Dos menores sufren quemaduras de segundo grado tras bañarse en la piscina Santuario

Quemaduras de uno de los menores.

Dos menores de dos y tres años han sufrido quemaduras de segundo grado tras bañarse en la piscina infantil de Santuario. Los hechos ocurrieron el pasado domingo por la tarde, cuando varios padres se percataron de las heridas que tenían sus hijos. A estas lesiones se suma la picadura de chinches, que también ha afectado a varios menores. Los padres de los niños han presentado hojas de reclamaciones en la piscina y estudian llevar sus casos a la Oficina de Consumo e, incluso, interponer una denuncia.

El hijo de Raquel García tiene tres años y es uno de los afectados. El pasado domingo, ella y su familia llegaron a las instalaciones sobre las 13:00 y el pequeño estuvo jugando en la piscina infantil, de donde salió a la hora de comer. Fue entonces cuando sus padres se dieron cuenta “de que tenía las rodillas en carne viva”. En un primer momento creyeron que el menor se había rozado en exceso con el suelo de la piscina, que aseguran que no está en las condiciones más óptimas. Sin embargo, al regresar a la piscina pequeña, el menor empezó a quejarse diciéndole “que le quemaba muchísimo”.

Raquel decidió sacar a su hijo de la piscina y vio “a un grupo de madres cuyos hijos estaban igual, hasta con los pies picados y con ronchas por todo el cuerpo”. Los padres del menor decidieron, entonces, abandonar la piscina e ir a Urgencias, no sin antes presentar una hoja de reclamaciones en las instalaciones. Ya en el Hospital San Juan de Dios, los médicos valoraron las heridas del menor, al que le diagnosticaron quemaduras de segundo grado en las rodillas y en la parte posterior del muslo derecho.

Ese mismo día, el hijo de Ángela López también se encontraba en la piscina Santuario. Durante la tarde se dio cuenta de que el menor también tenía quemaduras en los pies y, además, picaduras de chinches. Tras acudir a la enfermera que tiene la piscina, a Ángela le aseguraron que ya tenían “11 afectados”. Al igual que Raquel, también acudió a Urgencias, donde diagnosticaron a su hijo quemaduras de segundo grado y picaduras de chinches en glúteos y pies. Además, recuerda que la pasada semana también estuvo en estas instalaciones y su hijo “estuvo malo con vómitos y diarrea”. “Le salieron unas ronchas” y le comunicaron “que podría ser del cloro, que no pasaba nada”. El pasado lunes, Ángela regresó a la piscina para presentar una hoja de reclamaciones.

Este periódico ha podido contactar con responsables de la empresa privada que gestiona estas instalaciones municipales, Solypro, y han reconocido los hechos. Desde la entidad explican que “después de recibir a varios niños, el personal de mantenimiento analizó el agua y estaba bien. La empresa que gestiona la desinfección también dice que no hay nada”. Además, la compañía decidió cambiar el agua de la piscina. Sin embargo, a pesar de estos análisis, Solypro tuvo que cerrar la piscina infantil tras las “ocho o nueve quejas” que recibió durante la tarde. Desde la compañía aseguran desconocer “qué es lo que pasó” y desean “ser los primeros” en conocer el motivo que ha provocado estas lesiones en los menores. Fuente de Solypro señalan también que la piscina funciona actualmente con total normalidad.

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