Un niño, un juguete: nace 'Cambiemos el juego'

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“Dejemos de mirar a un lado, reaccionemos y vamos a cambiar el juego”. De esta manera acaba el spot promocional que el proyecto Cambiemos el juego ha lanzado al mundo para que “reaccione” y actúe ante la situación que están viviendo los cientos de miles de personas que han tenido que huir de sus casas por la guerra. Hoy, cinco voluntarios de entre 22 y 28 años aúnan sus fuerzas para sacar adelante un proyecto que les llevará hasta los campos de refugiados de Sounio, Trikala e Oinofyta. Allí les esperan niños de todas las edades a los que recibirán con un juguete para cada uno.

Cambiemos el juego nace de tras la experiencia previa en un campo de refugiados de uno de los componentes del proyecto. Cristian Sánchez acudió a Grecia en verano y, “tras ver la necesidad que tienen los pequeños por distraerse”, trasladó al grupo su idea de “intentar hacer algo”, cuenta Sara Pérez, otra componente de Cambiemos el juego.

Tras una tormenta de ideas, nació este proyecto del que también forman parte Andrea Rueda, Álvaro Moreno y María Frades. Con el objetivo claro de llegar a los más pequeños, Cambiemos el juego gira en torno a la consecución de cuantos más juguetes, mejor. Tal y como explica Pérez, “en muchos de los campos de refugiados, los niños cuentan con muy pocos juguetes propios; en algunos casos, ninguno. Normalmente, los juguetes son custodiados por los voluntarios” y, tras jugar con ellos dos horas al día, “vuelven a guardarlos”.

Además, Pérez señala que la mayor parte de los juegos son de grupo -puzzles, bloques, taller de pulseras o material deportivo-, por lo que la finalidad de Cambiemos el juego está en “hacerles llegar un juguete propio que puedan cuidar, llevar con ellos y compartir con otros niños, para que así vuelvan a sentir la ilusión de tener algo propio con cierto valor emocional”.

El viaje hacia los campos de refugiados está previsto para el 19 de diciembre y durará hasta el 4 de enero. Pero, antes de la fecha, el grupo tiene que conseguir la financiación necesaria para llenar los campos de juguetes. Por ello, el grupo ya ha empezado a organizar diferentes actividades en Córdoba, Sevilla e, incluso, Madrid.

En Córdoba, varios son los establecimientos que ya han colaborado con Cambiemos el juego, como es el caso de la escuela de músicos El Gato y la imprenta y copistería Daysu. Además, Pérez apunta que “otros locales y establecimientos también nos están ayudando colocando una hucha de donativos, como el bar de tapas Salmuera”. Además, espacios como “el de Cristina Bendala, la Sala Golden, Ambigú de la Axerquía o el Kraken pub” les permite al grupo organizar eventos a bajo coste.

A través de su página oficial de Facebook y de su web, los voluntarios dan a conocer cada una de las actividades benéficas que emprenden para conseguir fondos, red social en la que también se pueden ver las chapas pulseras, marca páginas y camisetas que se han producido para ayudar a este proyecto. En este sentido, Pérez señala que “todo lo recaudado irá íntegramente a la compra de juguetes”, por lo que todos los gastos de los voluntarios salen “de los ahorros de cada uno”. Además, también han abierto una cuenta en Triodos Bank cuyos intereses generados serán donados directamente a Médicos sin Fronteras.

Antes de que se acerque la fecha del viaje, todos los juegos serán enviados a Atenes, a la sede de Earth Organization, organización cooperante en campos de refugiado y que ha puesto su sede a disposición de Cambiemos el juego. “Es muy necesario que estos niños y niñas no caigan en el olvido, y que no miremos a otro lado cuando vemos la situación en la que se encuentran. Les han arrebatado su infancia e incluso a sus familias, son inocentes envueltos en un horror que ningún niño debería conocer, y su situación depende en gran parte de lo que los demás decidamos hacer por ellos. Vamos a hacer que vuelvan a recuperar la ilusión de ser niños a través de un juguete, vamos a Cambiar el juego”, concluye Pérez.

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