ya el lunes pasado hubo gente que venía a Córdoba a trabajar o en tren y ya empezaron a cancelar”, señala Rizos.
Por otro lado, la meteorología no ha dado tregua. Córdoba, que depende en gran medida del turismo de proximidad (visitantes de Sevilla o Málaga), ha visto cómo este cliente “de última hora” ha desaparecido ante la previsión de lluvias. “Esa era nuestra última esperanza para tener un poco más de ocupación, pero con este tiempo el cliente cercano no viene”, lamenta la experta.
Temporada baja y de captación de empleados
Paradójicamente, según Rizos, viajar a Córdoba ahora es más económico que nunca. Rizos confirma que, en estos momentos, los precios son “muy baratos” y hay disponibilidad absoluta: “Ahora mismo encuentras lo que quieras y barato, pero el tiempo no acompaña”. A pesar de las ofertas agresivas, el carrusel de borrascas ha pesado más que el ahorro en el bolsillo de los turistas.
La crisis no solo se nota en las cajas registradoras, sino también en el mercado laboral local. Enero suele ser un mes de planificación y contratación para reforzar las plantillas de cara a la Semana Santa y los Patios. Sin embargo, la incertidumbre actual está frenando las nuevas incorporaciones. “Influye en el empleo, claro que influye”, asegura Elena Rizos. “Ahora tendríamos que empezar a buscar gente para tenerla preparada para cuando llegue la Semana Santa, pero se retrasa la entrada de empleados nuevos y no se está llamando al personal de trabajo temporal”.
El sector confía en que este bache sea temporal y que la estabilidad regrese a las vías y al cielo cordobés antes de que llegue la primavera, el verdadero “verano” económico para la capital del Guadalquivir. En ese sentido, Rizos concluye: “Ojalá nunca hubiera ocurrido lo de Adamuz, pero es cierto que si algo así ocurre en primavera, el impacto habría sido tremendo para el sector, que en abril y mayo es cuando vive su temporada alta”.
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