El 'agro PP' anula a Vox en el mundo rural

Acto de campaña electoral de Vox con Macarena Olona y Santiago Abascal en Córdoba

No, el voto rural no ha virado a la derecha más extrema en Andalucía. A diferencia de lo que pronosticaron algunos politólogos y señalaban las encuestas, Vox no ha logrado capitalizar, ni mucho menos, el sentimiento de desafección y hasta cabreo en el mundo rural andaluz en las elecciones autonómicas del pasado domingo. El partido que lo ha hecho ha sido fundamentalmente el PP, que ha vuelto a ser fuerte en aquellos 21 municipios andaluces en los que ya ganó Vox (que no tiene ni una Alcaldía) en las elecciones generales del año 2019.

En Andalucía, Vox no ha sido primera fuerza política en ningún municipio andaluz, ni grande ni pequeño, ni urbano ni rural. Es más, en el mundo rural, en los pequeños y medianos municipios de Andalucía, tampoco ha sido la segunda fuerza en votos. En la provincia de Córdoba, por ejemplo, solo han sido la segunda fuerza más votada en Lucena (en las últimas generales fueron primera) que es una ciudad (el segundo municipio con más habitantes de la provincia). El PSOE (histórica fuerza hegemónica en este Ayuntamiento) se quedó a menos de 200 votos de la extrema derecha. En la provincia de Sevilla, Vox no ha sido ni primera ni segunda fuerza en ningún pueblo. En Cádiz, tan solo en Algeciras, una ciudad industrial.

Vox ha sido segunda fuerza donde ya era fuerte, pero ha perdido impulso e incluso ha retrocedido. Es el caso de Huelva, Málaga o Almería. Lepe, Cartaya y Lucena del Puerto, en Huelva, han votado a Vox en segundo lugar, pero son municipios en los que el PP ha ganado por mayoría absoluta. En Málaga, los de Olona han sido segunda fuerza en Coín, Manilva, Benahavís, Cómpeta o Tolox. Solo estos dos últimos municipios pueden ser considerados rurales. Pero al igual que en Huelva, el PP ha arrasado con más del 50% de los votos en todos ellos. En Almería se ha producido un fenómeno similar, con Vox como segunda fuerza en los municipios que más dependen de los invernaderos, como El Ejido o Roquetas de Mar. El PP ha ganado ampliamente en todos ellos.

A estas alturas, la única manera de conocer cómo ha sido el perfil del votante andaluz por partidos es desgranando la encuesta que acertó el resultado electoral, la que publicó GAD3 en cuanto se cerraron las urnas. Este sondeo fue el único que pronosticó la mayoría absoluta del PP. El trabajo de campo preguntaba a cada votante por su perfil. En ninguna de las franjas por sexos, franja de edad, nivel de estudios o situación laboral tenía Vox más intención de voto del PP, que fue el partido favorito en todos los márgenes. En segundo lugar siempre estuvo el PSOE, salvo en los andaluces de entre 30 y 44 años o los autónomos y empresarios. En estas franjas, Vox era el segundo partido en intención de voto. Entre los andaluces de 18 a 29 años, la extrema derecha empataba en segundo lugar con el PSOE.

Eso sí, Vox ha obtenido más votos en las ocho provincias andaluzas que en las elecciones del 2 de noviembre de 2018, cuando dio la sorpresa y entró en el Parlamento con 12 escaños. Ahora tiene 14 y ha sumado 493.932 votos, el 13,5% del total. En 2018 consiguió 396.607 votos, el 11%. Por provincias, Almería vuelve a ser el lugar en el que más apoyos reciben, casi el 21% del total. Sevilla, la que menos, con un 11,4%

Pero la formación que lideraba Macarena Olona sí que ha dado un gran paso atrás en comparación con los resultados de noviembre de 2019. Entonces, la formación ultraderechista logró un 20,4% de los votos (867.429 sufragios) frente a al 13,5% obtenido ahora, con 493.932 sufragios: son 373.497 votos los que Vox ha perdido en Andalucía entre 2019 y 2022.

¿Y cuál es la razón por la que el PP ha fagocitado a Vox en el mundo rural?

La respuesta la dieron poco antes de las elecciones andaluzas tres sociólogos, que presentaron un estudio en el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA) de Córdoba sobre El voto ideológico a los partidos de la derecha radical en Europa, realizado por Pablo Ortiz Barquero, Antonia María Ruiz Jiménez y Manuel Tomás González Fernández. La conclusión señalaba que donde competía la derecha tradicional con la populista era en la “batalla cultural” y que en Andalucía estaba en la inmigración.

“La idea de que son las crisis socioeconómicas y políticas las que generan el apoyo a este tipo de partidos ha acabado siendo cuestionada, porque no explica el desigual crecimiento de la derecha radical”, aseguraba entonces Pablo Ortiz Barquero. “Esto no implica que las condiciones materiales no sean importantes a la hora de apoyar a estos partidos, sino solo que las preocupaciones ideológicas parecen importar más”, argumentaba entonces.

En Andalucía, esa batalla cultural se dio mucho más en precampaña que durante la propia campaña electoral. Vox se postuló como defensor a ultranza de los cazadores, de los agricultores y de los ganaderos, que son sectores que aunque tienen vínculos también compiten entre sí. Pero sobre todo son muy masculinos. Esto explica una disonancia sociológica. El 15% de los hombres andaluces afirmaba que iba a votar a Vox frente a tan solo el 6% de las mujeres. Por primera vez, al PP lo votaron más mujeres (un 45% del total) que hombres (el 40%). En 2021, el Instituto de Estadística de Andalucía (IECA) señalaba que en el mundo rural vivían dos millones de mujeres.

Antes de la campaña, Marta Marcos, consultora en GAD3, aseguraba en declaraciones a elDiario.es/andalucia que sus sondeos detectaban que los votantes andaluces se preguntaban “qué incentivos puede tener votar a Olona y no a Moreno”. En ese sentido, hay un discurso económico que no abandera Vox y sí lleva consigo el PP, según Marcos. Además, “hasta bien entrada la campaña, Macarena Olona se ha centrado más en el plano nacional y, de pronto, es la más andaluza de todos”, lo que genera incertidumbre entre los electores y acaba con las expectativas de voto.

“El partido propone lo mismo en Huelva y Cádiz que Granada o Almería, las mismas medidas y sin caras conocidas en las provincias”, señalaba el politólogo de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla Daniel Valdivia. “Eso aquí, donde la gente se siente también muy arraigada a sus pueblos y provincias, hace mucho daño electoral”.

Precisamente el PP ha arrasado a Vox en zonas donde ya tiene una estructura estable. Los populares han conseguido arraigarse en los municipios andaluces. Raro es el pueblo andaluz que no tenga una sede del PP. Y raro el que tenga una de Vox. El partido de Santiago Abascal se ha desplegado más en aquellos municipios donde ya fue fuerte en 2018 y 2019, en la Huelva de la fresa, la Almería de los invernaderos o parte de la Subbética cordobesa. Ya lo dijo Juan Manuel Moreno, candidato del PP y ganador de las elecciones, durante la campaña. Antes al PP le costaba ir a las zonas rurales andaluzas porque no era bien recibido. Ahora, camina cómodo por los pueblos de Andalucía.

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