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El presidente de la comisión del accidente de Adamuz apunta a la rotura de una soldadura y dice que no le sorprende que existan carriles del año 89

Alfonso Alba

Córdoba —
26 de enero de 2026 17:16 h

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El presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), Ignacio Barrón, ha apuntado a la rotura en la soldadura de un carril como la principal hipótesis que se maneja en el origen del accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba) del pasado domingo, en el que han muerto 45 personas y han resultado heridas 155. La comisión emitió un informe preliminar el viernes pasado, en el que señalaba que el motivo de la rotura del carril se desconocía aún y que todas las hipótesis permanecían abiertas. De momento, Barrón señala dónde se produce la rotura, pero no los motivos. Ha matizado, no obstante, que la presencia de carriles antiguos no implica necesariamente una situación de riesgo. “Hay una serie de criterios para renovar los carriles y no me sorprende que sigan existiendo carriles del año 1989 siempre que estén en buen estado”, ha señalado.

En declaraciones realizadas en una entrevista al Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Barrón ha explicado que “todo parece evidenciar que la causa principal, el origen de toda esta tragedia, ha sido la rotura, no tanto del carril, como de una soldadura”, precisando que el proceso investigador se encuentra aún en una fase preliminar, aunque ya se están obteniendo indicios relevantes.

El presidente de la CIAF ha insistido en que la investigación no se limitará a identificar el punto exacto de la rotura que provocó el descarrilamiento, sino que abordará un análisis mucho más profundo. “En el momento que sepamos la causa de la rotura que ha producido el descarrilamiento, vamos a ver por qué se encontraba así esa soldadura, cómo se podría haber detectado y qué medidas podrían haber evitado el accidente”, ha señalado, subrayando que el objetivo final es extraer aprendizajes para mejorar la seguridad ferroviaria.

Barrón ha mostrado su confianza en que la comisión llegará “al fondo de la cuestión”, no solo para determinar qué elemento falló, sino también para aclarar por qué falló, cómo se produjo la degradación y si existieron señales previas que pudieran haber alertado del problema. En este sentido, ha avanzado que durante esta semana comenzarán a disponerse de pruebas técnicas más contundentes, clave para afinar las conclusiones iniciales.

Uno de los aspectos que está siendo objeto de especial atención es el estado del mantenimiento de la línea Madrid-Sevilla, que se inauguró en 1992 y que es la más antigua de España. “Todos creíamos que se había hecho una remodelación, una renovación integral de la línea Madrid Sevilla después de 30 años de de funcionamiento y no ha sido así. Se han renovado los desvíos y algunos elementos del carrilaje, pero hemos solicitado a Adif que nos informe con detalle de qué actuaciones se han realizado, en qué tramos y por qué en unos sí y en otros no”, ha explicado.

Seguridad y posibles recomendaciones futuras

Desde el punto de vista de la seguridad operativa, Barrón considera que, en principio, no sería necesario aumentar el número de personal a bordo, aunque sí ha abierto la puerta a reflexionar sobre posibles mejoras de diseño en futuras infraestructuras. Entre ellas, ha citado la separación entre ejes de vía, que en líneas antiguas ronda los 4,30 metros, y que, a su juicio, debería tender a los cinco metros en nuevos trazados para reducir riesgos en caso de descarrilamiento.

Asimismo, ha apuntado la conveniencia de analizar dispositivos utilizados en otros países, como Japón, donde los trenes de alta velocidad incorporan sistemas diseñados para limitar el desplazamiento de los bogies en caso de descarrile, cuestiones que, según ha indicado, “habrá que estudiar y valorar desde el punto de vista técnico”.

Barrón ha querido recalcar que la CIAF no tiene como misión establecer culpabilidades, sino actuar como una “máquina de aprender”, cuyo fin último es mejorar la seguridad del sistema ferroviario a partir del análisis riguroso de los accidentes. En este contexto, ha defendido de forma tajante la plena independencia de la comisión, negando cualquier tipo de injerencia externa en su trabajo.

Según ha relatado, incluso en sus contactos institucionales con el ministro de Transportes, Óscar Puente, el mensaje recibido ha sido claro: “eres completamente libre de hacer lo que creas conveniente y de decir lo que quieras; tú y tu equipo sois completamente independientes”. Una afirmación con la que el presidente de la CIAF busca reforzar la credibilidad y transparencia de un proceso investigador que, según ha insistido, aún tiene por delante semanas de análisis técnico detallado antes de alcanzar conclusiones definitivas.

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